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Ciencia y Fe: dos caminos para acceder a la verdad, 25 siglos de unidad, 146 testimonios(1)

1. Definición de ciencia, 2. Definición de fe, 3. Unidad entre ambos modos de conocer, 4. La cultura cristiana, 5. El artificioso rompimiento entre ciencia y fe causado por el racionalismo, a partir del siglo XVIII, 6. Un nocivo rompimiento que urge corregir, 7. 146 testimonios de unidad entre ciencia y fe, a lo largo de 25 siglos. 8. Conclusiones generales, 9. Literatura sugerida.


México; SCAF, Ciencia y Fe, 01


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1. Definición de ciencia(2)

La palabra ciencia proviene del latín scientia, equivalente del griego episteme. Su definición clásica es cognitio certa per causas: conocimiento cierto por causas.

Objetivamente, la ciencia es un conjunto de proposiciones estructuradas lógicamente, es un sistema. Subjetivamente es una capacidad, una disposición o hábito de nuestro intelecto.

Materialmente, se denomina con preferencia ciencias a las disciplinas que estudian la naturaleza, sea para obtener el conocimiento de la vida (biología), de los cambios en la materia (física), o de las propiedades específicas de las sustancias (química). También se consideran ciencias a las disciplinas que buscan el conocimiento del ser en cuanto tal (ontología) o el conocimiento de Dios (teología).

Las ciencias buscan proposiciones generales. Por esta razón, Aristóteles excluyó a la historia de la lista de las ciencias. Pero actualmente se acepta como ciencia cualquier saber riguroso y metódico.

2. Definición de fe(3)

Como ocurre con muchos términos teológicos, la palabra fe se usa tanto en sentido religioso como profano, para indicar un conocimiento basado en el testimonio de otra persona. Se trata de verdades que no se muestran objetivamente a la mente del que las recibe, pero en las que se deposita seguridad porque hay un testigo que las garantiza y una confianza en ese testigo.

Este modo de conocer, tiene relación con la ciencia, puesto que introduce verdades y transmite hechos o ideas al espíritu humano.

Lo propio de la fe es que al hecho intelectual se añade una particular actividad de la voluntad y del sentimiento, necesaria para poder creer. Dos de los más grandes pensadores cristianos lo afirman con precisión. San Agustín de Hipona: credere non potest nisi volens (no se puede creer si no se quiere). Y Santo Tomás de Aquino: la fe es retener por seguramente verdaderas ciertas afirmaciones intelectuales, bajo el influjo y la adhesión de la voluntad(4).

3. Unidad entre ambos modos de conocer

La unidad entre ambos modos de conocer (el conocimiento científico y el conocimiento por la fe) es algo connatural al hombre, tanto en el terreno individual como en el comunitario.

En el terreno individual, todo ser humano, desde el inicio de su aprendizaje, ha hecho uso, naturalmente, de esos dos modos de conocer: todos, siendo niños, aprendimos científicamente, cómo un cerillo encendido nos quemó y la lluvia nos mojó; y a la vez, todos hicimos un claro acto de fe cuando aceptamos sin mayores cuestionamientos la afirmación de nuestra madre: “ese señor es tu papá”. No se nos ocurrió pedir una comprobación científica de esa paternidad: nos bastó confiar en la autoridad de mamá.

Y la humanidad en su conjunto, a lo largo de su ya multimilenario recorrido cultural, ha empleado también ambos modos de conocimiento. Desde la época de las cavernas hasta la actualidad, el hombre ha aprendido científicamente los ciclos de las estaciones, los efectos destructores del rayo y los benéficos de la lluvia. Más adelante, aprendió a domesticar animales y vegetales, a orientarse por las estrellas. Y recientemente, hemos aprendido incluso a salir de nuestro planeta y a volver a él. Y continuaremos enriqueciendo cada vez más y más nuestros conocimientos científicos.

Al mismo tiempo, mediante la fe, siempre ha aceptado la humanidad, la existencia de realidades que están por encima de la naturaleza y que no alcanza a explicarse por completo con su sola razón, que no puede comprobar con sus sentidos, que le trascienden definitivamente. Por mencionar sólo algunas: la dimensión espiritual del ser humano, la existencia después de la muerte, la existencia de un ser supremo (al que incluso muchas culturas han dado el mismo nombre, a pesar de existir tan distantes unas de otras, tanto geográfica como temporalmente: Theos los griegos; Deus los latinos; Téotl los nahuas).

La unidad entre ambos modos de conocer (ciencia y fe) ha permitido al hombre crear muy numerosas y diversas culturas. Cada una de ellas contiene riquezas que nos impresionan. Tanto las culturas que se han limitado a una región geográfica como las que se han extendido más ampliamente; tanto las que han durado pocos años como las que han sobrevivido siglos.

CONTINUARÁ…

NOTAS:

1) Conferencia dictada el 17 de marzo de 2009, en la Reunión Fundacional de la Sociedad Mexicana de Ciencias, Artes y Fe, en la Capilla de la Enseñanza, en la Ciudad de Texcoco, Estado de México. Al texto de la conferencia se han añadido los 146 testimonios.

2) El tema que ahora abordo es riquísimo en contenido, en extensión, en profundidad. Me limito a recordar apenas las líneas generales del mismo. He tomado estas elementales definiciones del artículo CIENCIA escrito por James G. Colbert, Jr. en la Gran Enciclopedia RIALP, tomo V, pp. 597-601, Madrid 1984.

3) Estas definiciones están tomadas del artículo FE escrito por M. A. Monge S. en la misma obra, tomo IX, pp. 769s, Madrid 1981.

4) Summa Theologiae 2-2, cuestión 4, artículo 1.

* Colaboración de la Sociedad Mexicana de Ciencias, Artes y Fe (SMCAF).

Colección "Ciencias, Artes y Fe en Búsqueda de la Verdad", publicados en Senderos de Verdad-1 (2013)

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