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La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra

“La resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda”, afirmó el Papa Francisco en su mensaje con motivo de la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo, impartida por la Pascua, este domingo 1 de abril.


Bendición Urbi et Orbi por Pascua


Frente a una multitud reunida en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre señaló que Nuestro Señor “pre anunció su muerte y resurrección con la imagen del grano de trigo” el cual “si muere da mucho fruto”. Explicó que “sembrado por Dios en los surcos de la tierra, murió víctima del mundo”, pero su muerte contenía la potencia del amor de Dios, que se liberó y se manifestó al tercer día”, en la Resurrección.

Señaló que “la fuerza del grano de trigo… renueva realmente el mundo”, dando fruto hoy día, delante de situaciones como dolorosas como la miseria, la falta de empleo o la exclusión y ante personas que sufren por ser víctimas de trata, del narcotráfico o que son descartadas por ser prófugos o refugiados.

El Papa Francisco fue la voz para pedir “frutos de paz para el mundo entero, comenzado por la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin”, para “que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo”. También pidió la reconciliación a favor de Tierra Santa y la región del Medio Oriente así como Yemen, y también oró por los cristianos perseguidos, para que puedan ser testigos de Cristo resucitado.

Recordó en su oración a Dios al continente africano el cual en amplias zonas se sufre “por el hambre, los conflictos endémicos y por el terrorismo”, solicitó que “el Resucitado sane las heridas de Sudán del Sur” y pidió especialmente por los niños. Imploró por “frutos de diálogo para la península coreana” y de paz para Ucrania además que se faciliten medidas humanitarias para su gente.

Para el pueblo de Venezuela, suplicó “frutos de consolación”, ya que “vive en una especie de tierra extranjera en su propio país”, espera que por la Resurrección de Cristo, encuentre el camino para salir de la crisis humanitaria y política en la que se halla, en tanto que aquellos que han salido de su nación encuentren buena acogida.

En sus intenciones incluyó a los niños y a los ancianos, además pidió por los políticos para que “se esfuercen con dedicación al bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos”.

El Santo Padre Francisco, al finalizar su mensaje señaló que “la muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que sólo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección”.

 

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