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El Imperio Británico – 3.2 de 8 La Casa de Windsor

¿Cómo funcionó el genocidio en Ruanda?

Desde 1990, el WWF manejó un “programa de protección de gorilas”, en Gorila Park, en Uganda, justo en la frontera de Ruanda-Zaire, en el contiguo Parque de los Volcanes, en el lado ruandés de la frontera, y en el Parque Virunga de Zaire. Junto con el Parque de Akagera, en Ruanda, a lo largo de la frontera con Kenya y Uganda, todos estos parques sirvieron como bases de entrenamiento, áreas de plataforma y depósitos de armas para los “rebeldes” invasores, quienes eran en realidad todos soldados y oficiales del Ejército de Uganda del títere británico Yoweri Museveni.


Una Historia real


Museveni era manejado por la Ministro de Desarrollo Extranjero de Gran Bretaña, Lady Lynda Chalker. De esa manera, el genocidio ruandés no tuvo nada que ver con guerra tribal o civil. Fue un asesinato orquestado por los británicos y sus programas de invasión. Los parques administrados por WWF jugaron un papel de apoyo en la matanza.

El resto de África

En los mismos parques, el mismo aparato de WWF está implicado en la desestabilización y genocidio planeado contra el resto de África Oriental, empezando con Kenya y Sudán. Bajo el pretexto de proteger especies en vía de extinción, como elefantes, rinocerontes y tigres, “los rangers” WWF del parque cometen asesinatos y otros ataques contra los llamados “poachers”' que en muchos casos resultan ser líderes políticos patrióticos locales o granjeros que se niegan a abandonar su tierra y su producción de comida a los programas de confiscación de tierra de WWF.

Las “zonas protegidas” en África subsahariana

Casi 2 millones de kilómetros cuadrados, o sea, el 8.2 por ciento de la África subsahariana se destinó a áreas protegidas en forma de “parques nacionales”, reserva de turismo o reservas ecológicas, trasferidas al WWF o sus substitutos.

Para dar una idea del tamaño de algunas de estas llamadas áreas protegidas, basta con mirar el Parque Nacional Kruger, localizado en la frontera de África Sur y Mozambique. Es más grande que el estado de Massachussets. Sirvió como base para fuerzas del RENAMO y FRELIMO en la sangrienta guerra civil que duró 20 años en Mozambique.

De igual manera, el West Zambezi Game Management Area, aún más grande, que albergó a la UNITA y el MPLA, fuerzas de la guerra civil que duró 17 años en Angola.

Ambas fueron operaciones típicas de WWF. Los ejércitos mercenarios WWF llevan a cabo una guerra brutal contra la población a través de toda África. Guardabosques de parques armados con helicópteros artillados, armas de infantería y misiles ligeros actúan como escuadrones de muerte.

De acuerdo con un programa de WWF llamado “Operación Fortaleza” entre noviembre 1987 y 1988, escuadras de asesinos bajo la dirección del Jefe de los Guardabosques de Zimbabwe, Glen Tatham, se llevaron a cabo a sangre fría los asesinatos de centenares de los llamados “cazadores furtivos”, mitad de los cuales estaban desarmados y atraídos a emboscadas. Algunos de ellos eran líderes del ala militar del Congreso Nacional Africano.

Cuando Tatham y sus hombres se llevaron a 70 guardas por asesinato, el Parlamento de Zimbabwe se apresuró a aprobar un Acta de Protección de Indemnización de la Fauna que otorgó inmunidad a los guardabosques del parque para ser juzgados por todo acto que ellos hubieren ejecutado, “en cumplimiento del deber”: era una licencia para matar.

Durante el mismo periodo, en África del Sur, WWF estuvo ejecutando la “Operación Cerradura”, presentada públicamente como una campaña para salvar al rinoceronte negro. El presidente de WWF Holandesa, el Príncipe Bernhard, padre de la Reina Beatrix, y John Hanks, el director de África WWF y uno de los más importantes malthusianos del continente, financiaron un equipo de comandos “retirados” del British Special Air Services para infiltrar y sabotear los llamados grupos de caza.

Hemos sabido de fuentes de África Sur que esta Operación fue el objetivo central de lo se conoció a comienzos de 1990 como “tercera fuerza”, una fuerza paramilitar externa que estimula la violencia negro-contra negro, entre el ANC y el Partido Libertad Inkatha, llevando a cabo operaciones destinadas a promover la violencia, como la matanza de Boipatong el 18 de junio de 1992. La meta: activar una guerra civil sangrienta y evitar la finalización del sistema del apartheid y re-integración de África Sur en la comunidad mundial.

Hoy, este mismo plan de genocidio sistemático está siendo dirigido por el Club de las Islas y el aparato de WWF contra toda África Oriental. Usando los mismos parques en Uganda y “el aparato ranger” WWF, la Corona británica está emprendiendo una guerra contra los otros países del Cuerno de África, particularmente Kenya y Sudán.

Tiny Rowland forma parte del Club de las Islas. Fue presidente hasta hace poco Lonrho Corporation (Londres-Rhodesia), y se jactaba en una radio de Kenya de haber sido miembro desde hace mucho tiempo del Ejército de Liberación de Sudán del Sur, de John Garang, que ha estado promoviendo una guerra contra el gobierno en Khartoum.

Los genocidas del WWF-Club saben que Sudán es la canasta de pan potencial para toda África, y a toda costa quieren que Sudán sea un campo de batalla, no un campo de granos. Todo aquél que piense que la política imperial británica de operaciones de guerra bandas-contra-bandas comenzó con el primer ministro Harold McMillan, en 1960, el discurso de “Vientos de Cambio”' que anuncia la descolonización de África de Gran Bretaña. (Revista EIR; 28 octubre, 1994. Informe especial de 60 páginas: “La Próxima Caída de la Casa de Windsor”).

Y no bebe pensarse que el programa británico de genocidio de masas, con el pretexto de proteger especies en vía de extinción, está limitado al África Negra; tiene, también, que tener en cuenta la siguiente información ofrecida en el EIR documental.

Uno de los mitos más grandes instaurado por la Corona británica y el Club de las Islas, es la noción completamente falsa que la Monarquía británica (Reina Elizabeth II y el Príncipe Philip) son simples figuras decorativas. Nada podría estar más lejos de la verdad.

50 países son actualmente miembros de la Comunidad Británica de Naciones, son gobernados de hecho por los Windsor. De esos 50 países, ¡16 son todavía hasta el día de hoy colonias de la Corona británica, donde el único soberano es la Reina Elizabeth! Entre los 50 estados de la Comunidad Británica de Naciones se encuentra un cordón de islas caribeñas que son conocidas como los lavaderos de dinero de la droga, refugios importantes y centros financieros para una descomunal “economía negra”.

Lo que es más, este mapa global del alcance imperial británico es muy similar al mapa de las operaciones internacionales del World Wildlife Fund. De manera que no hay que dejarse engañar por la propaganda del Club de las Islas. El Imperio británico está bien vivo, complementado por el imperio encubierto global de la WWF.

Esto nos lleva al próximo punto crítico.

Las áreas protegidas de Sudamérica

El genocidio llevado a cabo contra la población de África subsahariana es quizás el caso más grande de asesinato en masa en la historia humana; pero el WWF no se ha limitado a un continente. Recuerde que el Príncipe Philip y el Club de las Islas piensan reducir la población mundial en 80 por ciento en el curso de las próximas generaciones.

En América del Sur, el número de corporaciones es menor, pero aquí el WWF ha abierto camino a un programa designado en su propia literatura como “reservas antropológicas”. Éstos son literalmente parques zoológicos humanos, donde las tribus primitivas, como los indios Yanomami de la región de la Amazona brasileña, se mantienen en estado de atraso a la fuerza.

Solamente en Brasil  existen actualmente 250 “reservas antropológicas”.

Más del 10 por ciento de la superficie total de Brasil ya ha sido reservada para esos parques zoológicos humanos y se han basado en una población de menos de 300,000 personas, o sea, menos de dos décimos del uno por ciento de la población total.

En Perú, la evidencia que se está acumulando es que el grupo asesino narco-terrorista Sendero Luminoso ha sido  financiado y armado por WWF. Sendero Luminoso ha servido como asistencia del WWF en áreas como el Valle Superior del Río Huallaga, la primer región productora del mundo de cocaína y en una zona impenetrable con áreas ecológicamente protegidas (4). En la Zona Reservada Apurimac (5), el Ejército peruano descubrió las fosas comunes y campos de concentración conducidos recientemente por Sendero Luminoso. Las víctimas de la brutalidad de Sendero Luminoso: los indios Ashaninka.

Desde hace tiempo, alrededor de mediados de 1960, WWF se puso como objetivo esta área de Perú como un lugar ideal para sea considerada una futura área protegida. El obstáculo eran los indios Ashaninka que había cultivado y cazado en el área durante siglos, y estaban aparentemente abiertos a la modernización e integración con la sociedad peruana. Sendero Luminoso se movió al área en los años ochenta, después que 1.6 millones de hectáreas se habían establecido como “Zona Reservada del Apurimac” e iniciaron el asesinato sistemático y la esclavitud de los Ashaninka.

Todos estos hechos se realizaron bajo la mirada vigilante del  WWF del Príncipe Philip.

CONTINUARÁ…

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