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La historia de Brenda: un caso para la reflexión

La historia de Brenda Yesenia puede ser tan difícilmente cuestionable como tan terriblemente dolorosa…, pero más allá de las verdaderas razones que la pudieron haber orillado a asumir una dramática decisión, se erige por encima de todo una pequeña víctima que en ningún momento tuvo la culpa de nada.


Un caso para reflexionar


La adolescente, de apenas 16 años de edad, se sometió o fue orillada al trágico destino que en algún momento de la vida marca el dilema entre el amor y desamor… Así, casi al mismo tiempo, sin darse cuenta.

El domingo 19 de octubre, a eso de las 9 de la mañana, Brenda comenzaría a sentir ciertas molestias en su vientre… Probablemente la sensación de ir al baño o, tal vez, de manera consciente, los síntomas inminentes de un parto.

Lo que haya sido, la llevaría finalmente a ingresar a la estación Constitución de 1917, de la Línea 8 del Metro, que se ubica en calzada Ermita Iztapalapa y calle David Pastrana, debido a que ahí se ubican unos sanitarios públicos. Depositaría los 5 pesos del cobro por el servicio, y…

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), informaría oficialmente que ese domingo, a las 10:05 horas, Ulises Gómez Robles, elemento de la Policía Bancaria e Industrial (PBI), con placa 36567, fue alertado por una mujer que realizaba la limpieza del baño, que había escuchado llorar a un bebé.

Sin perder tiempo, el policía se dirigió a revisar la tasa del sanitario público, ya que de ahí provenía el llanto de un bebé. Para su sorpresa, encontró el pequeño cuerpecito de una recién nacida, con la cabecita boca arriba, quien aún tenía el cordón umbilical.

Con el temor de que la bebé pudiera perder la vida ahogada dentro de la taza del baño, Gómez Robles pidió apoyo a su compañera Isabel Segovia Vázquez (placa 34570), de 39 años de edad (madre de cuatro hijos y abuela de cuatro pequeños), quien de inmediato la cubrió con una cobija y buscó la manera de limpiarla con el mayor cuidado posible de la sangre y fluidos en nariz y boca, mientras de manera urgente se solicitaba apoyo de una ambulancia.

En tan sólo dos minutos arribaría al lugar la ambulancia A08-80 del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), para trasladar de inmediato a la recién nacida al área de urgencias del hospital Pediátrico de Iztapalapa, para su debida atención, quien en todo momento fue abrazada por la mujer policía en el trayecto de la ambulancia hacia el hospital, a fin de proporcionarle calor y cuidado.

Había nacido 20 minutos antes

En su reporte, los paramédicos del ERUM señalarían que la bebé tenía escasos 20 minutos de haber nacido cuando fue rescatada, por lo que de no haber llegado a tiempo habría fallecido por asfixia dentro de la taza del baño.

En el hospital Pediátrico de Iztapalapa, y ya con la atención médica necesaria, la bebé sería reportada fuera de peligro, gracias a la oportuna intervención de los elementos policiacos, diría la SSPDF.

Más tarde, la Procuraduría capitalina daría a conocer que la madre de la niña había regresado a la estación del Metro acompañada aparentemente de sus padres, donde fue detenida.

Brenda le diría a los policías que sintió miedo, que no supo qué hacer y que había decidido huir al ver que su hija había nacido en el baño. Sin embargo, al estar en su casa, sintió arrepentimiento y decidió regresar.

Sin imaginarlo, siquiera, la adolescente ingresaría así a las estadísticas del INEGI que refieren una tasa anual en México de alrededor de 457 mil partos de jovencitas de entre 15 y 19 años de edad (en su gran mayoría producto de embarazos no deseados), algo así como un registro de mil 252 diarios y 52 cada hora; en síntesis…, casi un alumbramiento cada minuto.

Es importante señalar que en la historia de Brenda también se refiere que horas antes del parto habría acudido a una clínica para ser revisada (acompañada de su madre o abuela), en donde le dijeron que debería quedarse, pero ella se negó.

Especialistas en ginecología opinan

Sobre este caso, YoInfluyo entrevistó a los doctores Catalina Villa y Juan Manuel Carreras, especialistas en ginecología, quienes a través de la información exclusivamente difundida en los medios de comunicación y dada su experiencia en la materia, accedieron a dar sus opiniones, bajo las reservas de no contar con mayores datos al respecto que les permitiera un análisis más meticuloso.

Dra. Villa:

Lo que sucede normalmente con las adolescentes es, primero, que no saben cuánto tiempo tienen de embarazo y, segundo, llevan un escaso control gestacional, esto es, que tal vez sólo se realizan un ultrasonido en toda la gestación; es decir, no dimensionan el tamaño de su situación.

Entonces empiezan con el trabajo de parto, pero ellas realmente no lo detectan; empiezan con contracciones, mismas que son muy similares a la sensación de querer ir al baño a evacuar. A esa edad, pocas jovencitas saben que van a tener un hijo y así lo permite inferir el hecho de que esta chica regresó por la bebé.

La realidad es que la gran mayoría de estas adolescentes se bloquean, se asustan. La ruptura del cordón umbilical no es problema, porque a esa edad, al no nutrirse bien, es muy frágil y se rompe con mucha facilidad.

En muchos casos, el propio cordón tiene un sistema de constricción, entonces el bebé sí pierde sangre, pero no para caer en un estado de shock.

La experiencia que yo he tenido, me ha permitido ver bebés hasta con cuatro horas de abandono; entonces, ello no es motivo de que pueda causar asfixia. Lo peligroso es la hemorragia, pero insisto, el cordón tiene un sistema propio para constreñirse, incluso en los pueblos y zonas rurales los muerden para cerrarlos o les ponen saliva, no es como en los hospitales, que se hace con unas pinzas o cintas umbilicales.

Bajo tales condiciones del parto, el diagnóstico del bebé se considera potencialmente infectado, pues normalmente llegan en sepsis, pues son bebés que adquieren bacterias bastante peligrosas, dada su exposición en un baño público.

Dr. Carreras:

No sé qué tan cierto sea que previamente la joven haya acudido a una clínica y que ella se negó a quedarse, como lo refieren algunos medios de comunicación. Si ello fuera cierto, entonces ella sabía lo que iba a pasar, por lo tanto no fue un parto fortuito.

De hecho, debió haber sido una bebé de término o muy cercana al término del embarazo para que haya sobrevivido sin ninguna maniobra de asistencia.

Realmente aquí el problema es de carácter personal de la muchacha, no de atenderse sola, pues eso lo vemos con mucha frecuencia, por ejemplo, en las zonas rurales. Aquí el asunto es que la joven ya sabía que estaba en trabajo de parto, pues aunque no tuviera dolor habría sentido las contracciones y el que haya sido en el baño, pues sabemos que en el último periodo de parto empieza a haber una sensación de evacuación por la misma presión que hace la cabeza del bebé en el recto.

Muy probablemente ella sintió ganas de ir a evacuar, por ese reflejo normal, y entonces lo que salió fue el bebé y no otra cosa. Lo que no refieren las notas periodísticas es cómo cortó el cordón umbilical y dónde quedó la placenta.

Existen reportes de bebés que han sobrevivido hasta cinco o seis horas después del parto y sin ninguna asistencia, pero siempre y cuando puedan estar respirando.

El que haya llorado la bebé es algo normal, pues no se necesita de darle la famosa nalgada que vemos en películas o telenovelas, ya ello es un mito. De hecho, en operaciones de cesárea, por ejemplo, al momento de sacar apenas la cabecita del bebé, éste ya está llorando y no le hemos hecho nada.

Lo que sí es un hecho es que a menor edad gestacional, menor es el tiempo de sobrevida, lo cual, aparentemente, no fue este el caso.

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