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Un largo peregrinar de la sede de la Suprema Corte en México

Escrito por Carlos J. Cortés.

 

Qué tal amigos:

Completando la serie de las sedes del poder en nuestra Ciudad, y ya habiendo hablado del Palacio Legislativo, de la Residencia de Los Pinos, hoy hablaremos de la Suprema Corte de Justicia.

Ubicada en el actual cruce de la Av. Pino Suárez y la calle de Corregidora, al sur de Palacio Nacional en el Centro Histórico, hablemos primero de los orígenes de la institución, la Suprema Corte, en la historia del México independiente.

El antecedente más antiguo fue el Supremo Tribunal de Justicia, creado por José María Morelos en 1814 y que se estableció en el pueblo de Ario de Rosales, en una pequeña casa de dicha localidad michoacana.

Una vez lograda la independencia y tras el efímero Imperio Iturbidista, en la Constitución Federal de 1824 se creó la figura de la Suprema Corte de Justicia, la cual se estableció en 1825 en la esquina noroeste de Palacio Nacional; ahí permanecería hasta 1847, cuando debido a la invasión estadounidense, los Poderes de la Unión fueron trasladados a la ciudad de Querétaro, instalándose la Corte en una casa virreinal, hoy conocida como la Casa de la Peña y Peña; para regresar a Palacio Nacional en 1848, tras firmarse el Tratado de Guadalupe-Hidalgo.

En 1853 la Corte se mudaría a la antigua Casa de Moneda, donde estuvo poco tiempo, debido a las malas condiciones del edificio, volviendo a Palacio Nacional. Más tarde, durante la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano, la Corte siguió el peregrinar del presidente Benito Juárez, estableciéndose en 1863 en el Palacio de Gobierno de San Luis Potosí, para después desaparecer temporalmente debido a las condiciones del país, restableciéndose hasta 1867, de nuevo en Palacio Nacional.

Fue entonces que se decidió dar una sede propia a la Corte, junto con el Tribunal Superior del DF y los tribunales menores, asignándoles el recién nacionalizado Ex convento de la Enseñanza, en la calle de Donceles, en donde la Corte permaneció por casi 40 años, de 1868 hasta 1906, año en el que el presidente Porfirio Díaz mediante decreto le asignó a la Suprema Corte la casa ubicada en el No. 5 de la Av. Juárez, esquina con Revillagigedo, donde sesionó hasta que fue clausurada en 1914 por Venustiano Carranza, pero retomó actividades al reinstalarla la Constitución de 1917.

Ese mismo año de 1917 el gobierno adquirió la antigua casa del ministro de Hacienda porfiriano José Yves Limantour, gran mansión de estilo afrancesado, al que se mudó la Suprema Corte en 1919 y donde sesionaría hasta el año de 1941, cuando se cambió a su actual sede, junto a Palacio Nacional.

Ya en los años 30's, el presidente de la Suprema Corte, Daniel Valencia, gestionó ante el gobierno para dotar de una sede completamente nueva a la Corte, logrando que se convocara a un concurso, el cual ganó el arquitecto Antonio Muñoz García, iniciando las obras y colocando la primera piedra el presidente Lázaro Cárdenas en febrero de 1936, en la antigua Plaza del Volador, uno de los lugares más antiguos y con más historia de la Ciudad y del que hablaremos la siguiente entrega.

Resultó un gran y sobrio edificio de planta rectangular con casi 8000 m2, una enorme puerta principal de 3 toneladas; fue inaugurado en 1941 por el presidente Manuel Ávila Camacho y decorado en su interior con murales de José Clemente Orozco. Sin embargo, su trabajo de crítica social al gobierno, provocó que no se le dejara terminar su trabajo, y se llamó a otros muralistas para decorar el edificio; y de hecho, se han seguido pintando murales en él, siendo los más recientes del año 2009.

Como ven, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, uno de los tres Poderes de la Unión, ha peregrinado por todo el país, hasta que finalmente tuvo su sede definitiva, en el corazón de nuestra Ciudad; y en un edificio lleno de historia y murales, que bien vale la pena visitar.

mm@yoinfluyo.com


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