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El Imperio Británico – 3.3 de 8 La Casa de Windsor

* América Central

México y Centroamérica están también bajo el aparato de los genocidas del WWF-Club de las Islas.  


La historia de una potencia mundial


El mapa de Centroamérica y México indica la ubicación del estado de Chiapas en el sur en México, escenario de la insurrección de la guerrilla durante largos años del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). El comienzo fue un estallido de la región de Chiapas. Las cuatro áreas protegidas por la WWF unidas han sido señaladas por los granjeros locales como áreas para bases de organización y entrenamiento de los zapatistas.

El Parque Nacional Lagunas de Montebello, la Reserva de Biosfera Montes Azules, y el Parque Nacional Cascadas de Agua Azul, respectivamente, todas estas áreas son fortalezas de los zapatistas de Liberación Nacional, sobre todo “Montes Azules”, justo en la frontera con Guatemala.

Rigoberta Menchú, líder terrorista guatemalteca y líder de la banda narco-terrorista URGN (quien recibió el Premio Nobel de la Paz 1992), recientemente organizó una marcha a través de la frontera en apoyo de las guerrillas del EZLN, y cuando, a su regreso, llevaba 1,000 “refugiados zapatistas” a Guatemala desde Chiapas, los víveres eran arrojados a los manifestantes por un avión de transporte C-130 de la Royal Air Force desde Belice.

Belice es un país de la Commonwealth británica (Comunidad Británica de Naciones) que ha sido base de operaciones para los comandos británicos durante décadas. Ahora toda esta operación está siendo dirigida bajo los auspicios del WWF.

Volviendo a mirar el mapa de Chiapas, se puede observar la Reserva Ecológica El Ocote, que no es un área desconocida, sino un sitio clandestino favorito para el cultivo de grandes cantidades de mariguana, controlado por el EZLN. Tanto en México como en Centroamérica, los vecinos del sur de Estados Unidos, existen todos los elementos que tienen los mismos objetivos de WWF en Ruanda, África del Sur, y Perú. Es una bomba de tiempo a punto de explotar. Y es más grave. No sólo Iberoamérica se convierte en blanco de un genocidio por parte WWF, sino también América del Norte.

Casi la tercera parte de la región occidental de Estados Unidos es un “área protegida” o un área bajo el Bureau of Land Management puesto en la lista para ser declarada zona reservada en un futuro cercano. La mitad de Alaska ya es una inmensa zona protegida.

Tal vez en Canadá se encuentra el caso más audaz de WWF, con de los llamados “Movimiento de pueblos en vía de extinción” (el Príncipe Philip no hace ninguna distinción entre seres humanos y las formas más bajas de vida animal). El área señalada en el mismo norte de Canadá es la nación de Nunavut, que creó la Reina Elizabeth I el 10 de junio de 1993, como una patria tribal para los nativos Inouit.

A través del WWF, la Royal Commission on Aboriginal Peoples y la Survival International, instalada por WW, los nativos Inouit fueron reunidos nuevamente en esta tierra despoblada, literalmente como un rebaño, en el curso de una década con la promesa que esta inmensa “nación” obtendrá su independencia como Estado de la Corona Real en 1999.

Con el amparo del Acta de Protección del Desierto de California, aprobada por el Congreso 103, en octubre de 1994, se destinaron 8 millones de acres de tierra en reserva. Antes que se sancionara esa Acta, ya se había reservado en una zona contigua de 12 millones de acres de tierras en California. Con la legislación existente o diferida, el 80 por ciento del Estado de California estará fuera de las fronteras de Estados Unidos al final de la década.

No sólo está listo el WWF para transformar los estados occidentales de Estados Unidos en una inmensa reserva natural y de turismo fuera de los límites a cualquier tipo de desarrollo económico: como parte de un antiguo compromiso de la monarquía británica, el WWF está trabajando para derogar nuestra Constitución Federal (de Estados Unidos).

La “Balcanización” de América del Norte: fragmentar a Estados Unidos, Canadá y México en lo que un ecólogo destacado ha denominado las “Nueve Naciones de América del Norte”.

En varias ocasiones durante los últimos 200 años, los británicos han intentado dividir a Estados Unidos. El caso más conocido fue el de la Guerra Civil (la mano británica actuaba detrás de la insurrección secesionista del Sur). La novedad en el mapa de las “Nueve Naciones” es que una de las “naciones nuevas” propuestas para ser separada de Estados Unidos, designada como No. 7, será llamada “Dixie”.

* Australia

Los británicos no se han olvidado de Australia. El Príncipe Philip fue el fundador personal de la rama australiana del WWF, y él continúa consagrando mucho su atención personal a ese continente.

Una mirada al mapa de Australia aclara mucho este punto. Entre las reservas indígenas (es decir, los parques zoológicos humanos) y otras reservas de tierra, el WWF se ha manejado cortando prácticamente en dos mitades al continente, la mitades oriental y occidental del país, asegurando un estado semi-permanente de subdesarrollo.

* Conclusiones

Una revisión de la historia de WWF que no tenemos tiempo para hacer en este trabajo, mostraría que el llamado movimiento medioambiental de la segunda posguerra mundial no fue otra cosa que un reavivamiento del Movimiento de Eugenesias de finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte.

Después del genocidio nazi, el término “eugenésico” perdió prestigio. Por eso, las mismas “élites” británicas y europeas aliadas, y las norteamericanas que respaldaron a Hitler, cambiaron ese nombre por el de “ambientalismo” y se incorporaron rápidamente al negocio del genocidio.

Para que este punto quede más claro: 

El fundador del WWF, Sir Julian Huxley, era presidente de la Eugenics Society en 1961, cuando se creó el  WWF.

El Príncipe Philip, portavoz mundial del WWF y funcionario principal del Club de las Islas, lo expuso suscintamente en un discurso en Londres, el 11 de marzo 1987:

“El hecho simple es que la población humana del mundo está consumiendo recursos renovables naturales más rápidamente de lo que puede regenerar, y el proceso de explotación está causando incluso extensos daños. Todo esto es consecuencia de la Revolución Industrial y la explosión científica, y se extiende alrededor del mundo a causa de “ la nueva religión del desarrollo económico”.

El Príncipe Philip está mintiendo. La falta de desarrollo económico genuino se debe a que está intencionalmente bloqueado por Philip y sus genocidas socios en el WWF y en el Club de las Islas. Éste el único “límite al crecimiento”.

Si se destruye el poder político y financiero del Club, nada detendrá el camino hacia un nuevo Renacimiento.

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