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Visitarán esta noche los Reyes Magos los hogares mexicanos

Tras el nacimiento del Niño Jesús, y luego de un largo y extenuante recorrido, a partir de los primeros minutos del 6 de enero comenzarán a llegar a los hogares mexicanos los Reyes Magos, para repartir ilusiones a millones de niñas y niños.


La Epifanía del Señor


Como ya es una tradición, los pequeñines de la casa se despertarán mañana muy temprano para descubrir los regalos que los Magos de Oriente les dejarán, luego de recibir las cartas que les fueron enviadas durante la víspera. Esta noche, por tanto, será mágica y plena de ensueños.

¿Pero quiénes son estos enigmáticos personajes? Veamos: la historia refiere que tres Magos –o sabios– llegaron de Oriente a Palestina, guiados por una estrella. La Biblia, más concretamente el Evangelio según San Mateo –único libro que menciona el episodio–, dice que los Magos pasaron primero por Jerusalén, donde fueron a ver a Herodes para preguntarle por el “Rey de los judíos” que acababa de nacer, ya que luego de haber visto su estrella en el Oriente, acudían a adorarlo.

La noticia alarmó a Herodes, quien consultó a sus sacerdotes y fueron ellos los que indicaron que, según la profecía, sería en Belén donde nacería el Mesías. Herodes les pidió entonces que, una vez que hubiesen encontrado al Niño, le avisaran, ya que él también quería adorarlo.

El relato, según San Mateo

Pero en realidad, sus intenciones eran asesinarlo. San Mateo señala que esto les fue revelado en sueños a los Magos, quienes entonces regresaron a su tierra por otro camino, evitando volver a pasar por Jerusalén.

Pero antes, vieron al Niño recién nacido: “Entraron en la casa, encontraron al Niño con María, su madre, y, postrándose, lo adoraron; luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”, relata Mateo.

Y eso es todo lo que dice el Evangelio. El relato bíblico fue luego progresivamente adornado durante la Edad Media. Poco a poco, los Magos se convirtieron en Reyes y se los bautizó como Melchor, Gaspar y Baltasar.

La leyenda dorada

A fines del siglo XIII, Jacobus de Voragine (1228-1298), cronista italiano y Obispo de Génova, escribió el libro “La leyenda dorada”, en el cual hace el retrato de todos los santos y santas católicos e incluye a los tres Magos de Oriente, reuniendo todas las tradiciones que sobre ellos circulaban hasta el momento, incluso los nombres que se les había empezado a dar desde el siglo VI. Su descripción fue la siguiente:

“El primero de los magos se llamaba Melchor, era un anciano de cabellos blancos y larga barba. Obsequió el oro al Señor como su rey, porque el oro significa la realeza de Cristo. El segundo, llamado Gaspar, joven, sin barba, rojo de tez, rindió a Jesús, a través del incienso, el homenaje a su divinidad. El tercero, de rostro negro, luciendo toda la barba, se llamaba Baltasar; la mirra en sus manos recordaba que el Hijo debía morir”.

Quedó de este modo consagrada la interpretación del significado de los obsequios, símbolo de tres características de Jesús: su realeza, su divinidad y su condición humana y mortal.

Pese a su origen misterioso, o tal vez por eso mismo, son parte de todo el folklore que rodea a las fiestas navideñas. Tienen incluso su propia fecha, el 6 de enero, día de la Epifanía (que significa revelación o aparición, en referencia a que Jesús se muestra al mundo), y en algunos países son venerados como santos que velan por el Niño Jesús en su pesebre.

Durante mucho tiempo, y en especial entre los cristianos de Oriente, la Epifanía era una fecha más importante que Navidad porque representaba el momento de la presentación del Niño Dios a los hombres.

La tradición mexicana

En México, la representación de la Natividad se incorpora a la tradicional Rosca de Reyes, en donde se incrustaba en el pan un solo muñequito escondido alusivo a Jesucristo, simbolizando que el niño tuvo que ser escondido y protegido en los días del relato.

Originalmente, el muñeco se hacía de porcelana o cerámica, y actualmente es de plástico resistente al calor. Normalmente, la cantidad de niños en el pan dulce varía de acuerdo con el tamaño de la rosca, aunque puede solicitarse una cantidad determinada e incluso no tener ninguno.

La famosa rosa del 6 de enero llegó a México en el Virreinato y desde entonces cada año endulza la mesa de millones de hogares del país.

El origen de este tradicional alimento se remonta al siglo III, en las fiestas romanas al dios Saturno, donde se repartían panes redondos hechos con higos, dátiles y miel.

Su forma circular sugiere el amor infinito a Dios y la figura escondida de los niños simboliza cuando José y María escondieron al niño Jesús para salvarlo de Herodes.

La tradición mexicana establece que a quien o quienes les toca el niño de la rosca de Reyes será el padrino del Niño Dios, por lo que deberá vestirlo y llevarlo a bendecir a la Iglesia el 2 de febrero, Día de la Candelaria, para luego invitar los tamales y atole.

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