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Festejan en Puebla 50 años de sacerdocio del cardenal Rivera Carrera

México, 1 Jul (Notimex).- Al iniciar las celebraciones de su 50 aniversario sacerdotal con una misa de acción de gracias en Tehuacán, Puebla, el cardenal Norberto Rivera Carrera pidió perdón por a veces no haber cumplido su ministerio.


México; cardinal Rivera; 50 años


En el Seminario Menor de la Diócesis de Tehuacán, Puebla, donde fue obispo por 10 años, agradeció a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos presentes, pero también a quienes “pusieron piedritas en su camino”, lo que permitió ser arzobispo y luego cardenal.

“Quiero agradecerle de todo corazón a aquellos que pusieron piedritas en el camino. ¿Quién se iba a fijar en ese tiempo en el obispo de Tehuacán, en el obispo Norberto Rivera? ¡Nadie! Pero empezaron algunos problemas, tuve que tomar decisiones”, recordó.

Dijo que en esta diócesis fue muy feliz cuando fungió como segundo obispo por encomienda de San Juan Pablo II en 1985.

“Algunas personas empezaron a mirar a Tehuacán, a fijarse en el obispo, y eso me llevó por otros caminos: a tener que despedirme de esta querida tierra de Tehuacán hace 21 años”, explicó.

Asimismo, envió una bendición a las personas que colaboraron y a las que en algún momento no estaban de acuerdo con sus decisiones.

“Como en el momento presente, puede haber gente que no esté de acuerdo, pero sólo con el obispo somos Iglesia, en torno al obispo se edifica la verdadera Iglesia”, sostuvo.

Afirmó que Dios saca bendiciones de las crisis y de los problemas, por lo que “si no hubiera problemas, no hubiera crisis, la Iglesia no crecería, la Iglesia no tendría esas oportunidades para renovarse, para crecer”.

El también Arzobispo Primado de México pidió a los feligreses no sólo acompañarlo en la acción de gracias, “sino también a pedir perdón al Señor porque sé que son muchas mis limitaciones para las encomiendas que él me ha dado”.

“Sé que sin su fuerza no puedo hacer nada, y reconozco que en muchas ocasiones le he fallado, en muchas ocasiones no he hecho aquello que tenía qué hacer, por mis limitaciones, por mi misma condición”, sostuvo.

Agregó: “ayúdenme a pedirle perdón por las veces que no he cumplido con el ministerio que me ha confiado, pero él bien sabe que con mi pobreza siempre pude contar, porque siempre seguiré haciendo su voluntad”.

Al hacer un recuento de su ministerio sacerdotal, dijo que nunca pensó que Dios lo llamaría por el camino del Episcopado, pues “yo me sentía muy realizado como profesor, tanto en el seminario como en la Universidad Pontificia”.

Señaló que en los 10 años que fue obispo de la diócesis tuvo bellas experiencias en el valle de Tehuacán, la sierra, la mixteca y cañada.

“Siempre iba con gusto a recorrer esos caminos. A veces en camioneta, a veces a caballo, a veces a pie, pero gracias a Dios, desde el primer año, pude recorrer todas las comunidades. El Señor me concedió grandes gozos, grandes alegrías, al estar en medio de ustedes”, recordó.

Por su parte, el obispo anfitrión, Rodrigo Aguilar, reconoció que una faceta que le tocó compartir con el arzobispo de México ha sido su trabajo en bien de las familias y la vida.

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