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Convención garantiza derecho intrínseco del niño a la vida

Todos los seres humanos gozan de una dignidad común que nada puede anular, que no se adquiere por el paso del tiempo, sino que es inherente a la propia humanidad, por lo que también los niños cuentan con ella, poseen derechos como todos y otro propios de su edad, mismos que han sido reconocidos en diferentes instrumentos internacionales y/o en leyes locales, ya que necesitan una protección especial y ayuda para llevarlos adelante por ese camino personal en que se descubre lo bueno, lo bello y lo verdadero.


Derechos de los niños


La primera Declaración de los Derechos del Niño data de 1924 y es dada en Ginebra, como resultado de los hechos trágicos de la Primera Guerra Mundial. Está redactada de forma clara e incluso poética y sólo consta de 5 artículos.

El artículo primero menciona que “el niño debe ser puesto en condiciones de desarrollarse normalmente desde el punto de vista material y espiritual”; el segundo es el más extenso y más bello, “el niño hambriento debe ser alimentado, el niños enfermo debe ser atendido, el niño deficiente debe ser ayudado, el niño desadaptado debe ser radicado, el huérfano y el abandonado deben ser recogidos y ayudados”. También contempla que debe ser ayudado en primer lugar en caso de calamidad, que no debe ser explotado y que ha de ser educado inculcándole el espíritu de servicio.

Ya en la época actual, con la necesaria evolución internacional, después de la Segunda Guerra Mundial y tomando en cuenta la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, existe la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea de las Naciones Unidas por resolución 44/25 de 20 de noviembre de 1989. Considera niños y niñas a los menores de 18 años, salvo los que sean considerados mayores de edad antes de tiempo.

En dicha convención, vinculante para los Estados Parte, se reconoce que “todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida”, así como que se “garantizará en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño” (Art. 6).

Una vez que el niño ha nacido, comienza un camino concreto por el camino de sus derechos, como el de que su nacimiento sea registrado, a tener un nombre, una nacionalidad y en la medida de los posible a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos; posee un nombre que le identifica y se le vincula inmediatamente a dos comunidades: la familia y el país, no es una persona errante, tiene pertenencia.

Esta misma convención reconoce que “para el pleno y armonioso desarrollo de sus personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, así que el Estado velará en su caso de que no sean separados los niños de sus padres y si estos viven separados, el niño deberá poder pasar tiempo regularmente con ambos.

La educación de los menores es muy importante y desgraciadamente muchos la ven como botín más que como un servicio para los niños, no obstante una educación adecuada es una aspiración y una herramienta para el futuro, el articulo 28 señala el reconocimiento a este derecho y el 30 especifica que no se podrá negar este por causa de pertenecer a una minoría étnica, religiosa. En este sentido podemos identificar, la lucha de Malala Yousafzai, una niña que fue atacada con sólo 14 años, por miembros del Talibán en Pakistán, por defender su derecho a estudiar, lo cual no la desanimó y continuó adelante, en 2014, ha ganado el Premio Nobel de la Paz.

Otro de los derechos que se reconocen en la Convención, está el de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, por lo que respetarán los derechos de los padres de guiar al niño en el ejercicio de su derecho, según se lee en el artículo 14. 

Otro ejemplo insigne de un menor en defensa de sus derechos es el hoy beato y futuro santo, José Sánchez de Río, oriundo de Sahuayo, Michoacán, quien murió mártir, durante la llamada “Guerra Cristera.” El joven José, fue hecho preso en una escaramuza, luego de dar su caballo a uno de los jefes del Ejército Libertador, fue capturado, torturado y martirizado pero nunca renegó de su fe en Jesucristo, por lo que el próximo 16 de octubre será canonizado por el Papa Francisco.

Otros muchos derechos se consignan en la Convención de los Derechos del Niño, como la libertad de asociación, expresión, acceso a medios comunicación, al disfrute de servicios sanitarios, a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social, al descanso y esparcimiento, protección contra la explotación, entre otros, no obstante los adultos y las instituciones debe de velar para que no se envíe un doble mensaje a través de sus políticas públicas, como por ejemplo dar educación pero sin inculcar respeto a los profesores y sin el menor riesgo de reprobar; o facilitar métodos anticonceptivos buscado reducir el embarazo adolescente; desear tener una mejor sociedad cuando en medios de comunicación se pueden ver contenidos inapropiados para los niños, o alejar a los niños y jóvenes de los estupefacientes, cuando se pelea por algunos la siembra en los hogares de marihuana o nadie niega la venta de alcohol a menores.

Sin embargo cada camino personal en el que cada quien aprende, madura, conoce, se encuentra con otros y comparte su vida con los demás es digno de ser cuidado y fomentado desde el principio, en principio por los adultos.

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