Últimas noticias:

Los mártires de paracuellos

Las terribles matanzas cometidas por los “rojos” durante la Guerra Civil Española (1936-1939) en gran parte se habían olvidado debido a que el tiempo que todo lo cura había pasado curando muchas de las heridas.



Sin embargo, el que dichas heridas se hayan reabierto, renovando antiguas discordias y creando un clima de enfrentamiento, es culpa del ex presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Y todo por culpa de la llamada “Ley de Memoria Histórica”, según la cual, del modo más absurdo que podamos imaginar, Zapatero se puso a dictar leyes sobre acontecimientos del pasado.

Esta actitud de Zapatero provocó que acontecimientos dramáticos que habían quedado en el olvido despertaran el interés de las nuevas generaciones.

Y así como se empezó a investigar, valga el ejemplo, cómo había sido la muerte y dónde estaban los restos del poeta Federico García Lorca, de igual manera muchos se interesaron por investigar cómo habían sido las muertes del intelectual Ramiro de Maeztu y del comediante Pedro Muñoz Seca.

Es así como, setenta años después de iniciada aquella contienda, se colocó en primer plano de actualidad las matanzas de Paracuellos del Jarama.

Dichas matanzas, de las cuales el responsable directo fue en aquel entonces un jovencísimo Santiago Carrillo (recientemente fallecido), tuvieron lugar durante todo el mes de Noviembre de 1936 en las afueras de Paracuellos del Jarama, pueblo cercano a Madrid que está al lado del aeropuerto de Barajas.

Sin haber tenido derecho a un juicio en el cual bien podrían haberse defendido, miles de personas fueron sacadas de varias cárceles madrileñas (la más importante era la Cárcel Modelo) subidos en camiones, con las manos esposadas por unos alambres y atados de dos en dos.

Al llegar al borde de una fosa, los disponen de diez en diez y, desde el otro extremo del inmenso agujero, los milicianos les disparan sin titubeos.

Los hombres caen abatidos en la fosa; los rocían con gasolina, les prenden un cerillo y a continuación un espectáculo dantesco confunde los cuerpos.

Durante muchos años se pretendió ocultar la magnitud de la tragedia, pero recientemente y a raíz de la Ley de la Memoria Histórica, empezaron a publicarse varios libros que dan todos los pormenores de la hecatombe.

Un asesinato en masa que en parte se descubrió gracias al entonces Encargado de Negocios de Noruega en Madrid, Félix Schlayer, generoso diplomático que, en medio del terror comunista, logró salvarle la vida a más de mil personas.

Hoy en día, aquellos desolados escenarios de la masacre se han convertido en un cementerio en el que destaca una pequeña ermita.

Allí, miles de cruces dan testimonio de uno de los hechos más grotescos de los últimos tiempos.

Aquellos mártires, como dijera Tertuliano, fueron semilla de cristianos, y tan cierto es esto, que en aquel cementerio se encuentran los restos de 106 que han sido ya beatificados.

Hace algunos años, monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares (diócesis a la que pertenece Paracuellos), le puso a dicho cementerio un nombre significativo: La catedral de los mártires.

Y es que en ninguna catedral del mundo cristiano (incluidas las catacumbas romanas) existen tantas reliquias de mártires como las que se encuentran en Paracuellos.

Qué bueno fuera que a dicha población se le cambiase el nombre actual por el más significativo de Paracuellos de los Mártires.

“Mártir” es una palabra que viene del griego y que significa “testigo”. Ni duda cabe que los más de 4 mil 500 allí ejecutados y allí sepultados lo fueron precisamente por su condición de católicos, o sea, por haber sido testigos auténticos de una fe que rubricaron con su sangre.

Cuando uno visita aquel cementerio en donde reposan tantos mártires, más que sentir odio, experimenta un sentimiento de paz pocas veces antes visto.

Y es así que en Paracuellos del Jarama, donde miles fueron asesinados mientras perdonaban a sus verdugos, es un sitio ideal para recapacitar, orar, perdonar a los verdugos y, de manera muy especial, pedir por la conversión de quienes hoy persiguen a los católicos con el mismo odio de antaño.

@yoinfluyo


Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar