Conferencia Episcopal presenta protocolos de seguridad

“Hoy es urgente abordar el tema de la violencia con seriedad, valorando que como Iglesia, y por la vocación recibida por Jesucristo, es imprescindible mantener la unidad” 


Protocolos de seguridad


La Conferencia del Episcopado Mexicano presentó sus Protocolos Básicos de Seguridad Eclesial, Personal y de Recintos Religiosos

En conferencia de prensa, el secretario general de la CEM, Alfonso Miranda, reconoció que la importancia de afrontar con responsabilidad los posibles riesgos a la seguridad de los sacerdotes y religiosos.

“Hoy es urgente abordar el tema de la violencia con seriedad, valorando que como Iglesia, y por la vocación recibida por Jesucristo, es imprescindible mantener la unidad” explicó.

“El primer aspecto a resolver, es evitar la a todas luces la negación, esto es, poner en duda de hay una latente posibilidad de ser víctimas de una situación de peligro” dijo monseñor Miranda.


El documento se dirige “a toda la comunidad eclesial”, incluida la feligresía, pero especialmente a quienes por su labor están especialmente expuestos, así como a los directores de los diferentes espacios y recintos religiosos.

Está dividido en dos capítulos, Seguridad Personal y Seguridad de Recintos Religiosos. Ambos cuentan con protocolos de prevención y de actuación; sin embargo, cada diócesis deberá adecuar estos conforma a su propia realidad.

Monseñor Miranda resaltó que las recomendaciones de los protocolos “no buscan detener la activada pastoral sino realizarla de la manera más segura posible”, poniendo énfasis en el tema de la prevención.

El padre Rogelio Narváez, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y presidente de Cáritas Mexicana, recordó varios hechos emblemáticos de violencia, como los ataques a la Discoteca Christine en Puerto Vallarta, el Casino Royal de Monterrey, los fallecidos de las fosas de San Fernando o los 43 desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Entre todos ellos, destacó el atentado durante el Grito de la Independencia en Morelia en 2008, donde fallecieron siete personas y 132 resultaron heridas, como un hecho que provocó una respuesta eclesial, incluso en sus estructuras internas.

Señaló que la labor eclesial alienta a la construcción de iniciativas de paz y los pastores se encuentran convencidos de que la situación actual “se puede transformar con la contribución de las distintas voluntades”.

Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia y responsable de la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación de la CEM, señaló que México está viviendo una crisis “de violencia”.

En tanto, Miranda resaltó que pretenden implementar no solo un trabajo técnico sino una labor pastoral integral de la Iglesia, a nivel nacional y diocesano, que incluye el diálogo en lugares donde la problemática de inseguridad es aún más sensible, como las diócesis ubicadas en los estado de Tamaulipas y Veracruz.

El P. Narváez señaló que a pesar de que el número de sacerdotes asesinados es muy alto, “no es ese el dato que nos preocupa como Iglesia, sino la muerte de cualquier mexicano, la muerte de cualquier persona”.

Monseñor Miranda agregó que cuando un presbítero es asesinado, por tratarse de un delito del fuero común, la investigación la lleva a cabo la entidad donde sucedieron los hechos, por lo que “el seguimiento del caso es directamente entre el obispo y la fiscalía del estado”.

Monseñor Miranda dijo que mantienen una comunicación abierta con el Secretario de Gobernación y, especialmente, con la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, así como con las autoridades ministeriales federal y locales.

Sin embargo, asegura, “respuestas no hemos tenido. No se han aclarado los asesinatos cabalmente”.

 

@yoinfluyo

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