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El Papa Francisco alegría y encuentro en las periferias mexicanas

Escrito por Griselda Barreto.

Este 14 de febrero, durante el recorrido del Papa hacia Ecatepec, al pasar por Mixcoac, el Santo Padre pidió que detuvieran el “Papamóvil”. Una vez que éste frenó, la población mostró su alegría y comenzaron las porras. El Pontífice se dirigió a saludar a un grupo de monjas que se encontraban frente a la Universidad Simón Bolívar, pidió amablemente a los mexicanos que bajaran el sonido de la voz para poder enviarle un mensaje privado a las religiosas, quienes rezaban y cantaban; él les dio su bendición, ellas le agradecieron y le entregaron un ramo de flores blancas.

El Vicario de Cristo continúo su recorrido hasta llegar a Campo Marte a abordar un helicóptero que lo condujo al Área del Centro de Estudios de Ecatepec, en donde fue recibido con júbilo, gritos con mensajes de cariño por parte de los mexicanos que lo esperaban ondeando sus banderines estampados con la bandera de México y del Vaticano, algunos aguardaban desde el día anterior cubiertos con cobijas por el frío, otros desde la madrugada y unos cuantos a pocas horas de su llegada.

En este sitio ofició la Santa Misa, mencionó que ha comenzado el tiempo litúrgico de la Cuaresma, buen momento para recuperar la alegría y la esperanza que hace que cada uno se sienta hijo amado del Padre. Expresó que la Cuaresma es tiempo de conversión, tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a las injusticias que atentan directamente contra el sueño y el proyecto de Dios, tiempo para desenmascarar esas tres grandes formas de tentaciones que rompen, dividen la imagen que Dios ha querido plasmar, esas tres tentaciones del cristiano que son: la riqueza, la vanidad y el orgullo.

Posteriormente en el Ángelus recordó una recomendación que Moisés le da al pueblo diciendo: “En el momento de la abundancia, en el momento de las primicias, no te olvides de tus orígenes, no te olvides de dónde vienes”. Además, realizó una invitación a estar en primer lugar en todas las iniciativas que ayuden a hacer de la tierra mexicana una tierra de oportunidad, en donde no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos, oportunismo de unos pocos, una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños.

Durante el trayecto hacia el Hospital Infantil, el pueblo mexicano lo esperaba en las calles por las que transitaría, todos gustosos, con emoción creaban y expresaban su sentir hacia el Papa mediante porras y rimas, ondeando sus banderines y extendiendo los brazos para saludarlo al pasar, algunos con lágrimas en los ojos por el sentimiento percibido al verlo.

A su llegada, Angélica Rivera, esposa del Presidente Enrique Peña Nieto; José Narro Robles, secretario de Salud, y el director del hospital, el Dr. José Alberto García Aranda, le dieron la bienvenida; también fue recibido por niños a quienes les regaló rosarios, expresando: “te nombro custodio de mi rosario”, besó en la frente y con quienes se tomó fotografías y firmó dibujos que realizaron.

La primera Dama emitió un breve mensaje al Papa Francisco, él agradeció a cada persona del hospital por abrirle las puertas y les habló a los niños del Evangelio cuando Jesús se encontró con Simeón, quien enseña a agradecer y a bendecir. Mencionó que él los bendice, que los doctores los bendicen, y les dijo que ellos también debían bendecir a los que los cuidan. Agradeció por el cariño que le tienen, por el esfuerzo de tantos que están haciendo lo mejor para que puedan recuperarse.

Les pidió que estuvieran en silencio un breve instante, que cerraran los ojos y pidieran lo que su corazón quisiera, continuó rezando a la Virgen María. Posteriormente, cuando se dirigía al área de oncología, los niños lo despidieron con un fuerte y cálido abrazo. Al llegar a ver a los niños con cáncer, lo abrazaron con ánimo, les obsequió sonrisas, rosarios, los besó en la frente y tomó de las manos, se retrató con ellos, le expresaron su cariño, una niña le cantó el Ave María. Finalizó su visita con la alegría de tocar una campana que simboliza el alta de un infante.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


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