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Torcer el lenguaje ¿qué hay de la “homofobia” y la “discriminación”?

¿Por qué cualquier opinión o comentario desfavorable a la homosexualidad se le considera “homofobia”? Muy simple, por crasa incultura.

El llamado “lobby rosa” o “gay” se rasga las vestiduras cada vez que ve o escucha lo que no le gusta sobre las ideas que trata de imponer (sí, imponer) al resto del mundo, a la inmensa mayoría de la gente, y clama ¡homofobia!

Pero se equivocan, e igual se equivocan quienes ejercen alguna autoridad (ejecutiva, legislativa o judicial), cuando dan al término homofobia un significado que no tiene. Para ello, solamente hay que repasar lo que son las “fobias”, una de las cuales es la que comentamos.

Lo mismo pasa con la tan sobada “discriminación” a la que se le da un significado genérico que solamente lo tiene en una de sus acepciones. Aquí es cuestión de diccionario.

Pero vayamos primero a las fobias. ¿Qué son éstas? El manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV) las define como “un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos”. No hay de “otras” fobias, o son o no son. Entonces ¿cuántas personas heterosexuales tienen temores excesivos e irracionales a la homosexualidad y a los homosexuales?

Quienes no aceptan la homosexualidad como conducta normal, recta, entre las personas ¿son temerosos de manera acusada y persistente de los homosexuales? No conozco ninguno. Si alguien los conoce, que diga nombres.

Hay una grave confusión de principio entre fobia y desagrado. Si alguien rechaza la homosexualidad como conducta inaceptable, no tiene fobia alguna por eso; simplemente dice le desagrada, le molesta, no le causa ningún temor.

Les parece una conducta enfermiza. Pero si dicen que la homosexualidad “no es enfermedad”, según los psiquiatras estadounidenses y la ONU, ¿por qué los gabinetes de psiquiatras, psicólogos terapeutas sexuales tienen tantos pacientes? ¿Por qué hay tantos con trastornos de identidad sexual?

Es curioso cómo en inglés, a quien es heterosexual le llaman “straight”, es decir, “derecho”, “correcto”; y tienen razón, así es. Y a contrario sensu, quien sea homosexual le corresponde un adjetivo contrario, pónganle el que quieran.

Como se protesta, se reclama que quienes no aceptan la conducta homosexual como recta conducta “discriminan” homofóbicamente, hay que repasar lo que es y no es la discriminación.

Discriminar, conforme a diccionarios y enciclopedias, es separar, distinguir. Si distingo entre uruguayos y malasios, europeos y americanos, estudiantes y obreros, estoy discriminando. Si distingo lo rojo del azul, lo líquido y lo gaseoso, estoy discriminando ¿No les gusta este uso del lenguaje? Lástima, porque es perfectamente correcto.

El problema de cultura es confundir discriminación con menosprecio, desprecio, y otros términos semejantes, por medio de los cuales alguien se expresa “mal” de otros o de algo.

Pero cuando el término “discriminación” se usa para efectos legales, necesariamente hay que buscar, en las propias leyes, el significado exacto de esta palabra, cómo se le describe. ¿Cómo se puede acusar a alguien de discriminar si su acción no corresponde a lo jurídicamente definido y es solamente supuesto? El Derecho positivo tiene límites por su propio texto.

La Constitución mexicana, en su artículo primero, prohíbe toda discriminación por los orígenes que enumera, y especifica que la misma “atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Si un tratamiento no cumple estos supuestos, NO es discriminatorio jurídicamente. Así de simple.

Y se habla de igualdad, pero la Ley distingue, discrimina, en muchos casos, reconociendo derechos particulares a niños, mujeres o ancianos. Más que igualdad, es equidad. Peor cuando se dice que se violan ciertos derechos… que no existen en la Ley.

Salvo algunos enfermos mentales, a heterosexuales y a los propios homosexuales les parece inaceptable la pederastia, y nadie acusa a nadie de discriminar a los pederastas.

Cuando se habla de tolerancia, de combatir la homofobia, por ser discriminatoria, y se sabe hablar español (y la mayoría de otros idiomas), se estará combatiendo un “temor acusado y persistente que es excesivo o irracional” de parte de alguien, eso es una fobia.

Lo que NO ES combatir la homofobia, es rechazar y denunciar como delincuentes a quienes manifiestan su no aceptación a la homosexualidad como conducta normal, porque esto NO ES homofobia, NI discriminación. En cambio ¿Exigir que se prohíba decir que la homosexualidad es antinatural o anormal es discriminación? Sí, sí lo es, va contra la libertad de expresión; no hay desprecio a homosexuales, pues son verdades médicas. (De paso, la “normalidad” la determinan la anatomía, la fisiología y la psicología, para empezar).

Y para evitar confusiones adicionales, vale insistir en algo: en que una fobia, la que sea, es irracional. Pero se acusa de irracionales a quienes piensan distinto de los homosexuales y sus simpatizantes, y sin embargo, la inmensa mayoría de quienes no aceptan la homosexualidad como forma sana de vida, lo han racionalizado bien, tienen sus “razones” para pensar como piensan.

Hay algo muy interesante: la mayoría de los heterosexuales no tienen odio hacia los homosexuales, simplemente les disgusta su forma de vida, de relacionarse sexualmente. Pero basta ver noticieros del mundo para observar que son los del “lobby-rosa” quienes manifiestan un enorme odio contra los heterosexuales que no los aceptan como “normales”, traducido en insultos y hasta agresiones físicas. Piden tolerancia y son francamente intolerantes.

¿Qué celebramos entonces en un día de lucha contra la homofobia, si sabemos qué cosa son las fobias, porque sabemos hablar español?

@yoinfluyo

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