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La primera vez que…

Lo que escribo a continuación es una serie -o intenta ser una serie- que he querido nombrar La primera vez que… en donde la intención es narrar-compartir el cómo experimenté por primera vez algunas cosas o situaciones que de alguna manera me han marcado a lo largo de mi vida.


Reflexión


Perfección

La primera vez que lo vi se me hundió el estómago y se me cortó la respiración. El calor ya era parte de mí, no dejaba de sudar. Todo a mi alrededor se detuvo, yo estaba allí, frente a él, observando sus pausados movimientos, se confundían las lágrimas, mis lágrimas, con el sudor. Caminé hacia él, fue tan refrescante el primer contacto que me volví a paralizar.

Mis ojos eran insuficientes para contemplar tal belleza y mi mente muy pobre para comprender tan magnánima escena. Los pies descalzos, los sentidos híper estimulados, y mi espíritu desbordado por la grandeza. Sólo cobré conciencia para disfrutar de tan sublime momento: Contemplar el mar (Caribe), así fue la primera vez que lo vi.

Colores

Cuando me di cuenta escapó de mi un grito de alegría, se lo conté a todos los que pude; los colores ocuparon un lugar diferente en mi nuevo mundo. Me desvelé disfrutando de tal experiencia, desde ese día ya no hubo grito imperativo ¡Apaga la luz!, porque esa fue la primera vez que no me dio miedo la oscuridad.

Imágenes

En la esquina inferior izquierda había una estampita de la Virgen de Fátima y en la superior derecha estaban pegadas unas calcomanías negras de mariposas con el fondo transparente, parecía que un artista las hubiera pintado.

Inevitablemente veía a la Virgen y a las mariposas todos los días, eran tan cotidianas esas imágenes que ya formaban parte del espejo, como si hubieran nacido ahí, en una de esas, en el momento menos esperado me distraje porque algo llamó mi atención, vi mi imagen reflejada en ese espejo y observé la belleza de ser hija de Dios, esa fue la primera vez que el espejo y yo nos hicimos los mejores amigos.

Renovación

Nadie me puede quitar ese gusto, oigo experiencias de miedo, desconsuelo o incluso de aburrimiento, pero ni así se me quita el gusto, desde la primera vez que lo experimenté no he dejado de hacerlo, no niego que a veces me cuesta trabajo encontrarme con él porque son demasiados los prejuicios que se le tienen, le cuelgan muchos “milagritos”, pero ni así se me quita el gusto de buscarlo. Mi alma se dispuso, mi espíritu se renovó, así fue desde la primera vez que viví el silencio.

Trascendencia

Me sangraban las rodillas pero el dolor era placentero, era un dolor que sabía a poder, a triunfo, a satisfacción, el dolor de la primera vez que dominé los patines.

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* Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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