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Compete a todos responder a Emergencia Educativa: Nuncio

México vive una emergencia educativa, por lo que las cosas no pueden seguir igual, algo debe cambiar, y ese algo involucra a todos, enfatizó el Nuncio Apostólico, Mons. Christophe Pierre, al inaugurar el “Encuentro Nacional Educar para una Nueva Sociedad, Pasión que se Renueva”.


Urgente atender emergencia educativa


Bajo la premisa de que se vive un cambio de época y en el marco de las circunstancias sumamente difíciles por las que atraviesa México, y la humanidad en general, el Encuentro se llevó a cabo este fin de semana en la Universidad La Salle de la Ciudad de México, donde más que la mera exposición de conferencias, se privilegió el “encuentro” y el “diálogo”.

Organizado por la Dimensión de Pastoral Educativa de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a cargo de Don Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, el Encuentro reunió a agentes de la Pastoral Educativa de las diócesis del país, rectores de universidades, responsables de educación financiada con recursos públicos y privados, padres de familia y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de hallar respuestas creativas a la emergencia educativa de México.

Acompañado por los cardenales Jose Francisco Robles Ortega, presidente de la CEM; Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México; Alberto Suárez Inda, y Mons. Melchor Sánchez de Toca, subsecretario del Pontificio Consejo de la Cultura, el Nuncio Apostólico en México explicó que la emergencia educativa no se circunscribe a ampliar y profundizar los contenidos educativos, ni tampoco a incentivar y promover la educación continua de los adultos.

Recordó que el Papa Francisco ha señalado que estamos frente a un cambio de época, lo que nos obliga a revisar el fondo cultural, el humus de nuestra civilización. “Nos llama a hacer ajustes a las ideas fuerza que dan fundamento y consistencia a nuestra cultura y destino”.

“La situación global y nacional nos llama a hacer una reconsideración sobre los fundamentos, motivos y fines que están detrás del actuar y pensar del ser humano de hoy, sus sistemas y dinámicas. Estamos ante la necesidad de preguntarnos por los paradigmas que constituyan nuestro marco civilizatorio”, subrayó Mons. Christophe Pierre.

Educar para la vida y la trascendencia

En este orden de ideas, precisó que la tarea educativa debe ser entendida mucho mas allá del ámbito escolar; tiene que ver con la vida misma, la cual debemos acoger y atender. En este sentido, educar es acompañar al ser humano en un diálogo con, en y para la vida. “Sólo en diálogo para la vida la persona humana descubre sus capacidades”, remarcó.

“La educación es un ejercicio de trascendencia, de hacer salir al individuo de su mundo para situarse en la realidad amplia y compleja que nos cobija. Todo proceso educativo significa participar, para hacernos cargo de nuestros intereses y devenir global”, señaló Mons. Christophe Pierre.

En esta tarea, dijo, la familia es insustituible. Hay un binomio que no se puede disolver: familia y educación. Debe ser protegida y promovida como el agente humanizador por excelencia. Por lo tanto, resulta impensable destruir a la familia o transformarla artificialmente, advirtió.

La escuela acompaña la educación de los hijos; no es un espacio de competencias, sino una comunidad virtuosa que busca la virtud, en donde la experiencia del bien, la verdad y la belleza se vivan cada vez mejor. Escuela y Universidad son espacios vitales que requieren ser fortalecidos en el servicio que desempeñan.

Por otra parte, el educador no es aquel que enseña, sino aquel que testimonia, que hace experiencia lo que anuncia.

Mons. Norberto Rivera: Educar en el amor y la solidaridad

Uno de los retos, el más importante, es llegar a los más pobres, a los más desprotegidos, con la educación, señaló por su parte el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, al saludar la realización del “Encuentro Nacional Educar para una Nueva Sociedad, Pasión que se Renueva”.

Más que andar promoviendo “derechos sexuales y reproductivos” para niños y adolescentes, el derecho a la educación debe ser preocupación de todos, dijo Mons. Rivera Carrera, quien agregó que un segundo reto es que las personas que han tenido el privilegio de tener una carrera profesional sientan la responsabilidad social que ello conlleva.

Y, en este punto, precisó que toda persona está llamada a la comunión y a la solidaridad. “Vivimos un mundo muy fragmentado y una cultura que nos invita a la individualidad, por lo que tenemos que preocuparnos de nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos. Buscar el desarrollo, sí, pero dentro de la solidaridad, siempre buscando la comunión del ser humano”.

El Arzobispo Primado de México explicó que, “para vivir esta comunión, esta solidaridad, esta humanización de la educación, tenemos un reto grande, el más grande a nivel transversal: la educación tiene que ser con amor”.

Sin amor, no hay verdadera educación, ni en el hogar ni en la escuela ni en ninguna parte. No hay educación, si no hay amor al alumno, a las instituciones, al país que pertenecemos, finalizó Mons. Norberto Rivera Carrera.

Cardenal Robles Ortega elogia formato

“La emergencia educativa es en realidad una emergencia antropológica; se necesita una comprensión de lo que la persona humana es y está llamada a ser”, dijo por su parte el Cardenal José Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

El Arzobispo de Guadalajara expresó su alegría por este encuentro, por su formato de un diálogo franco, abierto, ya que en todo proyecto educativo la constante debe ser la capacidad de escucha.

“Es urgente salir de nuestra comodidad intelectual para dejarnos interpelar por el otro, como oportunidad para compartir lo que somos y creemos, y encontrar lo que nos acerca, más que lo que nos aleja”.

Y sugirió a los participantes dos criterios del Papa Francisco para construir sociedad:

Primero: El tiempo es superior al espacio.- Dejar fluir el Encuentro. “No nos casemos con una afirmación, sino que seamos pacientes para ver el todo. Trabajemos en el tiempo sin obsesionarnos por resultados inmediatos”.

Segundo: La unidad prevalece sobre el conflicto. La unidad hace posible desarrollar una comunión en las diferencias. Y, además, “debemos ser capaces de ver más allá del conflicto”.

“La obra educativa de la Iglesia -lo decimos con humildad- es palpable; y nuestro querer es impulsarla, reconociendo los límites constitucionales de nuestras leyes”, finalizó el Cardenal Robles Ortega.

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