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La Aportación de José María Velasco al conocimiento de México, en el Siglo XIX (2)

1. Un mexicano enamorado de México. 2. Algunos aspectos básicos de la Estética. 3. Contexto histórico-artístico. 4. Semblanza de José María Velasco. 5. La obra del artista. 6. Consideraciones finales. 7. Fuentes y material en línea.

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México; José María Velasco, 02


3. Contexto histórico artístico

El 4 de noviembre de 1785 se inaugura la Academia de las Nobles Artes de San Carlos de la Nueva España. Por diversas circunstancias políticas, se cierra por más de tres años (1821–1824). También sufre el cambio de nombre, como Academia Imperial. Actualmente es la Escuela Nacional de Artes Plásticas y depende de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En estos más de dos siglos, la Academia de San Carlos, como popularmente se le conoce en el ambiente artístico y aún en el histórico, sufre altibajos, tanto en el terreno pedagógico como en la aceptación social. Su momento más trascendente está entre las décadas de los cuarenta a los sesenta del siglo XIX. Tiene como Director al catalán Pelegrín Clavé, como Maestro al italiano Eugenio Landesio y cuenta con dos alumnos que llegan a ser la gloria plástica mexicana de ese siglo: Felipe Santiago Gutiérrez, retratista y acuarelista notable, además de escritor y crítico de arte, y José María Velasco, extraordinario paisajista. Ambos alumnos oriundos del Estado de México.

Gutiérrez entra a la Academia en el año de 1840 y sale en 1858, cuando ingresa Velasco. Se conocen y admiran mutuamente. Velasco lleva obras de Gutiérrez a la Exposición Mundial de 1899 en París. Muchas veces exponen juntos en las salas de la Academia. Los dos son maestros: Velasco en la propia Academia de San Carlos, Gutiérrez en el Instituto Literario de Toluca y después funda la Escuela de Pintura de las Academias Vázquez (Bellas Artes) de Bogotá, Colombia(4).

El paisaje es la creación artística que distingue el arte universal del siglo XIX, es un modo conceptual filosófico de ver el mundo, la luz, la naturaleza. El paisaje deja de ser un elemento decorativo para tomar un protagonismo por medio de texturas, forma y colorido.

4. Semblanza de José María Velasco

Nace en el pueblo de San Miguel Arcángel Temascalcingo, perteneciente al Distrito del Oro, del Estado de México, el 6 de julio de 1840. Cronológicamente es contemporáneo de los grandes impresionistas franceses: Pizarro, 1830; Manet, 1833; Sisley, 1839; Rendir, 1841; Morissot, 1841.

Al morir su padre Felipe Eligio, artesano tejedor de rebozos, su familia se traslada a la Ciudad de México, donde radica hasta 1847.

En el año de 1855 ingresa a las clases nocturnas en la Academia de San Carlos, centro principal en México de la enseñanza artística de tipo europeo, con fuerte influencia del gusto académico francés, sin que esto impidiera otras tendencias como el romanticismo. En enero de 1858 a los 18 años, en sus apuntes biográficos, escribe que se incorpora para estudiar de día. En esa época dibuja manos, pie y cabeza.

Su más destacado maestro y amigo es el paisajista italiano Eugenio Landecio, también es alumno de Pelegrín Clavé, Santiago Rebull y Manuel Carpio. En 1859 gana la cátedra de dibujo al natural en la Academia. Ese año contrae matrimonio y poco después se establece en la Villa de Guadalupe.

En 1860 recibe una pequeña beca. En 1861 gana dos premios, una beca y el título de la Academia. A ella le dedica el mayor tiempo, el resto a estudiar anatomía, ciencias naturales, física y matemáticas. Durante un tiempo fue maestro de dibujo en el Museo Nacional de México y dibujante colaborador del Instituto Nacional de Geología y Mineralogía de la Universidad.

Landesio, como pintor de la escuela veneciana, es quien más le influye, le enseña a ver y a pintar paisajes. Pero Velasco no le imita. Sus obras difieren diametralmente, y se convierte en el paisajista iniciador de la escuela mexicana. Su producción artística es de más de cuatrocientos dibujos y estudios, más de doscientos cincuenta óleos, paisajes, acuarelas y dibujos acuarelados.

Viaja por Europa y exhibe con éxito algunas de sus obras. También en Norteamérica.

Gracias a su destreza manual y a su sentido de la forma y de la proporción realiza dibujos arqueológicos para el Museo Nacional; de plantas y animales para el Instituto de Geología y Mineralogía. Nace con la intuición del paisaje, detecta las aristas y los perfiles de las montañas, las nubes, los cielos y las brumas. Capta y plasma la luminosidad y la transparencia del altiplano del centro de México con los cambios cromáticos de amaneceres y atardeceres. Le mueven dos fuerzas que en él logran un equilibrio sorprendente: su profundo sentido religioso y sus conocimientos científicos, ambos forman una nueva concepción de la belleza. Es admirable observar sus primeros cuadros donde la tierra ocupa las dos terceras partes de sus lienzos pues entonces se coloca en lo alto de los montículos. En los últimos años se baja de las alturas y, por eso, la línea del horizonte de sus cuadros también baja, de manera que en sus últimas obras el cielo pasa a ocupar las dos terceras partes. Esto también encierra un mensaje muy profundo de progresiva apertura a la trascendencia.

En el siglo XIX, donde las tendencias positivistas y cientificistas hacen estragos en quienes están dotados de un alto nivel artístico e intelectual para mostrar a Dios con esas dotes, José María no se deja cimbrar por esos vientos, es un admirador de la creación y la muestra con el afán de honrar a Dios. Además, su profunda raigambre guadalupana le lleva a radicar en los parajes cercanos a la Villa y desde allí tener su observatorio para elegir buena parte de los panoramas que dejará a la posteridad. Vive como un católico practicante, profundamente enamorado de su esposa: se conservan cartas que le escribe cuando está de viaje. Sobrio en sus gastos, tiene la costumbre de entregar cuentas a su mujer. Cuida a su familia y les hace participar de sus éxitos.

Su vida de fe está maduramente entrelazada con sus éxitos profesionales. Es un artista reconocido y, sin embargo no le ocurre lo que suele suceder a personas exitosas, que acaban centrándose en sí mismas. Velasco no se separa de los suyos, cuida la vida familiar y no se expone. Cuando viaja a Europa le acompaña su hijo. Lleva una vida ordenada, sin excesos. Contrasta con algunos artistas de su época de quienes no se puede decir lo mismo. Muere, a causa del cólera, el 26 de julio de 1912(5). Fue sepultado en el panteón del Tepeyac.

En el Museo de Toluca hay varios óleos sobre tela de Velasco, muchas de sus obras pertenecen a colecciones particulares y un acervo muy representativo se encuentra en el MUNAL(6). En su pueblo natal queda para la posteridad un monumento en su honor, junto al Palacio Municipal.

NOTAS:

4) Cfr. “De Teotihuacan a Tollocan”, p. 115

5) Cfr. “De Teotihuacan a Tollocan”, p.p. 119–120, 122–123

6) MUNAL significa Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México

CONTINUARÁ…

* Colaboración de la Sociedad Mexicana de Ciencias, Artes y Fe (SMCAF).

Colección "Ciencias, Artes y Fe en Búsqueda de la Verdad", publicados en Senderos de Verdad-1 (2013)

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