Trump, AMLO y las drogas

Hay la presunción del presidente Trump que el expresidente de México López Obrador, AMLO, financió parte de su campaña con dinero de narcos, a quienes protegió y les facilitó el envío de drogas a los Estados Unidos, ente ellas el “fentanilo”, cuyo consumo envenenó a cerca de 300 mil americanos. 

Ante ese panorama Trump dio a conocer la posibilidad de enviar a un grupo de fuerzas especiales de EUA por AMLO a México. Esa amenaza llevó al expresidente a arreglar su refugio, si lo ve necesario, en Cuba o Venezuela, donde sus gobernantes socialistas, los Castro en Cuba y Maduro en Venezuela, parecen dispuestos a darle refugio y protección al expresidente de izquierda mexicano en sus países.

El consumo de fentanilo no es solo culpa de quienes lo llevan a EUA, también de quienes lo demandan en ese país. Trump debe buscar no solo reducir su oferta, la que nunca terminará si hay demanda. 

La prohibición del alcohol solo aumentó su precio. Hizo millonarios a varios traficantes de bebidas alcohólicas, como ALcapone.

Se debe combatir el uso de cualquier droga que destruya la salud de los habitantes de un país, pero la historia nos enseña que su prohibición no es la mejor solución.

Una de las políticas que ayudaría a controlar y reducir el consumo del fentalilo es legalizar la adquisición de esa droga con una receta de médicos autorizados, y si sus consumidores están de acuerdo en consumirla en hospitales, donde les reduzcan su consumo gradualmente. Aunque no es la solución ideal es mejor que su prohibición, la que no causa su escasez y convierte a sus usuarios en delincuentes, quienes quedan en manos de los carteles de narcos, que son sus principales distribuidores y exportadores.

Difundir sus nefastas, consecuencias de esas drogas, principalmente en escuelas, es mejor que prohibirlas, lo que despierta la “curiosidad de probar lo prohibido”, que engancha a muchos menores de edad.

Si encarcelar a todos los que vendan drogas que causan adicción, aún el café, el tabaco y el alcohol, evitará su consumo, abría razones para prohibir esos productos adictivos, que en exceso dañan la salud, pero la realidad enseña que lejos de reducir su consumo lo aumentan, como pasó con la prohibición del alcohol de 1920 a 1933 en EUA (13 años), y pasa a la fecha con la morfina, la cocaína, la heroína, la marihuana y las metanfetaminas. 

 Las drogas adictivas suaves, como el tabaco, el café y el alcohol, que también en exceso reducen la salud y acortan la vida, solo en muy pocas ocasiones fueron prohibidas, aunque algunas llevan la leyenda de que dañan la salud. 

Las drogas fuertes deben requerir receta médica, venta controlada y los gobiernos ayudar a quienes cayeron en esos vicios, entre ellos el fentanilo.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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