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México está en crisis por la corrupción: Mons. Eugenio Lira

Monseñor Eugenio Lira Rugarcía, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), afirmó que México está en crisis por el egoísmo, la inequidad, la injusticia, la corrupción, la impunidad, las complicidades y la indiferencia, situaciones que han sumido al país en la pobreza, la violencia, el miedo y la desesperación. 


La violencia se acaba con el amor al prójimo


Subrayó que en este tiempo con el que iniciamos un nuevo Año Litúrgico, nos preparamos para celebrar la gran y amorosa idea que tuvo Dios: “venir a este mundo que ha creado para, haciéndose uno de nosotros, restaurar el caos que provocamos al desconfiar de Él y cometer el pecado original, con el que abrimos las puertas de la tierra al sufrimiento, al mal y a la muerte”. 

Resaltó que éste es nuestro Dios, un Dios que no se queda en la distancia, mirando con indiferencia lo que pasa, sino que se acerca, se compromete y actúa, para ofrecernos un futuro cierto. 

Por ello, dijo, todos debemos poner de nuestra parte para hacer que las cosas mejoren. “El Adviento, que el pasado domingo comenzamos, es una oportunidad para hacerlo”.

El también Obispo Auxiliar de Puebla sostuvo que esta esperanza ha de impulsarnos, como hijos de Dios, a imitarlo, y así, como Él, no mirar de lejos y con indiferencia lo que pasa en México y en el mundo, sino a “entrarle” con identidad, asumiendo las consecuencias de ser cristianos.

Para lograrlo, dijo, es preciso llegar a la causa de fondo que provoca el drama que nos afecta a todos: el relativismo individualista, utilitarista y pragmático que nos aleja de la verdad, que en definitiva es Dios, y nos encierra en un egoísmo ciego que nos lleva a despreciar el valor de la vida, la dignidad, los derechos y los deberes de toda persona, algo fundamental para una convivencia social justa que haga posible la paz y un desarrollo integral del que nadie quede excluido.

Recordó que ya Benedicto XVI hacía notar que la verdad, rescatándonos de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, nos permite apreciar el valor y la sustancia de las cosas. “De esta manera, con una visión integral de la persona y respetando las leyes propias de cada cosa, podremos ofrecer soluciones para la construcción de la paz”.

Puntualizó que si reflexionamos con profundidad, nos daremos cuenta entonces que la causa de la crisis económica, política, de seguridad y social que nos afecta, es producto de una grave crisis cultural. Por eso, para afrontarla, si bien se requieren acciones institucionales, jurídicas, económicas, administrativas y de seguridad, éstas no son suficientes.  

“En realidad –advertía Benedicto XVI–, las instituciones por sí solas no bastan, porque el desarrollo humano integral es vocación que comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos. Exige una visión trascendente de la persona, y necesita a Dios, quien permite ver en el prójimo la imagen divina, llegando así a descubrir verdaderamente al otro y madurar un amor que ‘es ocuparse y preocuparse por el otro’”.

El talón de Aquiles de México

Monseñor Lira recalcó que este ha sido el “talón de Aquiles” de México: “la miopía relativista que nos ha llevado a construir una subcultura egoísta que desprecia la verdad sobre la persona, a la que ha reducido al nivel de objeto de placer, de producción o de consumo; una ‘cosa’ que puede ser privada del derecho a nacer, del derecho a tener una familia, una sociedad, una escuela y un trabajo digno que favorezca su pleno desarrollo integral”.

Así, agregó, somos víctimas del aborto, de diversas formas de violencia intrafamiliar y social, del bullying, de la explotación, del “descarte”, del robo, del asalto, del secuestro, de la extorsión, de la corrupción, de la indiferencia. “Y digo que somos víctimas ya que, aunque quizá no hayamos padecido alguna de estas desgracias personalmente, es cierto que, como decía José Campillo Sainz: ‘cuando se vulnera el derecho de uno solo, se agravia y pone en peligro el derecho de todos’”.

En entrevista para yoinfluyo.com, el Obispo indicó que no se puede negar que el criminal, el narcotraficante, el político corrupto y el que recurre a la injusticia y a la violencia con el pretexto de exigir justicia y paz, no aparece por generación espontánea, ya que todos ellos nacen y se forman en una familia y en una sociedad.

Por eso, ante la crisis actual, aclaró que se exigen múltiples operaciones conjuntas, esto es, la participación social. 

“Es necesario que, además de las acciones que corresponden a los diversos niveles gubernamentales, los padres de familia, los maestros, los empresarios, los profesionistas, los obreros, las amas de casa, los medios de comunicación, las asociaciones religiosas y los organismos de la sociedad civil le ‘entremos’, comprometiéndonos a que la vida personal de cada uno de nosotros refleje auténticos valores coherentemente asumidos”.

Puso de relieve que la crisis actual nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada más que resignada.

“Entrémosle, sabiendo que el Señor está cada día con nosotros, caminando con nosotros, luchando con nosotros ¡Confiemos en Él! Frente a los grandes retos de hoy, hagamos caso al consejo que ha dado el Papa Francisco en su reciente visita pastoral a Turquía: “hagan un esfuerzo para no desanimarse. Con la ayuda de Dios, sigan esperando en un futuro mejor, a pesar de las dificultades y obstáculos que ahora están afrontando”.

@agtz3003

@yoinfluyo

Antonio Gutiérrez Trejo


 

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