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Carlos Abascal: un legado de congruencia para el México de hoy

Fue una tarde de agradables recuerdos y reconocimientos al que fue un padre ejemplar, un amigo insustituible, un guía espiritual, un empresario que trabajó siempre por el Bien común, un político de firmes convicciones, pero sobre todo, honesto, leal, congruente entre su quehacer y pensar, y siempre comprometido con encomiable fidelidad a su patria, a su nación, a su México.


Un buen testimonio arrastra


Ahí estaba la familia: su siempre añorada y querida esposa, Doña Rosa Martha; sus hijos Rosa Martha, Rodrigo, Gonzalo y Luz del Carmen; sus nietos, sus hermanos, amigas, amigos, colaboradores y jóvenes que día a día comulgan con el legado y honorabilidad de Don Carlos María Abascal Carranza.

Reunidos, todos, para conmemorar el sexto aniversario luctuoso del regreso a la casa del Padre de Don Carlos –como atinadamente señalaría su hijo Rodrigo–, así como celebrar el quinto año de la Fundación que lleva su inmortal nombre.

Rodrigo, el hombre mayor de la familia, en su calidad de presidente de la Fundación Carlos María Abascal Carranza, tocaría con su recuerdo las fibras más sensibles del patriarca de la familia, pero también, al mismo tiempo, expondría una apología del México actual, casi como si se estuviera escuchando a su propio padre al sentirse dolido por la grave situación del país.

“La coyuntura pareciera invitar al desánimo, a la depresión, a la pérdida de la esperanza; o bien, a la salida falsa del insulto, la violencia, la desestabilización y la protesta por la protesta misma. Estos últimos meses, yo he sufrido ese desánimo, pero afortunadamente, casi en forma inmediata, he volteado a mi padre Don Carlos, en una oración por México, y he encontrado a un político que fue y aún es esperanza para México; un promotor existencial del realismo con esperanza. Él es un ‘¡sí se puede!’ consumado; es ejemplo, camino y guía en estos momentos aciagos; es un tesoro que tiene México, y especialmente esta Fundación, para darlo y compartirlo, para hacernos saber (recordar) que sí es posible un México con políticos auténticos dedicados a la construcción del Bien común”.

A los ahí presentes –reunidos en el auditorio de la Ex-Hacienda de San Fernando– los invitó a recordar el pensamiento y memoria de Don Carlos, y a ver con sus ojos a nuestro dolido y amado México, para descubrir y andar el camino que sigue.

Todos somos responsables

“Veo un México golpeado y desarticulado, pero con un enorme, enorme potencial, para ser grande, magnífico, único. Al mirar con atención, veo que tú y yo, que todos nosotros, somos los culpables y responsables de que hoy la Patria se desangre, pierda la esperanza y camine al abismo. ¡Sí, yo, tú, nosotros! Todos somos culpables y responsables: porque los padres hemos dejado de enseñar e inspirar los valores de la paz, el respeto, la honestidad y la responsabilidad a nuestros hijos; porque las escuelas y maestros hemos renunciado a formar personas con valores fuertes y estamos más preocupados por el negocio, el prestigio y las certificaciones, que por formar para la vida; porque nuestros pastores se han desvinculado de la lucha diaria y encarnada de los laicos y han dejado de ser testigos vivos e imágenes de Cristo para guiar y conducir a su grey; porque los cristianos hemos dejado de seguir a Cristo con todo y la cruz y sólo nos gusta disfrutar –sintiéndonos con derecho– de Su Misericordia; y porque nuestros pastores sólo lo son en tanto estemos de acuerdo con ellos, nos convenga o nos consigan entradas para ver al Papa; porque los alumnos hemos dejado de tener ansia de aprender y servir y hacemos como que estudiamos creyéndonos con derecho de pasar, avanzar y tener títulos por el simple hecho de ser alumnos, vemos la educación sólo como un derecho pero no como una obligación; porque como sociedad civil hemos renunciado a nuestro derecho de vigilar y exigir, esperando que otros, los políticos, resuelvan todo, y encima los llenamos de insultos y burlas; porque como empresarios somos cómplices y promotores de la mordida, la corrupción, el engaño, la evasión y la explotación de nuestros trabajadores; porque como trabajadores vivimos la ley del mínimo esfuerzo y la cultura de la transa, la adulación, la competencia desleal para ‘progresar’; porque como políticos nos hemos encargado de demostrarle a la ciudadanía que no hay ningún camino lícito, decente, viable, de participación en la cosa común, robándole a la ciudadanía hasta la esperanza de que algún partido o alguna opción política pudiera representar un auténtico cambio, la lucha política pareciera ya no ser de los buenos contra los malos, sino de los malos contra los peores; porque como ciudadanía hemos caído en la trampa fácil de atacar a todos nuestros gobernantes, sean o no realmente responsables, esperando que sean magos y alteren las reglas de la lógica y la naturaleza sin asumir nosotros responsabilidad alguna; porque como gobernantes hemos incumplido con nuestro mandato único y con el fin primario de la política, que es servir con eficacia, lealtad y honor para construir el Bien común; porque para todos nosotros el ideal y aspiración única pareciera ser el dinero, el poder y el éxito; porque hemos renunciado a la auténtica educación explícita con la palabra e implícita con el ejemplo de quienes son nuestra responsabilidad (hijos, subordinados o pares), aunque gritemos en todos los tonos que el mal de México es la educación…”, argumentó enfático.

En su mensaje, Rodrigo Abascal Olascoaga puntualizó que la suma de muchos pequeños e individuales esfuerzos llevará a la construcción de grandes sueños que podremos materializar uno a uno para lograr ese México pujante, próspero, en paz, justo, solidario, unido y más humano.

Urge recuperar el amor

“Si tuviera que mencionar un solo remedio, citaría a mi padre, diciendo que urge recuperar el amor; él solía afirmarlo principalmente respecto de la política, y yo quisiera ampliarlo a cada ámbito de nuestra vida diaria. Si recuperamos el amor a nosotros mismos y a todos y cada uno de nuestros prójimos, ése, el auténtico amor que busca el bien objetivo de la persona amada, entonces construiremos un gran México y seremos realmente felices… ¡Si se puede! Don Carlos, tanto como empresario, como en su papel de sociedad civil organizada, y sobre todo como político, nos puso el ejemplo; y nosotros que lo conocimos y amamos a México, debemos vivirlo”, recalcó enfático.

Luego, haría uso del micrófono José Luis Luege Tamargo, quien se refirió a Don Carlos como claro ejemplo de rectitud, trabajo y honestidad en su vida pública y privada.

El ex funcionario federal también destacó que, en los momentos en que México se encuentra desbarrancado en un abismo de crimen e injusticia, el país requiere de la orientación de un hombre preparado como Don Carlos para coadyuvar a la corrección del rumbo.

Don Carlos y el combate a la corrupción

“Carlos repetía constantemente que el combate a la corrupción y la total transparencia de la función pública eran elementos esenciales para consolidar la transición y permitir el verdadero progreso de México. Carlos fue un hombre congruente con su pensamiento y acción hasta el último instante de su vida. Por eso insistía que México necesitaba urgentemente de políticos honestos y congruentes, que entendieran que la política es servicio y que el servicio requiere, ante todo, honestidad y entrega absolutas. Aborreció la corrupción y la consideraba el mayor mal de México. La corrupción –decía– ha frenado el desarrollo, la educación y el avance del país; es la culpable de la inseguridad y de los malos gobiernos. Siempre la combatió y denunció; nunca permitió ni solapó acciones indebidas en su equipo de trabajo. Fue un político que vivió honestamente con el fruto de su esfuerzo, no se enriqueció ni adquirió propiedades ni nada de lo que hoy es tan cotidiano entre tantos políticos ineptos y corruptos. Insistió siempre en la lealtad a los principios y a la alta responsabilidad de la política”.

Luege lo recordaría no sólo como servidor público, sino también como una persona fiel a sus convicciones religiosas. “Decía Carlos en su tesis que el catolicismo no es una religión de prácticas externas, sino del encuentro personal con Cristo”.

El compromiso es construir una patria unida

Tocaría el turno de Monseñor Eugenio Lira, secretario general del Episcopado Mexicano, quien lamentó que nuestro país se encuentre actualmente en crisis por el egoísmo, la inequidad, la injusticia, la corrupción, la impunidad, las complicidades y la indiferencia, situación que nos han sumido en la pobreza, la violencia, el miedo y la desesperación.

No obstante, pidió a los presentes asumir su responsabilidad y no mirar de lejos y con indiferencia lo que pasa en México y en el mundo, “sino a entrarle con identidad, asumiendo las consecuencias de ser cristianos, como decía Don Carlos Abascal, y comprometernos a construir una patria y una humanidad unida, donde la luz de la verdad, la equidad, la justicia, el diálogo y la solidaridad disipen las tinieblas que ensombrecen la existencia”.

El jovencito Carlos y su coherencia

El siguiente orador fue el Ministro en retiro Mariano Azuela Güitrón, quien llevó el recuerdo al clímax, al compartir momentos mucho más personales y memorables. Cómo lo conoció a la edad de 14 años en el Templo del Espíritu Santo, de la colonia Escandón, a donde acudía diariamente a recibir la Eucaristía con especial fervor, luego de que concluyera la segunda etapa del Concilio Vaticano, cuando se establecieron nuevas modalidades para la comunión (de pie e inclusive recibiéndola en la mano).

Azuela contó que en esa época él tendría 27 años y ya estaba casado, y lo que le llamaba la atención es que el jovencito Carlos –de quien posteriormente sabría ya como personaje público–, tal vez con razón o no, esperaba hasta el último momento para dirigirse al comulgatorio, arrodillarse, y con la cabeza baja, en clara señal de respeto, esperaba a que el sacerdote le diera la comunión, para retirarse posteriormente con especial satisfacción.

“Eso ya marcaba uno de los signos más claros en Carlos Abascal: su autenticidad, compromiso y coherencia de hacer lo que pensaba correcto, y esto lo fue reproduciendo en toda su vida”.

Reconocimientos a Jesús Kumate y Marilú Mariscal

El evento conmemorativo se coronaría con la entrega del Premio “Círculo Abascal”, así como las distinciones que la Fundación entregó al doctor Jesús Kumate Rodríguez, como Líder Humanista Político; y a Marilú Mariscal Vilchis, fundadora y presidenta de Vifac, como Líder Humanista Social, de manos de Doña Rosa Martha Olascoaga Camacho viuda de Abascal y el diputado federal Fernando Rodríguez Doval (PAN).

Así concluiría el sexto aniversario luctuoso de un hombre que siempre se caracterizó por su congruencia, que actuó conforme a lo que pensaba y a lo que quería, un hombre que hizo mucho bien a México y que dejó un amplio legado que hoy, evidentemente, ante la crítica situación que se vive en el país, requiere ser retomado por empresarios, políticos, representantes sociales y población en general.

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Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Rodrigo Abascal Olascoaga, presidente de la Fundación Carlos María Abascal Carranza, AC Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Un hombre congruente y fiel a sus convicciones, principales características de Don Carlos Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - José Luis Luege Tamargo, ex funcionario federal, uno de los oradores Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Familiares, amistades, colaboradores y público en general participó en el sexto aniversario luctuoso de Don Carlos Abascal Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Mons. Eugenio Lira, secretario general de la CEM y Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Mons. Eugenio Lira también fue orador en el sexto aniversario de Don Carlos Abascal Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Mariano Azuela Güitrón, Ministro en retiro de la Corte, recordó cómo ubicó a Don Carlos cuando apenas tenía 14 años de edad Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Jaime Domingo López Buitrón Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Entrega del premio “Círculo Abascal” Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Dr. Jesús Kumate Rodríguez Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - El Dr. Jesús Kumate Rodríguez recibió el premio de Líder Humanista Político de manos de Doña Rosa Martha Olascoaga viuda de Abascal y el diputado federal Fernando Rodríguez (PAN) Don Carlos Abascal, siempre congruente con sus ideas - Marilú Mariscal Vilchis, fundadora y presidenta de Vifac, recibió el premio a Líder Humanista Social


 

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