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Testimonia matrimonio sufrimiento de familias cristianas iraquíes

Testimonio de Suhailia Salim y Wisam Marqus Odeeso – Pastoral en Bagdad

Queridos hermanos en el Episcopado, la paz de Cristo sea con vosotros:


Sínodo de la Familia


Es un gran honor presentarme ante ustedes para comentar los grandes retos de la familia cristiana iraquí, conscientes de que no somos dignos de recibir tal honor, pues hay cientos de familias cristianas iraquíes que son ejemplo significativo para nosotros en el testimonio del nombre de Cristo, la fe, la paciencia y la fortaleza.

Somos una de las familias cristianas que viven en Bagdad desde la década de los sesenta del siglo pasado. Hemos crecido y aprendido en sus escuelas y universidades, junto con nuestros hermanos en la humanidad y la patria de otras religiones.

También hemos participado en la defensa de nuestro país en tiempos de adversidad, lo cual ha tenido como consecuencia cientos de mártires.

Nos sorprendió el feroz asalto llevado a cabo por Daesh dirigido a todo el pueblo iraquí y particularmente contra la presencia cristiana. Así, de la noche a la mañana, los cristianos de la llanura de Nínive se encontraron en la carretera, abandonando sus hogares, trabajos, recuerdos, posesiones, escuelas... sencillamente, todo.

La nueva experiencia de perder nuestras garantías ha sido muy dura. Sólo las palabras de nuestro Señor Jesús en el Evangelio de Mateo 5:10 "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" nos ha ayudado a llevar con paz este dolor y a aliviar nuestras heridas.

Hemos comenzado a escuchar los testimonios de algunas familias desplazadas que han aportado sus experiencias y que dicen que "a pesar del sufrimiento y la dureza del desplazamiento, acercarnos a la Iglesia nos ayudó mucho y empezamos a sentir que nuestra fe está alcanzando la fuerza y madurez, compartiendo actividades espirituales”.

Otras familias han sido desplazadas de Qaraqosh y otras ciudades de la llanura de Nínive, dando testimonio de que "hoy en día, a través de la catequesis del Nuevo Camino Catecumenal que nos ayudó mucho, empezamos a conocer a Cristo más profundamente y esto nos consuela de todo lo que hemos perdido en nuestras ciudades”.

Hoy los desafíos continúan, pues continúa el secuestro, el bombardeo, el robo y el terror. Pero a pesar de esta situación, aún hay muchas familias que están comprometidas con su tierra y su Iglesia, dando testimonio de su fe, siendo testigos de que esta persecución traerá un montón de buenos frutos para la Iglesia de Cristo, como ya lo hizo en la Iglesia primitiva a través de la difusión de la buena noticia.

Queridos Padres Sinodales:

Venimos a pedirles que nos apoyen con vuestras oraciones y vuestras acciones; queremos terminar con un texto de la Primera Carta de San Pedro: "Queridos míos, no se extrañen de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba, como si les sucediera algo extraordinario. Alégrense en la medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su gloria, ustedes también desbordarán de gozo y de alegría. Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes" (4:12-14).

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sinodo@yoinfluyo.com


 

 

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