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Sin excepción, el respeto al derecho a la vida en NL, dice especialista

La obligación del Estado de respetar y proteger el derecho a la vida del ser humano está consagrado en diversos tratados internacionales suscritos por México, por lo que a nadie debe extrañar que Nuevo León inscriba en su Constitución el reconocimiento a la vida humana sin distinción o discriminación alguna, en razón de que todo ser de la especie humana merece este derecho natural, debiéndose garantizar el punto de partida del inicio de la vida, su desarrollo, hasta su conclusión, señaló la doctora María Concepción Rodríguez García, presidenta la Asociación Regiomontana de Bioética.

Por ello, manifestó su respaldo al dictamen aprobado por mayoría en el Congreso de Nuevo León, el cual busca proteger el derecho a la vida desde su inicio en la fecundación y hasta la muerte natural.

El derecho a la vida es natural y fundamental, al que están supeditados los demás derechos humanos, señaló.

Doctora en medicina de profesión, con Maestría en Bioética, Rodríguez García dejó claro que en la defensa de los derechos humanos no puede haber excepciones, y el derecho a la vida es el principal de todas las garantías individuales.

Enfatizó que la protección del derecho a la vida no sólo está plasmado en leyes nacionales e internacionales, sino que se ha demostrado el beneficio que trae a la mujer y a sus hijos.

Citó como ejempló una investigación científica reciente que detalla que leyes a favor del derecho a la vida contienen la incidencia del aborto, mientras que leyes que lo permiten registran índices cada vez mayores de aborto.

La presidenta de la Asociación Regiomontana de Bioética refirió que en todo el mundo no existe una asociación concreta que pueda establecer que leyes a favor del derecho a la vida incrementen la mortalidad materna o las tasas de mortandad por aborto, y así queda establecido en la investigación publicada en la revista científica Plos One (http://dx.plos.org/10.1371/journal.pone.0036613).

Este estudio, agregó, llega a la conclusión que “aumentar el nivel de educación parece tener un impacto favorable sobre la tendencia a la baja en la mortalidad materna, modulando otros factores clave como el acceso y utilización de los servicios de salud materna, cambios en la conducta reproductiva de las mujeres y la mejora del sistema sanitario. En consecuencia, la reducción de las tasas de mortalidad materna no están relacionadas con el estatus legal del aborto”.

A estos beneficios se debe agregar que, tal y como lo señala el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el derecho a la vida es inherente a la persona humana. “Este derecho estará protegido por la ley y nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente”.

Aunado a ello, agregó la doctora Rodríguez García, la Declaración Universal de los Derechos Humanos menciona en su artículo 3 que todo individuo tiene derecho a la vida.

Mientras que la Convención Americana de Derechos Humanos, también conocida como Pacto de San José, establece en el artículo 4.1 que “toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”. Y el artículo 1.2 de la misma Convención señala que “para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano”.

De ahí que consideró pertinente que se inscriba explícitamente en la Constitución de Nuevo León el derecho a la vida de todo ser humano desde su fecundación hasta la muerte natural.

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