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Protagonizan disputa el Vaticano y la Orden de Malta

Ciudad del Vaticano, 17 Ene (Notimex).- El Vaticano advirtió hoy a la Soberana Orden de Malta con tomar “medidas de su competencia” para aplacar una crisis en la cúpula de esa antigua y acaudalada cofradía católica hospitalaria.



Esto tras el repentino despido de uno de sus principales jerarcas, el gran canciller Albrecht von Boeselager, luego de la rebelión declarada por el gran maestro, Matthew Festing. Éste se negó públicamente a colaborar con un grupo de cinco notables designados por el Papa Francisco para investigar y aclarar el despido del canciller.

En un comunicado de ribetes diplomáticos, emitido este día por la sala de prensa de la Santa Sede, se manifestó el “apoyo” y “ánimo” al “encomiable trabajo” que llevan a cabo los miembros y voluntarios de la Soberana Orden.

La finalidad de dicha Orden es “la defensa de la fe, el servicio a los pobres, a los enfermos y a las personas más vulnerables”.

Sin embargo, al mismo tiempo, la nota confirmó “la confianza” en los integrantes de grupo, conformado por el Papa el 21 de diciembre de 2016 para informarle sobre “la crisis” de la actual dirección central de la Orden. Además, rechazó, “en base a la documentación en su poder”, todo intento por desacreditar las figuras (integrantes de la comisión) y su obra.

“La Santa Sede confía en la plena colaboración de todos en esta fase tan delicada, y espera el reporte del mencionado grupo para adoptar, en lo que le compete, las decisiones más oportunas por el bien de la Soberana Orden Militar de Malta y de la Iglesia”, añadió.

El texto fue difundido luego que el lunes trascendió una circular interna del gran maestro Festing, en la cual sostuvo que algunos integrantes de la comisión están ligados a un fondo de inversiones en Ginebra, y anunció que conformaría otro grupo para investigar, por su parte, a los enviados del Papa.

Esta pulseada, que ya se dirime en los medios, tiene su origen en el despido de Boeselager el 6 de diciembre pasado durante una reunión privada en la cual participaron los principales líderes de la cúpula, encabezados por el gran maestro y el cardenal patrono, Raymond Leo Burke.

El motivo de ese encuentro fue dirimir una controversia en torno a la distribución de preservativos como parte de un proyecto de la Orden en Myanmar, en el tiempo en que Boeselager fungía como responsable de la sección sanitaria (cinco años atrás).

Cuando esa información salió a la luz, Burke sometió el caso al Papa, quien pidió solucionar el problema mediante el diálogo, pero vigilando que se cuide la doctrina de la Iglesia católica, contraria a los métodos artificiales de anticoncepción.

Tanto el cardenal patrono como el gran maestro pidieron al gran canciller su renuncia, argumentando que eso había solicitado directamente Francisco. Como Boeselager se negó a dimitir en dos ocasiones, fue sometido a un proceso disciplinar interno y relevado del cargo.

Después de ese episodio el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, escribió a Festing dos cartas. En una, del 12 de diciembre pasado, estableció que “su santidad pidió diálogo como la forma en la cual tratar y resolver los problemas que puedan surgir. ¡Pero nunca ha hablado de alejar a nadie!”.

Para ese momento el choque entre la Orden y la Santa Sede era más que palpable. Nueve días después se anunció el establecimiento de la comisión investigadora mandada por el Papa.

Como primera reacción, el gran maestro defendió el despido como un “acto de administración interna” del “gobierno soberano” de la orden, y como parte de su “exclusiva competencia”. Además, atribuyó la conformación del grupo papal como resultado de un “equívoco de la Secretaría de Estado”.

Pocos días después, en otro comunicado, habló de “irrelevancia jurídica” de la comisión investigadora y atribuyó su accionar a la voluntad de “poner en discusión” la soberanía de la institución. La misma soberanía, que es la principal razón jurídica que atribuye la actual cúpula para rechazar cualquier injerencia del Vaticano.

Una situación sin precedentes en los casi mil años de los Caballeros de Malta, nacidos como una orden religiosa laica en 1113 por reconocimiento del Papa pero que, con el tiempo, se transformó en un sujeto de derecho internacional autónomo que mantiene relaciones bilaterales con más de 100 Estados del mundo.

Pero no es común que se rebele a encomiendas papales. Al contrario, su tradición demuestra su constante voluntad de mantener las mejores relaciones con los pontífices y la Santa Sede.

La crisis, que promete sumar más capítulos, ha sacudido a los 13 mil 500 miembros y 100 mil entre empleados y voluntarios distribuidos en más de 120 países del mundo, incluido México.

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