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Día de la Madre: constructoras de la sociedad

Una de las celebraciones que guarda especial relevancia para la sociedad mexicana es, sin duda, el “Día de la Madre”, fecha en la que de manera particular reconocemos a la persona que tiene el poderoso don de concebir los sueños en vida.

Históricamente, ellas, además de madres, son amigas, confidentes, doctoras, enfermeras, psicólogas, entrenadoras, maestras, arquitectas, jardineras, chefs, electricistas, diseñadoras, maquillistas, estilistas… En fin, desarrollan, de manera natural, un sinfín de oficios y profesiones que curiosamente van aprendiendo al paso de los años.

Las cifras

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2010, en el país residen 41 millones de mujeres de 15 años y más, de las cuales el 71.6 por ciento (siete de cada diez) ha tenido al menos un hijo nacido vivo.

Históricamente, en México los mayores niveles de fecundidad se registran en mujeres de entre 20 y 24 años de edad, aunque en fechas recientes se observa un lento y ligero desplazamiento hacia las mujeres de edades de entre 25 y 29 años, según reporta el Consejo Nacional de Población.

Es decir, en México la fecundidad comienza a mostrar lo que se conoce como un patrón “dilatado” en el que, aunque de manera aún incipiente, las mujeres comienzan a postergar la maternidad hacia edades más avanzadas.

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), por su parte, reveló en 2006 que el 26.3 por ciento de las mujeres de entre 15 y 24 años ya eran madres; este porcentaje aumentó a 77.6 por ciento en la edad de 34 años, hasta alcanzar 92 por ciento en el grupo de los 54 años de edad. Esta misma fuente revela que siete de cada diez madres tiene tres hijos o menos (19.9 por ciento tenía un hijo; 28.2 por ciento, dos; 24.3 por ciento, tres, y 27.7 por ciento, cuatro o más).

Además, el 6.5 por ciento de las madres habla alguna lengua indígena. Entre éstas, las mujeres que tienen en su mayoría sólo un hijo (83.8 por ciento), son mujeres de entre 15 y 19 años de edad; la mayoría que tiene dos hijos se encuentra entre edades de 20 y 29 años; a partir de los 30 años de edad, la mayoría tiene cuatro o más hijos.

En relación con su nivel educativo, se estima que 55.9 por ciento son madres que cuentan con secundaria o niveles superiores, mientras que 21 por ciento sólo tiene primaria, 17.1 por ciento primaria incompleta y 6 por ciento no tiene nivel alguno de instrucción.

Respecto a la condición de actividad, la encuesta mostró que 41.7 por ciento de las madres trabaja, mientras que 53.7 por ciento declaró que se dedicó exclusivamente a quehaceres del hogar.

De las madres que trabajan en México, 65.1 por ciento son trabajadoras asalariadas, una de cada tres es trabajadora por cuenta propia, 3.9 por ciento son trabajadoras sin pago y sólo 1.4 por ciento fueron empleadoras o patronas.

Reconocimiento ganado a pulso

Por eso, el 10 de mayo los mexicanos rendimos especial tributo, reconocimiento y admiración a las madres, debido a los sacrificios, desvelos, capacidades y logros que día a día desempeñan en los hogares, velando por las necesidades de la familia.

Especial mención tienen las madres indígenas y aquellas que, solas y con su propio esfuerzo, llevan adelante un hogar. En el medio rural, casi uno de cada tres hogares los encabeza una mujer que lucha y trabaja todos los días por sus hijos y otros familiares.

A nivel nacional, uno de cada cinco hogares lo encabeza una mujer, madres jefas de familia, quienes tienen el enorme esfuerzo de llevar la casa y desempeñarse con responsabilidad en el trabajo.

Maternidad, no sólo biológica, sino de conciencia

La maternidad no es sólo una cuestión biológica; es, sobre todo, una ardua tarea de formación humana y toma de conciencia, ya que con sus cuidados, con su ternura y amor, moldean a sus hijas e hijos y los apoyan día con día en su desarrollo para que sean personas de bien y contribuyan en la construcción de una mejor sociedad.

Entre la invaluable tarea que realizan las madres destaca, sin duda, la promoción de valores y principios, a través de los cuales se moldea la personalidad y el carácter de los hijos, los cuales éstos sumarán al aprendizaje adquirido por sus propias experiencias.

México es un país que está lleno de historias de mujeres que han sabido ser madres y, al mismo tiempo, trabajan con determinación en la oficina, en el campo, en la fábrica o en la academia. Con ese ejemplo contribuyen a la formación, construcción y realización plena del talento y el carácter de millones de niñas, niños y jóvenes que serán los ciudadanos del futuro y que habrán de engrandecer a nuestro país.

El don de la vida, privilegio de la mujer

Las mujeres, al convertirse en madres, saben lo que es dar vida y lo que es estar dispuestas a perder la vida por dar la vida a un ser nuevo. Es así como palpan el valor, la riqueza y el hermoso don que las hace sentir plenas en su realización personal, pues se han dado cuenta del privilegio que representa transmitir y continuar con la vida.

Las mujeres se convierten así en madres que brindan seguridad y certidumbre a los hijos, sólo por el hecho de que son quienes los han llevado en su vientre; quienes, sin importar la edad, les tienden la mano para que salgan

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