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Piden políticas públicas para protección de matrimonio y familia

Reunidos en el Coloquio Internacional “Complementariedad entre Hombre y Mujer”, que se realiza en Roma, especialistas, académicos  y líderes religiosos plantearon que el Estado promueva y proteja el matrimonio mediante políticas públicas que incluyan beneficios fiscales para quienes se mantengan en él.


Políticas públicas para la familia


En el segundo día de actividades del Coloquio, los cerca de 350 académicos, religiosos y representantes de la sociedad civil de 14 religiones y 23 países centraron el debate en la inexistencia de políticas públicas que promuevan el matrimonio y la familia.

Pusieron de manifiesto que existe una destrucción del vínculo matrimonial y, a pesar de sus efectos devastadores para con la sociedad, no se hace nada para frenar o revertir esa situación. No se trata de un asunto únicamente de particulares, dijeron, porque lo que daña al matrimonio afecta a toda la comunidad; por ello, “la ley debe proteger” este tipo de acuerdos o relaciones contractuales del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Según diversos estudios, las políticas públicas que protegen el matrimonio heterosexual son positivas para los hijos menores de edad, la mujer y para los esposos en temas como la educación, la salud física, afectiva y espiritual, señaló Michael Nazir’Ali, obispo anglicano de Rochester y presidente del Oxford Center.

Al sostener que se ha abandonado la idea del matrimonio sin pensar en las consecuencias, agregó que “necesitamos una doctrina pública, un Instituto sobre el matrimonio, porque hoy por hoy parece que es más fácil salir del compromiso que crecer en él, es más fácil salir de un matrimonio que salir de una hipoteca”.

Lamentó que muchos gobiernos promuevan legislaciones para acelerar el divorcio civil como un derecho o una falsa interpretación de la autonomía o la igualdad entre hombre-mujer, sin que existan iniciativas públicas que generen apoyos para evitar esas rupturas matrimoniales.

En vez de garantizar la  existencia del vínculo familiar a través del matrimonio, se dan todo tipo de facilidades para la separación de los esposos, lo que provoca un  daño muy grande a posteriori, enfatizó.

A pesar de todo, jóvenes y adolescentes aún creen en el matrimonio, añadió.

Por otra parte, el obispo Michael Nazir’Ali consideró que “la unión entre personas del mismo sexo no puede ser llamadas matrimonio, es una categoría completamente diferente”. “Es un error de categoría el pensar que estas relaciones podrían ser consideradas ‘matrimonios’. El matrimonio reviste una categoría especial, lo que debemos reforzar es el derecho natural del matrimonio”.

Más adelante, precisó su propuesta de que los gobiernos brinden el apoyo que requieren las familias, y en sí el matrimonio: “En primer lugar, los matrimonios y matrimonios con familia deberían recibir exenciones fiscales porque tienen la responsabilidad de la vida marital y familiar; también se debe apoyar a los niños, porque es un problema en Europa el que la gente no tenga hijos aun casados, necesitamos un sistema para ayudar a los menores. Y, finalmente, un apoyo para quien participa al cien por ciento en la crianza de los hijos, usualmente la madre, que decide quedarse con los hijos en casa y necesitan transferir privilegios fiscales a su cónyuge para la educación y crianza de los menores”.

En el Salón Sinodal de la Santa Sede, el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, subrayó que el diálogo entre líderes de diferentes religiones rompe con prejuicios y permite la unión por la defensa de valores compartidos, como el matrimonio y la familia como base de sociedades más armónicas.

El matrimonio no fue creado por el Estado humano y, por lo tanto, no puede ser destruido por el Estado humano, dijo por su parte el reverendo Russel D. Moore, presidente de la Comisión Ética y religiosa de Estados Unidos, quien remarcó que la revolución sexual actual no puede mantener sus promesas, pues conduce al aburrimiento, por lo que, decepcionados de esto, “necesitamos la alegría del matrimonio entre un hombre y una mujer”.

Por ello, convocó a los presentes a no rendirse y defender el matrimonio. “Debemos de crear culturas en las que se defina la masculinidad, no por estereotipos culturales, sino a través de un liderazgo. Debemos trabajar por el Bien común, en contraste con los carnavales sexualmente libertarios que nos rodean. Debemos luchar contra la voluntad de poder que reduce a los niños a productos que se pueden fabricar y desechar”.

En el coloquio organizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Centro de Ética y Cultura de la Universidad de Notre Dame y los institutos para el Estudio de la Familia y la Cultura y Witherspoon, el profesor Abdelwahab Maalmi, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad HassanII, enfatizó que la familia y el matrimonio siguen siendo dos valores buscados, también, por los jóvenes en las comunidades musulmanas.

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