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Invita Papa a fieles a hacer de México “tierra de oportunidad”

El Papa Francisco invitó a mexicanos a participar activamente para hacer de esta bendita tierra, una tierra de oportunidad, para que nadie tenga necesidad de emigrar a otro lugar, enfrentando diversos peligros. Destacó, asimismo, la Cuaresma como “un buen momento para recuperar la alegría y esperanza que hace sentirnos hijos amados del Padre”. Pero alertó también sobre las “tres tentaciones del cristiano que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados”.


Viaje Papa


En medio de gritos “¡Queremos que el Papa nos dé su bendición!” “¡Se ve, se siente, el Papa está presente!” “¡Bendición, bendición!” “¡Esta es la juventud del Papa!”, el Santo Padre llegó por la mañana de este día al municipio de Ecatepec, Estado de México, específicamente al área del Centro de Estudios Superiores de Ecatepec, donde ofició la Santa misa y posteriormente presidió el rezo del Ángelus.

En el rezo del Ángelus, el Papa Francisco invitó a los mexicanos “a estar en primera línea, a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana, una tierra de oportunidad, donde no haya necesidad de emigrar para soñar, donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar, donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos. Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.

Antes, en su homilía de la Santa Misa, habló del “sueño de Dios”, del hecho de que “somos hijos de Dios”, sueño con el que han vivido tantos hermanos a lo largo y ancho de la historia; incluso, sueño testimoniado por la sangre de tantos mártires de ayer y hoy.

Ante cerca de 300 mil fieles, el Papa dijo que la Cuaresma es tiempo de conversión, porque, a diario, ese “sueño” se ve continuamente amenazado por el “padre de la mentira”, por aquel que busca separarnos, generando una sociedad dividida y enfrentada. Una sociedad donde no se reconoce esa dignidad que todos llevamos dentro, o que nosotros mismos no hemos reconocido esa dignidad en otros.

Las tres tentaciones del cristiano

Y es aquí donde el Papa Francisco dijo que la Cuaresma es tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y proyecto de Dios. Tiempo para desenmascarar esas tres grandes formas de tentaciones que rompen, dividen, la imagen que Dios ha querido plasmar.

1. La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o «para los míos». Es tener el «pan» a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, a amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta, es el pan que se le da de comer a los propios hijos.

2. La vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que «no son como uno». La búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama que no perdona la «fama» de los demás, «haciendo leña del árbol caído», deja paso a la tercera tentación.

1. El orgulo, o sea, ponerse en un plan de superioridad del tipo que fuese, sintiendo que no se comparte la «común vida de los mortales», y que reza todos los días: «Gracias Señor porque no me has hecho como ellos».

Hacia el cierre de su homilía, el Papa Francisco dijo que estas son tres tentaciones que buscan destruir y sacar la alegría y la frescura del Evangelio, que nos encierran en un círculo de destrucción y pecado. Insistió que, por eso, la Iglesia nos regala este tiempo de Cuaresma para invitarnos a la conversión, con la certeza de que el nombre de Dios es «Misericordia».

Y concluyó con una serie de interrogantes:

¿Hasta dónde somos conscientes de estas tentaciones en nuestra persona, en nosotros mismos?

¿Hasta dónde nos hemos habituado a un estilo de vida que piensa que en la riqueza, en la vanidad y en el orgullo está la fuente y la fuerza de la vida?

O... ¿hasta dónde creemos que el cuidado del otro, nuestra preocupación y ocupación por el pan, el nombre y la dignidad de los demás son fuentes de alegría y esperanza?

“Hemos optado por Jesús y no por el demonio, queremos seguir sus huellas, pero sabes que no es fácil”, dijo, por lo que invitó a los asistentes a orar tres veces: «Tú eres mi Dios y en ti confío».

Agradecimiento de Obispo de Ecatepec

Como en muchos otros lugares de la República Mexicana, el municipio de Ecatepec experimenta el hambre, la miseria, la violencia, que conducen al deterioro de nuestra casa común, manifestó, por su parte, el Obispo de la Diócesis de Ecatepec, Monseñor Óscar Roberto Domínguez Couttolenc.

Tras agradecer la visita del Papa Francisco, el Obispo de Ecatepec informó al Santo Padre que las ocho Diócesis que integran la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla, “nos esforzamos en vivir la espiritualidad en comunión, a través de la metodología prospectiva, para establecer un proceso de renovación pastoral que nos permita transformar nuestras Diócesis en iglesias misioneras”.

 

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