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Construir puentes y vivir la misericordia; 4 día del Papa en JMJ 2016

 

El sábado 30 de julio durante el cuarto día de actividades del Papa Francisco en Polonia se vivieron desde temprano momentos muy emotivos.

El primer acto fue la visita al Santuario de la Divina Misericordia, en donde a San Faustina Kowalska se le reveló la imagen de Jesucristo de la Divina Misericordia. Ahí el Papa rezó y expresó las siguientes palabras:

“¡Nunca nos alejemos de Jesús! Aunque pensemos que por nuestros pecados o nuestras faltas somos lo peor. Así nos prefiere Él, así su misericordia se derrama”.

En el mismo templo firmó en el libro de visitas la frase: “Misericordia quiero y no sacrificios”.

Posteriormente el Santo Padre fue a lo que se conoce como el “Prado de las confesiones”, en donde a los jóvenes ahí congregados les pidió que nunca nos alejemos de Jesús aunque pensemos que por nuestros pecados seamos los peores.

El Obispo de Roma pasó por la Puerta Santa de la Divina Misericordia y después se sentó en el confesionario en donde dio el sacramento de la reconciliación a 5 jóvenes de distintas partes del mundo. Después se despidió pidiendo rezaran por él. En ese lugar una constante fue la presencia de las religiosas de las Hermanas de Dios de la Misericordia, orden a la que perteneció la llamada Apóstol de la Divina Misericordia, Sor Faustina Kowalska, cuyos restos se encuentran en este lugar.

Como es costumbre en los viajes del Papa, tuvo en el Santuario dedicado a San Juan Pablo II la misa con los sacerdotes, religiosas, religiosos, consagrados y seminaristas polacos.

En ese lugar el Papa Francisco recordó a los presentes las palabras de su antecesor polaco, Karol Woytyla: «¡Abrid las puertas!» y les dijo que: “En nuestra vida como sacerdotes y personas consagradas, se puede tener con frecuencia la tentación de quedarse un poco encerrados, por miedo o por comodidad, en nosotros mismos y en nuestros ámbitos. Pero la dirección que Jesús indica es de sentido único: salir de nosotros mismos”.

También les dijo que “la vida de sus discípulos más cercanos, como estamos llamados a ser, está hecha de amor concreto, es decir, de servicio y disponibilidad”.

El apóstol Santo Tomás fue tomado como ejemplo durante está homilía en la que también les dijo: “El corazón de Jesús se conquista con la apertura sincera, con los corazones que saben reconocer y llorar las propias debilidades, confiados en que precisamente allí actuará la divina misericordia”.

Finalmente hizo el siguiente llamado: “Queridos hermanos y hermanas, cada uno de nosotros guarda en el corazón una página personalísima del libro de la misericordia de Dios: es la historia de nuestra llamada, la voz del amor que atrajo y transformó nuestra vida, llevándonos a dejar todo por su palabra y a seguirlo”.

La siguiente actividad del Papa fue en el comedor del Palacio del Arzobispado, en donde se dio el almuerzo con 12 jóvenes de distintas partes del mundo, quienes tuvieron la oportunidad de convivir y realizar preguntas al Sumo Pontífice. Él aprovechó para platicar anécdotas y al final sacarse una selfie con los asistentes.

Trascendió que el Papa argentino antes de partir al Campo Misericordie tuvo una reunión privada con miembros de la Compañía de Jesús en Polonia, en las vísperas del festejo de su fundador San Ignacio de Loyola.

Antes de dirigirse a la Vigilia de Oración con los jóvenes de la JMJ, fuera de protocolo hizo una parada en la Basílica de San Francisco en donde rezó ante las reliquias de los beatos Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski, dos franciscanos que pertenecían a la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y que fueron martirizados en Perú por el grupo de Sendero Luminoso en 1991.

Ahí el Papa hizo una oración por la paz y por el fin de la violencia y el terrorismo, en la parte final del texto se puede leer: “Dios, Eterno Padre, escucha compasivo esta oración que se eleva hacia Ti entre el estruendo y la desesperación del mundo. Llenos de confianza en tu infinita Misericordia, confiando en la intercesión de tu Santísima Madre, fortalecidos con el ejemplo de los beatos mártires de Perú, Zbigniewa y Michała, que has convertido en valientes testigos del Evangelio hasta derramar su sangre, nos dirigimos a Ti con gran esperanza, suplicando el don de la paz y pidiendo que alejes de nosotros el látigo del terrorismo”.

A las siete de la tarde, Francisco llegó al Campo Misericordiae y atravesó agarrado de la mano junto algunos jóvenes de distintas partes del mundo y de forma simbólica una “Puerta Santa”, para así dar inicio a la Vigilia de Oración con los jóvenes participantes de la JMJ Cracovia 2016.

Por medio de representaciones y testimonios de jóvenes de diversas latitudes del mundo, se fue ambientando la vigilia, por ejemplo la polaca Natalia Wrzesien narró su conversión en la fiesta de la Divina Misericordia, Miguel un joven paraguayo contó su lucha contra la drogadicción y su actual labor de evangelización.

Sin duda uno de los testimonios más emotivos fue el de Rand Mittri, una joven siria que narró su actual vida en la guerra que se vive en Medio Oriente y cómo no ha perdido la esperanza, siendo el dolor su mejor entrega hacia Dios.

Dentro del mensaje del Papa Francisco llamó a los jóvenes a la oración constante. “Seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aquí, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes, deja de ser anónima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene cercanía”.

El Papa Bergoglio también dijo: “Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”.

Otra parte crucial de su mensaje fue cuando dijo: “El tiempo que hoy estamos viviendo no necesita jóvenes-sofá, młodzi-kanapowi, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes.

El mundo de hoy pide que seáis protagonistas de la historia porque la vida es linda, siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella. La historia nos pide hoy que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. ¡No! Nosotros debemos decidir nuestro futuro; vosotros, vuestro futuro.

El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos, se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo. Y tú, ¿qué respondes? ¿Qué respondes tú? ¿Sí o no?”

El Papa pidió construir puentes y no muros pidiendo a los presentes se tomaran de la mano. “Es el gran puente fraterno, y ojalá aprendan a hacerlo los grandes de este mundo... pero no para la fotografía –cuando se dan la mano y piensan en otra cosa–, sino para seguir construyendo puentes más y más grandes. Que éste puente humano sea semilla de tantos otros; será una huella”.

De esa manera terminó sus actividades en un día intenso de esperanza y misericordia.

 

 

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