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El sultán de Brunei prohíbe celebración de la Navidad

En Brunei, por segundo año consecutivo, la celebración pública de la Navidad se castigará hasta con cinco años de prisión, bajo el argumento de que la propagación de otras religiones en ese Estado asiático es un crimen contra el islam.


Brunei; prohíben Navidad


"Se prohíbe a los musulmanes imitar las costumbres y prácticas de otras religiones que estén relacionadas con asuntos de aqidah (fe)", anunció el Ministerio de Asuntos Religiosos en un comunicado de prensa en diciembre de 2014, con lo cual también fueron cancelados los festejos y procesiones del Año Nuevo Chino, en febrero de este año.

Quienes deseen celebrar la Navidad –o cualquier otro festejo relacionado con una religión distinta– deberán avisar a las autoridades con anticipación, pero siempre y cuando lo hagan en la plena intimidad del hogar y sin extender invitaciones a terceros.

"Aquellos seguidores de otras religiones que vivan bajo el mandato de un país islámico –según el islam– podrán practicar su religión o celebrar sus festividades religiosas entre su comunidad, con la condición de que las ceremonias no sean mostradas públicamente a los musulmanes", rezaba el mencionado comunicado de prensa.

"Durante las celebraciones de Navidad, los musulmanes que sigan esas acciones religiosas –tales como utilizar símbolos como la cruz, velas encendidas, árboles de Navidad, cantar canciones religiosas, enviar tarjetas navideñas, usar símbolos religiosos, decorar o hacer algo que signifique respetar su religión– están en contra de la fe islámica", señaló un comunicado publicado en el Borneo Bulletin.

De hecho, los negocios o restaurantes no pueden exhibir adornos navideños de ningún tipo en sus establecimientos, so pena de hacerse acreedores a una multa de entre 15 mil y 18 mil dólares (entre 250 mil y 300 mil pesos mexicanos).

En apego a la sharia

Estas restricciones forman parte del decreto emitido por el sultán Hassanal Bolkiah, a través de la sharia o ley islámica.

El nuevo código penal, impuesto por decreto del sultán, contempla otras restricciones, cuya aplicación se lleva en tres fases, a fin de que en 2016 se aplique en su totalidad.

Durante la primera fase, que se completó el pasado 1 de mayo, se contemplan sólo multas y penas de cárcel para los que no vayan a los rezos del viernes, los que tengan comportamientos indecorosos o las mujeres que queden embarazas fuera del matrimonio.

En la segunda fase, que entró en vigor el mismo 1 de mayo pasado, se contemplan amputaciones y latigazos por consumir alcohol o robar, mientras que en una tercera fase, prevista para mayo de 2016, se añadirán las lapidaciones en los casos de adulterio y de relaciones sexuales con personas del mismo sexo.

Brunei ha sido considerado durante años uno de los lugares con menor libertad religiosa del mundo, incluso antes de la aplicación de la sharia. Así, el Pew Research Centre lo sitúa entre los 18 países con mayores restricciones religiosas en su ranking de 2013, el último disponible y anterior a la implementación de la sharia.

El 8 pasado de enero, el gobierno fue más contundente y anunció en otro comunicado que se considerará crimen "propagar" otras religiones, y que los insultos al Corán o al profeta Mahoma se castigarán con la lapidación.

Poderío petrolero

Cuando Hassanal Bolkiah llegó al trono en 1967, Brunei era poco más que una sombra del poderoso sultanato que había sido entre los siglos XV y XVII. Bajo control británico, estaba entonces empezando a explotar los ricos recursos petrolíferos que lo han convertido hoy en día en el cuarto país con mayor renta per cápita del mundo. Tras ganar la independencia en 1984, Bolkiah basó su poder absoluto en las rentas proporcionadas por el crudo, que actualmente suponen hasta un 90 por ciento del producto interno bruto.

El sultán desarrolló así el sistema de cobertura social que ya habían puesto en marcha los británicos con nuevos programas de educación y sanidad gratuitos, pensiones mejoradas y planes de viviendas públicas. El alto nivel de vida le permitió mantener intacta la monarquía islámica de origen medieval que asegura el poder a su familia y conservar el favor de los ciudadanos a pesar de la ostentación de su familia.

Brunei es el primer país asiático en implementar la sharia, aunque algunos temen que pueda servir de ejemplo para sus vecinos de mayoría musulmana, como Indonesia o Malasia. En este último, el Partido Islámico Panmalasio propuso recientemente en el estado de Kelantan una legislación similar que también permitiría la amputación de miembros y la lapidación por adulterio.

El pequeño estado de Brunei se ubica en la isla de Borneo, en el sudeste de Asia; cuenta con una población de menos de 400 mil habitantes. El 65 por ciento de su población es musulmana y el régimen profesa esa religión monoteísta, aunque es claro que teme verse influenciado por el cristianismo.

Fortuna y excentricidades

El sultán de Brunei, que ha sido de la misma dinastía desde el siglo XIV, es la cabeza del Estado y del gobierno. El sultán Muda Hassanal Bolkiak está asistido por un Consejo privado, un Consejo de Ministros y un Consejo legislativo de veinte miembros.

En la actualidad, el monarca cuenta con una fortuna que alcanza los 20 mil millones de dólares, una de las riquezas personales más grandes del mundo. Gusta de excentricidades y por ello cuenta con un palacio de más de mil 500 habitaciones y una colección de más de 5 mil vehículos de lujo (entre ellos 165 Rolls-Royce).

El escudo de Brunéi está compuesto por una luna creciente que simboliza el islam junto a un quitasol real que representa a la monarquía. Los soportes del escudo son dos guantes y por debajo un listón en árabe que significa «Estado de Brunei, Morada de la Paz». Originalmente adoptado en 1932, el escudo de Brunéi fue aprobado el 29 de agosto de 1959.

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