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Eneik Tango, la danza de la empatía

Es una ironía que el tango, la danza argentina ligada en el imaginario colectivo al sentimiento de desarraigo y desamor, necesite de tanta complicidad para ejecutarse. El mejor de los tangos es el que nace de un movimiento orgánico entre dos, que se extiende infinitamente hasta la una, dos o tres de la mañana; que ocupa la pista de baile como un lienzo y va descubriendo sus propias figuras al ritmo del bandoneón. El mejor de los tangos es aquél que simplemente sucede.



Sin embargo, para que suceda, el baile debe despojarse de estereotipos, ataduras y barreras. El tango es comúnmente asociado con el erotismo, el arrabal, la postura aparentemente rígida, la pasión joven de alguien que arde en desamor, con una flor roja en la boca, claro está. Igual de conocidos son sus pies que acarician el suelo, sus piernas entrelazadas, sus “ganchos” y sutiles roces.

No obstante, poco se sabe de las cualidades humanas, de comunicación y empatía, que su ejecución desarrolla en sus bailarines y aficionados. Y todo por una simple, aparentemente obvia, pero significativa premisa: el tango no existe sin el otro.

El bailarín y maestro Leonardo D’Aquila, argentino de nacimiento pero residente de México desde hace seis años, lo sabía desde que comenzó a enseñar y a formar maestros en la Escuela Argentina de Tango, la más importante de Argentina, país que dio a luz a este baile. Después de ocho años de estudio de la técnica y la esencia tanguera, creó un método de enseñanza y ejecución que invita al disfrute del baile como una expresión social, nacida de la comunicación generosa entre dos personas y de la consciencia del propio cuerpo.

“Esta es una danza que se trata de saber comunicarse con el otro, saber dar una emoción y un movimiento, y recibir una emoción y un movimiento del otro. El tango nos ayuda a aprender a comunicarnos sin palabras. No sólo se desarrollan habilidades físicas, también emocionales. Aquí aprendes a conectarte con el otro, a escuchar, a crear un estado de entendimiento, de alerta, un verdadero estado de atención. No se trata de nada místico ni sobrenatural, es simple empatía”, comentó en entrevista.

Con ello en mente, D’Aquila fundó Eneik Tango, la primera escuela especializada de tango argentino en México, ubicada en Insurgentes sur número 1548, en donde enseña este baile desde los frentes de la técnica y la mecánica del movimiento.

“No hay otra escuela especializada en tango argentino. Hay lugares donde se dan clases de tango, pero no las hay con un programa de desarrollo para que el alumno vaya avanzando y construyendo su propio baile. Si tienes una buena técnica desarrollada y aprendes el movimiento como una especie de segunda naturaleza, no debes estar preocupado por hacer el baile ni por qué paso viene después. Tu mente está relajada simplemente para bailarlo”, platicó.

De acuerdo con el maestro, quien fue alumno del icónico bailarín Mingo Pugliese, esta forma orgánica de concebir, aprender y ejecutar el tango (sin pasos coreografiados ni aprendidos de memoria) no sólo potencia la creatividad y la capacidad motriz, sino que tiene claros beneficios en la salud física y mental.

“Cuando educamos el cuerpo para que se mueva y respetamos una postura que esté a favor de la ley de gravedad, sin generar tensiones innecesarias, éste hace lo que tiene que hacer: fortalecerse y equilibrarse a sí mismo. No es fácil de lograr, pues venimos con muchos vicios posturales muy perjudiciales, que son producto (generalmente) de hábitos un poco más profundos: los emocionales. Por ello, cuando sigues las técnicas que enseñamos en Eneik Tango, muchas veces sientes que tienes una ‘necesidad’ de bailar tango. En realidad, lo que sucede es que tienes la necesidad de sentirte bien con tu cuerpo, tus emociones y de comunicarte con otra persona. Por eso siempre digo: si hay una danza para hombres y para mujeres, esa danza es el tango argentino”, comentó.

En cuanto a los beneficios específicos para la salud, D’Aquila agregó: “Tuve varios alumnos, aquí, en Europa y en Argentina, con problemas de rodilla y espalda. El tango en general es un excelente ejercicio, y con las técnicas con las que trabajamos nosotros, casi toda la gente que viene con problemas de rodilla sale mejorada o, incluso, aliviada. Poca gente se va con el mismo problema y nunca se van con más dolor. Mejora muchísimo la condición física”, enfatizó.

Buena condición física, mental y emocional, son algunas de las recompensas de esta aproximación al tango, cuya espectacularidad en el escenario obedece a un trabajo natural del cuerpo, basado en la empatía, en la comunicación y en la capacidad de definir roles de género, sin entrar en debates feministas, sexistas o de cualquier otra índole. Por ello, también es altamente recomendable para mejorar la relación de pareja.

“Es una danza maravillosa para eso. La mujer tiene que confiar en el hombre, porque es quien la guía y, a la vez, el hombre tiene que pensar en ella y confiar en sí mismo, para poder guiar a ella. En el aspecto masculino, él tiene que pensar, analizar el baile y dirigirlo, al mismo tiempo que se expresa y baila. En el frente femenino, ella renuncia al control, se deja guiar y tiene la libertad de expresarse. En la vida, el hombre es más mental y la mujer es más expresiva, y esto es algo que en el tango se da de una forma natural. En la práctica de éste se desarrollan y liberan las cualidades masculinas y femeninas. Ella tiene la oportunidad de dejar el control a un lado y dejarse llevar, algo muchas veces difícil para la mujeres, porque a veces la sociedad actual las conduce a que se desarrollen de una forma masculinizada”, señaló.

Para los interesados, la escuela cuenta con página de Internet, http://www.eneiktango.com/, correo (eneiktango@gmail.com), así como un teléfono para pedir informes: 044-55-3515-8202.

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