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Ante el dolor del aborto, “IRMA te ayuda a sentirte libre”

IRMA, el Instituto para la Rehabilitación de la Mujer y la Familia, cumple 15 años de apoyar a quienes han padecido un aborto de forma inducida o espontánea. En el Auditorio del Museo Soumaya, en la Ciudad de México, este 22 de octubre, se presentaron testimonios, cifras y un recuento de los primeros años, en un evento festivo de este aniversario.


IRMA


Con una muy acertada representación, fue posible observar el dolor tan grande que es perder por cualquier razón al hijo que se estaba gestando, pero que en medio de la confusión y tristeza existentes que son una realidad tangible, también es posible encontrar a quien desinteresadamente y sin juzgar, puede brindar una ayuda adecuada.

Después de un aborto, explica IRMA, de cada 10 personas, 8 padecen depresión; 6 rompen su relación de pareja; 5 padecen estrés postraumático; 3 abandonan estudios o trabajo; 3 vuelven a abortar; 3 ejercen violencia con sus hijos actuales, los previos al aborto, en forma de maltrato, los posteriores como sobreprotección, y 1 intenta suicidarse.

No obstante, los números son sólo eso; por esta razón se presentaron tres testimonios de personas que sufrieron las consecuencias del aborto en sus vidas, se presentaron dos mujeres pero también un hombre, la concepción necesita dos y los puede afectar a ambos.

En primer lugar, compartió su testimonio Arisbeth, casada y con dos hijos, quien comentó que recurrió al aborto a los 18 años, que en la situación en la que se encontraba sintió mucho miedo de que su papá supiera, dijo que el aborto no existía en su mente, “el aborto llegó a mi vida después de que sucedió… ahí fue cuando conocí lo que era el aborto”.

Dijo que el dolor por el aborto le hizo sentir muy sola, un dolor que cargó por 12 años sin nadie con quien compartir eso, y cuando veía a otras que se habían atrevido a tener hijos, se sentía como una cobarde ante ella misma. Mencionó que el aborto es contrario a la naturaleza humana, lo normal es la maternidad, desde lo ocurrido está en contra del aborto por su propia vivencia.

A pesar de todo continuó con su vida, pero desgraciadamente sufrió un segundo aborto, ahora involuntario, que sin embargo fue horrible para ella, ya que tras el procedimiento muy impersonal, la tuvieron en una sala de labor, para llevar a cabo todo lo contrario, no pudo ni siquiera ver los restos de nonato, se sentía culpable, esta segunda experiencia la llevó a una grave depresión, incluso sintió que “era un castigo de Dios” y tras un tiempo de vivir como en “otro mundo”, alguien le compartió el contacto de IRMA.

El hombre que acompañaba el panel comentó que para él había sido una sorpresa que el aborto de su hijo le fuera a afectar, que “como si hubieran apretado un botón” tenía una necesidad muy grande de proteger, dijo que vivía una gran contradicción interna. Mencionó que recién ocurrido el aborto se concentró en atender los sentimientos de ella, no obstante unos seis meses después sintió personalmente sus efectos, que se manifestó fuertemente en su estado físico.

Éste a su vez comentó que su dolor ya le sobrepasaba y por medio de Internet buscó consecuencias del aborto en el hombre y una página lo llevó a otra, y dio con la página de IRMA, comentó que cuando le atendieron la hicieron sentir como una persona, sin que le juzgaran.

Alejandra dijo que el miedo es a muchas cosas, en este caso su familia era “muy creyente”, por lo que sintió miedo de defraudar su educación, lo que le inculcaron sus padres; así como de criar sola, ya que su pareja no la apoyó incluso siendo médico. Sintió temor de quedarse sola tanto por el lado de su familia como por el de su pareja. Todo se vuelve turbio a causa del miedo, comentó.

Por su parte, Alejandra compartió que llegó a IRMA porque Dios la ama mucho, porque comentó que mientras trabajaba en una constructora, depurando el correo electrónico, encontró un mail que decía: “Y después del aborto ¿que?”, lo que la dejó petrificada y tras unos momentos de indecisión abrió el correo con los datos de IRMA, años después ni ella ni las voluntarias saben cómo llegó el correo a esa bandeja de entrada.

Ella al igual que Arisbeth cargó sola su dolor porque sentía que si compartía lo que sentía con su novio le diría que estaba enloqueciendo. Cuando acudió, recordó que fue tratada con mucho amor y que es lo que ha hecho que se quede hasta el día de hoy.

Para concluir el panel Arisbeth comentó que no se debe juzgar, que sólo después de 12 años pudo enfrentarse con un sacerdote y tratar el tema, pero aún si no eres creyente “IRMA te ayuda a sentirte libre”, ayudemos a los jóvenes porque a ella le “ganó la edad”. El compañero comentó que cuando se trata de los hombres hay muchos prejuicios  y clichés, pero esto afecta también a los varones, hay mucha gente que dice que el aborto no va a afectar pero sí afecta. Alejandra pidió encarecidamente a los padres de familia que nunca le digan a sus hijos la frase de que “si se te ocurre salir con tu domingo siete te olvides de que tiene familia”, muchas veces esa es la diferencia en la decisión.

Por otro lado María del Carmen Alva, quien fundó el Instituto desde el año 2000, compartió cómo fueron los orígenes del IRMA. Ella colaboraba con una asociación que apoyaba a mujeres con embarazos en crisis, por lo que conoció la problemática de mujer que en ocasiones ya cargaban un aborto o más, lo que despertó una inquietud en ella.

Plasmó el sueño de una institución que apoyara a quienes han perdido a un hijo antes de dar a luz, en una tesis de pedagogía. Con los datos que había recopilado a lo largo del tiempo escribe el libro ¿Y después del aborto qué?, por lo cual acudió a algunos programas radiofónicos, y en una ocasión recibieron una enorme cantidad de llamadas, por lo que accedió a dar un número, lo que gestó a IRMA. Con la ayuda de un matrimonio amigo, que sufría haber perdido un hijo antes de nacer, se comprometieron desde el inicio con la causa, así como con el apoyo de la psiquiatra de la institución que está desde el día uno hasta hoy, se comenzó a concretar.

Esto a nivel personal, se hizo convicción porque cuando esperaba su tercer hijo, su primera reacción fue “Chin”, quizás por la crítica de tener varios hijos o muy juntos entre uno y otro, etc. Esta sensación la hermanó con miles de personas para quienes el embarazo es muy complicado.

Con la consigna de que nadie tiene derecho a abrir una herida si no está dispuesta a cerrarla, abrió IRMA y durante 15 años ha brindado una ayuda invaluable a mujeres y hombres que por cualquier causa sufren un dolor mayor que el de dar a luz a un niño, el de no darlo. Ahora incluso niñas de 13 años, que usando medicamentos, “expulsan a su hijo solas y en su casa”, también con todo el riesgo de perder la vida o adquirir una infección.

Aun cuando IRMA tiene mucho trabajo y grandes sueños para el futuro, en realidad el único sueño que María de Carmen Alva y todos sus colaboradores es que el Instituto no tenga necesidad de existir.

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