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Analizan en el Senado instrumentos de DDHH y voluntad anticipada

En la cuarta y última sesión del Seminario de Derechos Humanos y Bioética realizada en el Senado de la República el 5 de abril, tomaron parte el Dr. Hugo Ramírez, de la Universidad Panamericana, con el tema “Bioética y Derechos Humanos de tercera generación”, y el Dr. José Antonio Sánchez Barroso, del Instituto Panamericano de Jurisprudencia, quien abordó el tema de la Voluntad Anticipada.


Seminario Senado; cuarta sesión


El Dr. Ramírez comentó que los derechos humanos no pueden quedar al arbitrio de la mayoría política, y señaló que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 tiene la forma de un instrumento jurídico, pero que no tiene fuerza coactiva. No obstante, en 1966 el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos; y el Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, dotaron a esos derechos de exigibilidad.

Mencionó los conceptos de humanitas y dignitas, uno de origen estoico y el otro cristiano (que después se fueron secularizando). Esta dignidad del ser humano se hace firme con el cristianismo, donde la dignidad no depende del comportamiento o de algún otro elemento.

Para la ética universal, la igual dignidad es el punto de salida y la defensa de quien no puede protegerse por sí mismo es el otro extremo. El fundamentalismo, a su vez, alcanza la uniformidad a causa de eliminar la disidencia, la visión ética reconoce la igualdad y respeta las diferencias.

Por otro lado, comentó que la aplicación de la tecnología al campo biomédico genera grandes oportunidades, pero también riesgos. El Consejo de Europa, así como la ONU a través de la UNESCO, desarrollaron ciertos instrumentos en este campo: el Convenio Europeo de Derechos Humanos y Biomedicina, en 1996 (Consejo de Europa) y la Declaración Universal de Derechos Humanos y Genoma Humano, de 1997 (ONU). El primero es un convenio exigible, el otro es una declaración; en el primero, por su naturaleza, se puede hacer reservas; en el segundo, como no tiene fuerza vinculante, no admite que se puedan hacer éstas. Uno aplica a diversos derechos, el segundo sólo se refiere al genoma humano; el primero es sujeto de ser ampliado, no así la Declaración, cuya capacidad de desarrollo es limitada.

Además, la Declaración apela en más ocasiones a la dignidad; el primero se refiere a ésta sólo en el preámbulo; y el segundo la menciona hasta 15 veces. El Dr. Ramírez comentó, en cuanto a la experimentación, del consentimiento informado, así como garantía de rigor y la prohibición de la clonación humana.

Es importante no sólo tener en cuenta a los instrumentos jurídicos internacionales, sino también la jurisprudencia de los tribunales internacionales. Agregó que ha sido más fácil realizar declaraciones con un “mínimo común denominador” para seguir dialogando hasta el punto de llegar a plasmar convenios.

También mencionó que el hombre debe ser tratado como un fin y nunca como un medio y que ante los avances de la tecnología que agreden al hombre, lo que defiende a las personas son los derechos.

La participación del Dr. José Sánchez Barroso giró en torno a la Voluntad Anticipada, que someramente delineó como la posibilidad de cualquier persona mayor de edad de acudir a notario público para decir lo que quiere al final de su vida, y considera que siempre ha existido al interior de la familia. No hay ley federal al respecto, pero sí local.

Con relación al vínculo médico-paciente, observa que existió un paradigma paternalista, pero que se ha modificado. Actualmente en las relaciones hay dos personas que participan, lo que ha influido en la conformación de la voluntad anticipada. El otro elemento es el adelanto tecnológico, ya que como es posible acceder a un “arsenal” de opciones para intentar prorrogar la vida, es pertinente la declaración de voluntad anticipada.

Esta declaración protege al médico de futuras demandas, aumenta la comunicación entre médico y paciente, entre otros efectos. Considera que no debe ser tomada en la frialdad del escritorio de un notario, sino con la ayuda de un especialista que puede orientarle sobre la evolución de su condición de salud.

No obstante, dicha declaración también importa ciertas complicaciones, principalmente la gestión de valores, ya que tenemos una biografía moral. Los valores no cambian, pero sí la forma de gestionarlos ante una situación crítica.

Mencionó que pueden existir dos posiciones extremas de quien vislumbra el fin: 1) disponer de la vida, con opciones como la eutanasia y suicidio asistido; 2) el otro polo es el ensañamiento u obstinación terapéutica. Ambos extremos están prohibidos en México. Por eso, en un término medio, cabe la voluntad anticipada.

El hecho de existir la declaración de voluntad anticipada no elimina la racionalidad médica sobre los tratamientos adecuados; la voluntad anticipada rechaza los tratamientos fútiles. Para poder otorgar esta declaración, es indispensable que la persona se encuentre en etapa terminal. Otra crítica es que se otorga mediante un formato. Por otro lado, en dicho formato se renuncia al ensañamiento terapéutico que ya está prohibido por la Ley General de Salud (orden federal), por lo que es redundante renunciar a lo que está prohibido; y agregó que en otros países es posible incluir diferentes hechos biológicos que podría sufrir la persona o establecer directivas más específicas.

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