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La “Carta de la Tierra”, hecha para sustituir al “Decálogo”

La historia no es necesariamente un progreso hacia lo mejor, sino un acontecimiento de libertad o un combate entre libertades que se oponen; como decía San Agustín, un conflicto entre dos amores: el amor de Dios llevado hasta el desprecio de sí mismo, y el amor de sí mismo llevado hasta el desprecio de Dios.


Carta Tierra


La encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la Casa Común, del Papa Francisco, fue presentada el pasado 4 de noviembre en el Senado de la República, por Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, y Monseñor Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de Monterrey, a invitación de la Comisión Especial de Cambio Climático.

Durante el foro: “La Pobreza y el Cambio Climático” varias las personas analizaron este documento. En este marco, la Iniciativa de la Carta de la Tierra de la UNESCO fue invitada, a través de Mateo Castillo, para abordar y reflexionar desde la Educación para el Desarrollo Sustentable, sobre las sinergias de la Encíclica y La Carta de la Tierra para el cuidado de la ´Casa Común´.

Suena bonito y ojalá fuera posible esa sinergia pues urgen iniciativas que acaben con la explotación de la Naturaleza, favorezcan el cuidado de la Tierra y protejan la naturaleza humana común a todas las personas. Hay que proteger y promover a todos los seres humanos de todos los tiempos y de todos los lugares de la tierra, como exhorta la Laudato Si.

Quienes conocen ambos documentos saben que no puede haber sinergia entre ellos pues sus propuestas se contraponen.

Cuando la Laudato Si nos recuerda que la creación es un regalo divino para todos los seres humanos de hoy y de mañana tanto de los países del Norte como de los del Sur y que hacer eso posible exige de los países desarrollados del norte austeridad, sobriedad, templanza y autodisciplina, la iniciativa que la ONU-UNESCO promueve en el mundo desde 1993 enseña que la tierra es la Diosa Gaia y que no hay mas Ley de Dios que la Carta de la Tierra. 

El mandato de amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como Dios nos amó dando la vida por nosotros, la famosa Carta lo sustituye por el mandato de quienes la planearon. Los habitantes de los países del Sur contaminan mientras los del Norte explotan a sus habitantes y explotan sus recursos sin que los gobiernos les pongan límites sino al contrario. Mientras los norteños llevan décadas desarrollados y desarrollándose a nuestra costa, nos prometen el Desarrollo Sustentable o Sostenible; solo que no dicen para cuándo. Nos han convencido de que nuestra existencia es la causa de nuestro subdesarrollo. Continuar con ese status quo es su mandato: sexo sin hijos para controlar el crecimiento de la población y privatización de los recursos naturales para que terminen siendo explotados por la industria extranjera.

La Laudato Si pide a las grandes potencias que reflexionen sobre el Sistema de Desarrollo Económico de Libre Mercado que han promovido o impuesto en el mundo ya que ha resultado ser una estrategia que fabrica pobres de cuya explotación se favorecen en general los países del Norte, sus grandes industrias o algunos de sus ciudadanos. La Carta de la Tierra omite que quienes contaminan con su consumo inmoderado y con su industria instalada en los países pobres del Sur para pagar sueldos de hambre y no tener que cuidar el ambiente, son los que dirigen esa iniciativa internacional llamada Carta de la Tierra.

En México dicha Carta es parte de los programas de Educación Pública. Imparten una educación ´laica´ sin Dios, pero eso sí, imponen los mandamientos de la diosa Tierra. Exijamos que nos dejen de adoctrinar y no continúe dicha iniciativa pagana como parte de los planes de estudio.

Exhortamos al gobierno de México para que en la Cumbre de París sobre Cambio Climático a llevarse a cabo en diciembre, se aleje de esa iniciativa que tanto daño ha hecho y busque un acuerdo justo y vinculante para todos los países, que no tenga nada que ver con dicha Carta ni con el Acuerdo Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible –subdesarrollo para la mayoría-.

También le pedimos que considere en dicho acuerdo el derecho a la vida y a una vida digna de todos los seres humanos desde su concepción hasta la muerte natural, el respeto a la naturaleza humana de las personas constituidas como hombres o como mujeres, a las instituciones naturales del matrimonio y la familia de Todos los países del mundo de hoy y de mañana. Señores el cambio climático no será problema si nuestra libertad respeta la naturaleza creada por Dios por amor.

* Presidenta de Voz Pública A. C.

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* Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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