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¿Qué me preocupa de una nueva presidencia de Gustavo Madero?

Una nueva presidencia de Gustavo Madero sería “más de lo mismo” que ha tenido el PAN en su gestión; y mucho de lo que ha pasado no me gusta, es negativo. Veamos.

Gustavo Madero tiene balance negativo

Gustavo presume algunos logros políticos alcanzados en el país y en Acción Nacional durante su mandato, que no son todos resultados de su gestión, sino logros de otras personas dentro del partido y hasta fuera de él. Por ejemplo, considero el triunfo en Baja California uno de esos casos: triunfo del panismo local, no del CEN, en todo caso, éste en segundo plano.

Se impusieron candidatos equivocados, como Isabel Miranda de Wallace o Mario López Valdez. Se dice que fue Felipe Calderón quien los impuso, pero Gustavo lo aceptó, cuando como presidente del partido podía oponerse, a pesar del enojo del presidente Calderón. De hecho, muchos de los nombramientos de candidatos locales hechos personalmente por Gustavo, enfurecieron a panistas de la capital y de provincia, creando divisiones en el PAN. Además muchos fueron fracasos.

El caso de la señora Wallace fue el peor de todos, y Gustavo no puede evadir su responsabilidad. Había buenos precandidatos panistas que fueron ignorados.

Hay un caso patético, el de Fernando Larrazábal, de Monterrey. Tenía tantas tachas y sospechas que Madero decidió expulsarlo del partido, pero él ganó y fue reincorporado, contra la voluntad de Gustavo, pero… después le hace candidato plurinominal al Senado. Ante muchas quejas, le cambia su candidatura plurinominal como diputado federal. Este absurdo merece una explicación que el PAN aún espera, levantó sospechas.

Algo muy importante. Siendo Gustavo graduado en Comunicación, la misma, tanto en el CEN como en el resto del país en general, ha sido un auténtico desastre, más que por errores, por enormes, muy graves omisiones. Por ejemplo, pasaron meses y meses sin que el CEN tuviera un responsable de Comunicación Social, como Secretario o Director. La Revista La Nación está abandonada, también sin director desde que Carlos Castillo López renunció. Tuvo que llegar Cecilia Romero para nombrar un Director de Comunicación en el CEN.

La campaña de Josefina tuvo muchos errores, algunos propios de su comité de campaña y otros del CEN y de Gustavo Madero. Uno de ellos, muy grave, pero compartido, fue el desastre del Estadio Azul, cuyo mal manejo de los tiempos puso en ridículo la campaña, cada uno cometió sus errores. Se dijo que Madero abandonó a Josefina en campaña; cierta o no esa impresión pública que dio Gustavo, dañó al partido.

Respecto a los arreglos del Pacto, sus resultados en cuanto a las reformas constitucionales se dieron no precisamente por labores de sus firmantes del PAN y del PRD, sino porque finalmente era el momento del PRI, para colgarse las medallas en Enrique Peña Nieto y este partido, cosa que lograron de maravilla. No menosprecio las negociaciones de Gustavo, pero no son los logros suyos tan destacados como se han presentado en estos casos. Tampoco, como comunicador profesional, ha sabido defenderse de sus detractores por su papel en el Pacto.

Los motes de priista y otros semejantes, de colaboracionista y servidor de Peña Nieto que se le han endilgado, no son producto ni de esta campaña electoral interna ni de sus contrincantes en los meses pasados. Se los impusieron periodistas, enemigos del partido, y sí, también algunos panistas que no estaban de acuerdo.

La guerra (¿así puedo llamarla?) con Ernesto Cordero “lavando la ropa sucia” en público, la inició el propio Gustavo, no Ernesto, en conferencia de prensa.

Tras defenestrar a Cordero como líder panista en el Senado, por motivos discutibles, puso a un coordinador insulso, sin carisma, sin liderazgo ni carrera partidista destacada, Jorge Luis Preciado, el cual no ha logrado unir a la fracción parlamentaria. No tengo nada contra Preciado, es buena persona y entusiasta, simplemente digo que no tiene las cualidades que requería el puesto.

Hay más decisiones, acciones y omisiones de la presidencia de Gustavo Madero que disgustaron a muchos panistas, pero no es ésta una lista exhaustiva. Unas graves se refieren a la nulificación y secuestro del Consejo Nacional en su gestión.

Algo muy importante: en este escrito no hay ninguna denostación, difamación, calumnia o ataque ni nada semejante contra Gustavo, es en el peor de los casos una denuncia incómoda de hechos reales. Ni siquiera son “trapitos al sol”, pues son todos hechos del dominio público. Sí conozco otros asuntos que me parecen muy mal, pero esos sí son internos del partido, comentables en privado; pregunten a Juan José Rodríguez Prats por ejemplo; también en privado, claro.

Volviendo al principio, de “más de lo mismo” en el CEN. Tras una trayectoria de varios años ¿cómo podemos imaginar que cambiará Gustavo su estilo directivo en el PAN? Puede ofrecer lo que quiera, pero es muy difícil imaginar que hará las cosas de otra forma. Por eso me preocupa que vuelva a la presidencia del PAN, en un período de pocos meses, pero cruciales para el país y el partido.

La senadora Laura Rojas, del equipo de campaña de Gustavo, declaró a Excélsior que en el PAN “necesitamos un dirigente nacional que pueda volver a concentrarse en fortalecer al partido…” (ello implica que no lo ha tenido). “El PAN, dijo también Laura, dejó durante 12 años de concentrarse en la formación de cuadros, en abanderar las causas ciudadanas y en estar cerca de la gente”, pero de los últimos trece Madero lo dirigió tres años tres meses, dos de FCH y uno de EPN ¿entonces…?

Gustavo tiene claros méritos partidistas y como presidente del partido, pero veo muy preocupantes sus errores y omisiones en esa presidencia de Acción Nacional para que los repitiera. El balance de su gestión es negativo.

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