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Primeros galardones olímpicos para mexicanos

Al comenzar los juegos de la XXXI Olimpiada en Río de Janeiro, el 5 de agosto, se cumplieron ocho décadas de que el polo formó parte por última ocasión de los deportes olímpicos; pero en los 36 años que duró como tal, dos equipos con jugadores mexicanos ganaron sendos terceros lugares, y así están reconocidos en el portal digital del Comité Olímpico Mexicano (COM), pese a que en un tiempo hubo dudas sobre si en 1900 esa competencia fue oficial o no.



Entretenimiento de reyes, aristócratas y militares, y por ello muy poco popular, el polo fue deporte olímpico en los juegos de 1900 en París, 1908 en Londres, 1920 en Amberes, 1924 otra vez en París y 1936 en Berlín. Y precisamente en la primera y la última de esas fechas, los mexicanos subieron al podio.

La olimpiada de 1900, segunda de la época moderna, duró seis meses –de mayo a octubre– y tuvo lugar junto con la Exposición Universal de París, que despertó mayor interés que las competencias deportivas, pero, en éstas, destacaron tres mexicanos.

Se trató de los acaudalados hermanos Pablo, Manuel y Eustaquio Escandón y Barrón, quienes como parte del equipo de América del Norte (México y Estados Unidos) empataron en tercer lugar con el equipo de Gran Bretaña-Francia en el Gran Premio Internacional de la Exposición.

Así consiguió su primer trofeo olímpico el deporte mexicano; pero en ese tiempo –cuando aún no había una organización como la actual– participaban tanto naciones como equipos, de manera que con los Escandón jugó también el estadunidense William Wright, al parecer un socio en los negocios de aquellos. Y no les dieron medallas, sino charolas de plata, y según datos del Comité Olímpico Mexicano (COM), la de los Escandón está extraviada.

Cuando otro campeón olímpico, Felipe “Tibio” Muñoz, fue presidente del COM, alguna vez dijo a la prensa que tenía versiones según las cuales “Wright no era estadunidense, sino mexicano, y su nombre no era William, sino Guillermo”.

De todas maneras, el primer lugar fue para los polistas del equipo Foxhunters (Inglaterra-Estados Unidos), el segundo para el Rugby (Inglaterra-Francia) y en el tercero empataron, sin jugar, el Bagatelle (Francia-Inglaterra) y el Norteamérica (México-Estados Unidos).

En esa segunda Olimpiada no hubo ceremonias de inauguración y clausura, y las competencias de polo tuvieron lugar en el Campo de Bagatelle, en el bosque de Boulogne, que fue construido a instancias de Manuel Escandón.

Pasaron 36 años para que los polistas mexicanos lograran otro tercer lugar olímpico, esta vez en los juegos de Berlín, durante el gobierno alemán de Adolfo Hitler. En esa ocasión, Julio Muller fue nombrado jefe del equipo que integraron también el mayor Juan García y los capitanes Antonio Nava Castillo, Ramón Sesma, Miguel Zavalgoitia y Antonio Pérez.

El torneo se llevó a cabo del 13 al 18 de agosto de 1936 en el May Field, un estadio con capacidad para más de 100 mil espectadores, algo inusitado entonces, aunque explicable por las condiciones políticas de Alemania. Tanto los argentinos como los ingleses presentaron equipos muy potentes y por ello se repartieron el oro y la plata. Los mexicanos se quedaron con el bronce, y uno de ellos, Zavalgoitia, fue seleccionado para formar parte del equipo 'Todos estrellas', en el juego de clausura entre los mejores polistas del torneo.

A la Olimpiada de Berlín asistió como invitado Manuel Escandón y Barrón, capitán del equipo que en 1900 dio su primer podio olímpico a jugadores mexicanos de cualquier disciplina.

Después de aquellos resultados, los polistas mexicanos han ganado tres medallas más, una de plata y dos de bronce, en el campeonato mundial que se organiza desde 1987.

El polo no es popular en el país, sino un juego de élite, y por ello sólo ocasionalmente se sabe de sus competencias en algunas secciones de sociales; y tal vez por eso, en los años 60 un columnista de la revista “México ecuestre” observó lo siguiente:

“Lo que no me cabe en la mente es que mientras la prensa extranjera hace comentarios muy extensos y elogiosos de los triunfos internacionales de nuestros polistas, los periódicos mexicanos apenas se dignan publicar lacónicas notas redactadas en prosa telegráfica y casi como si estuvieran avergonzados de que el polo mexicano sí obtiene triunfos en el extranjero”.

Como sea, hay datos interesantes en torno a la historia de este deporte. Por ejemplo, que los dos primeros presidentes del Comité Olímpico Mexicano, fundado en 1923, fueron los jugadores de polo Carlos Rincón Gallardo y Romero de Terreros, y Jorge Parada. Y que, en los gabinetes de Victoriano Huerta y Lázaro Cárdenas, hubo conocidos polistas: el propio Carlos Rincón Gallardo, “marqués de Guadalupe”, y Eduardo Iturbide, en el primer caso, y en el segundo los generales Gilberto R. Limón y Manuel Ávila Camacho.

Nombres y apellidos mexicanos muy conocidos, también por sus fortunas, han destacado como jugadores del deporte de reyes: los Escandón, los Rincón Gallardo, los Gracida, uno de los cuales, Guillermo, fue considerado en los años 80 como el mejor jugador de polo del mundo. Asimismo, han figurado los militares Joaquín Amaro, Gilberto R. Limón y Alfonso Corona del Rosal; Eduardo Iturbide –quien escribió un libro biográfico con énfasis en este deporte–; el yerno de Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre, y muchos más.

El príncipe Felipe de Inglaterra jugó polo tres veces en México y después lo hizo su hijo Carlos; tal vez más tarde, haya venido también alguno de sus nietos.

Este tecleador tuvo la oportunidad de investigar sobre tan elitista deporte, cuando en el año 2001 escribió la historia del mismo en México. Más tarde, en 2009, conoció al veterano y destacado jugador chileno de polo, Matías Tirado Barros (QEPD) –esposo de la amiga y colega periodista Teresa Gurza Orvañanos– con quien, gracias a esos conocimientos, tuvo la oportunidad de sostener pláticas. Don Matías jugó en equipos de Guatemala y de su país.

Y, hoy, es oportuno rescatar estas historias mientras los mexicanos que fueron a Río consiguen sus medallas, y nosotros protestamos enérgicamente ante la hija de Jorge Saldaña, doña Jimena, porque su Canal Once mutiló este lunes 8 el programa de análisis político ‘Primer plano’, para darle cabida a los resultados deportivos en la patria de Senna y Pelé.

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