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Cómo destruir a un personaje público en tres simples pasos

En las últimas tres semanas he visto al menos unos 30 artículos que elogian a Emma Watson, describiéndola como una actriz a quien todos aman y admiran. Algunos destacando su belleza física, otros su inteligencia, curiosamente al servicio de la ONU. Artículos que, desde luego, expresan la opinión de un colectivo editorial con un alcance e influencia social. Entonces, por decisiones tomadas en altas esferas mediáticas, todos amamos a Emma Watson. Después de todo, títulos del estilo de "10 razones por las que Emma Watson es la mejor" no dan mucho pie al debate inteligente. Si estás de acuerdo darás un like o comentarás tu simpatía, y si no lo estás será mejor retirarte.


Donald Trump; medios


Estamos en un momento histórico tan evolucionado y tolerante que cada vez es más delictivo expresar una opinión impopular. Tal es el caso también del primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Está financiando el aborto en países de tercer mundo y promoviendo leyes que abren la puerta al derecho a la zoofilia en Canadá. Sin embargo, he visto numerosos videos y artículos en línea donde se le elogia por -en serio- ser guapo. Otros más le rinden honores por su estilo y por ser representante de un país rico.

Tenemos también a Barack Obama, un finísimo ser humano que bombardeó diversas zonas generando con ello muertes inocentes y que promovió el financiamiento del aborto en Estados Unidos con recursos públicos (independientemente de la libertad de consciencia de cada ciudadano). Sin embargo, se le otorgó el Premio Nobel de la Paz durante su gestión, y a juzgar por las redes sociales, es un héroe porque le abre la puerta caballerosamente a su esposa, Michelle Obama.

La mayoría del público por comodidad no investiga más allá, se deja llevar por las opiniones y encabezados que más se repiten. Por ello, en contraparte, pensemos por un momento en lo que los medios de comunicación han hecho con el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump.

No pienso defender al polémico personaje, es un hombre con matices como cualquier ser humano: ni blanco ni negro. Sin embargo, los medios de comunicación sí han realizado incontables esfuerzos por transmitir su peor faceta, disminuyendo la relevancia de sus buenas decisiones. Si no sabes a cuáles buenas decisiones me refiero, probablemente has sido víctima de la selección de contenidos a la que someten la realidad los medios antes de ser publicados.

Hay una agenda muy clara que los medios alaban y fortalecen a través de sus protagonistas, y tienen una habilidad impresionante para crear a sus villanos. Para quienes no se informan en más de una fuente, el escenario es muy básico: hay héroes y villanos, construidos por el cuarto poder que en muchos países es en realidad el primer poder: todos hemos sido testigos de cómo los medios le han dado un papel muy claro a Peña Nieto, personaje a quien tampoco pretendo defender pero que, en definitiva, ha sido víctima de este nuevo orden de la realidad orquestado por los medios más influyentes.

En resumen, los pasos para desprestigiar a un personaje público a través de los medios de comunicación son sumamente sencillos:

1. ¿Es afín a los intereses editoriales del medio? Si la respuesta es “no”, prosiga al punto número dos.

2. Identifique qué hay en su discurso o personalidad que pueda generar desagrado en numerosas personas con influencia mediana o alta.

3. Difunda ese defecto lo más posible y minimice sus logros y actos positivos.

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* Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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