Andrés Manuel Peña Nieto

El más beneficiado con el pacto será Andrés.


Peña y AMLO


Como dice el dicho, va apareciendo el peine y cada día es más evidente el pacto Peña-Peje, cuya revelación indignó tanto al Presidente que ordenó reanudar los ataques falsos contra Anaya con el video traposo en que Juan Barreiro, hermano de Manuel, supuesto cómplice de Ricardo en lavado de dinero, le arroja más bazofia al panista.

No fue la reiterada amenaza de mandarlo a la cárcel en la Ibero (a cuyos alumnos temieron Peña y Peje) lo que irritó al Presidente; sino que revelara el pacto que celebró con Andrés, donde éste le prometió impunidad a cambio de que lo impulse al poder supremo.

Al negar el pacto López salió con que hace años no habla con Peña, como si no hubiera podido concertarlo mediante emisarios, como Muñoz Ledo, uno de sus asesores más calificados, que acaba de declarar a “El Universal” que un acercamiento Peña-AMLO beneficiaría al país.

Otra muestra evidente del pacto es que la CNTE (que todos sabemos obedece a AMLO) levantó su plantón ante Gobernación, aunque Navarrete Prida ni recibió a sus líderes, arguyó simplemente que no es resorte suyo anular la Reforma Educativa.

Aunque perjudique a México, el más beneficiado con el pacto será Andrés, a quien le suman votos los persistentes ataques de Meade-gobierno a Anaya, en vez de irse con J. Antonio. Con ello inclinan de plano la balanza hacia AMLO, que espera cachar los sufragios de quienes por ello vean su triunfo como inevitable.  

Por no salir del tercer lugar en las preferencias electorales, Meade tuvo que aceptar la orden de su jefe, y Juárez Cisneros, líder del PRI, se esfuerza en pedir votos diferenciados  a sus huestes para presidente y congreso, a ver si suma buen número de diputados y senadores y evita la debacle final del expartidazo.

Chiapas es ejemplo clave. Aurelio Nuño, jefe de campaña de Meade, se empeñó en imponer de candidato a gobernador a Roberto Albores Gleason y rompió con el mandatario Velasco Coello, quien de plano se entregó al Peje y su prospecto a gobernador, Adán Augusto López Hernández, el notario de cabecera de AMLO, acusado de una serie de delitos.

A pesar de que López envía insistentemente cabilderos a Washington, allá temen que si gana, se endurezcan los nexos con Trump, desconfían de él y tienen buen catálogo de sus corruptelas y mentiras, por informes de la CIA.
Por ejemplo, que Morena creó un fideicomiso para colectar fondos para los damnificados del sismo de septiembre pasado, y el partido los destinó a la campaña del Peje.

Saben de su autoritarismo, prevén que se desharía de sus asesores sensatos y daría juego a los intransigentes.
También tienen muy presente que cuando bloqueaba pozos petroleros en Tabasco, montaba plantones en el Zócalo del DF, que levantaba hasta que recibía millones del gobierno, mediante Marcelo Ebrard; que cuando fue jefe de gobierno impidió la instalación del Instituto de Acceso a la Información Pública y decretó ocultar los altísimos costos de los segundos pisos.

A esos botones de muestra, los gringos añaden su devoción a los regímenes de Cuba y Venezuela con muchos de sus seguidores, como el vociferante Fernández Noroña, candidato a diputado de nuevo, por Morena, con quien vino a debatir un diputado opositor venezolano, pero mejor se escondió.

He aquí un breve bosquejo de lo que le esperaría a México, si triunfara el pacto Andrés Manuel Peña Nieto.

 

@yoinfluyo

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