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Colonia Juárez: Crisol de tradición y modernidad

Escrito por Carlos J. Cortés.

Qué tal amigos:

Hoy iremos a los alrededores del Centro Histórico, para conocer una de las colonias más icónicas de la Ciudad, me refiero a:

La Colonia Juárez.

Ubicada al sur-poniente del Centro Histórico, sus orígenes se remontan al siglo XIX, cuando en 1874 el abogado y político poblano Rafael Martínez de la Torre empezó a fraccionar los terrenos de la Hacienda de la Teja, propiedad de la familia Espinoza, para crear una nueva colonia.

Martínez de la Torre ya tenía experiencia urbanística, pues en 1873 había contribuido a formar la colonia Guerrero, en terrenos de su propiedad en Buenavista.

Los terrenos que Martínez de la Torre compró estaban a ambos lados del Paseo de la Reforma, viendo en ellos una gran oportunidad inmobiliaria que permitiría crear un nuevo barrio planeado con todos los adelantos de la época, para atraer a la aristocracia y que "colonizara" dichas tierras con la civilización moderna. Desafortunadamente, don Rafael murió en 1876 sin poder concretar su proyecto; sin embargo, alrededor se fueron formando otras colonias en diferentes épocas, como la Bucareli y la Nueva del Paseo.

Tras la muerte de Martínez de la Torre, la nueva colonia permaneció estancada hasta 1882, cuando Salvador Malo, quien había adquirido los derechos, informó al Ayuntamiento que la colonia estaba formada, tanto con los terrenos de la Hacienda de la Teja como con los del Rancho de los Cuartos. Sin embargo, las obras se reanudaron hasta 1904, cuando la Secretaría de Gobernación celebró contrato con la Mexico City Improvement Company.

Dos años más tarde, cambiando su razón social por Chapultepec Land Improvement Company, la empresa completó la urbanización de los terrenos, de la que empezaba a ser conocida como la Colonia Americana, ya que sus habitantes eran embajadores, empresarios y funcionarios extranjeros; la mayoría de nacionalidades estadounidense y británica.

En cuanto a la nomenclatura de sus calles, se dice que al inicio, cuando la colonia estaba casi deshabitada, un vecino, Ricardo García Granados, antiguo cónsul de México en Europa, bautizó algunas de las calles con nombres como Hamburgo, Bruselas, Berlín o Génova, ya que en dichas ciudades nacieron sus hijos, mientras él ejercía sus labores diplomáticas. Más adelante, para la nomenclatura oficial, se aceptó su propuesta, dando nombres de ciudades del Viejo Mundo a sus calles.

La colonia Americana estaba enmarcada por grandes y elegantes mansiones eclécticas, con ostentosas decoraciones de influencia afrancesada; irónicamente, el 21 de marzo de 1906 -Centenario del natalicio de Benito Juárez, restaurador de la República- oficialmente y por órdenes del presidente Porfirio Díaz, fue bautizada como la Colonia Juárez.

Al paso del siglo XX, la Juárez y su arquitectura original entraron en decadencia, sus residentes se mudaron a nuevas colonias como las Lomas y Polanco; siendo muchas casas reconvertidas en comercios: cafés, tiendas de antigüedades, joyerías y artesanías, así como librerías y galerías de arte, visitados por personajes como José Luis Cuevas, Pita Amor, Manuel Felguérez, entre otros; dando origen en los años 60 a la cosmopolita Zona Rosa.

Con los años, se aceleró el deterioro y el cambio de uso de suelo, además de que el sismo de 1985 detonó un proceso de abandono. Pese a todo, hoy la colonia Juárez aún conserva parte de su arquitectura original, con algunas casonas y edificios, como el Templo del Sagrado Corazón de Jesús y el palacete que hoy aloja al Museo de Cera, entre otros; por lo que bien vale la pena recorrer las calles de esta antigua colonia de nuestra Ciudad.

mm@yoinfluyo.com


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