“Defecaos” de Ebrard y migrantes en EU en una situación similar

Mientras el “Defecaos” de Ebrard se acerca al caos por obras paralelas suspendidas, delincuencia cabalgante, policías amafiados con los gangs del crimen, manifestaciones paralizantes, inseguridad callejera y mental; raterías en racimo, resurgimiento de la “mordida” encarecida y cinismo de su gobierno que se considera de orden divino, EU está a punto de convertirse en hambruna y colapso económico por efecto de la forma en que se trata a los migrantes, lanzándoles a los jinetes del Apocalipsis.

La procesión de la muerte del migrante

En la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, por décimo segundo año consecutivo, se realiza la Procesión del Migrante, para recordar a los paisanos fallecidos en su intento por alcanzar el “sueño americano”. Organismos no gubernamentales de derechos humanos y católicos conmemoran con una misa el honor y descanso eterno de los caídos en su intento inútil por cruzar la frontera hacia Estados Unidos, colocando veladoras y cruces con nombres de los muertos. Al respecto, Fortino López Balcázar, presidente en Reynosa de la Asociación Nacional de Derechos Humanos, lamenta que los gobiernos mexicanos, federal, estatal y municipal, no tomen conciencia de las necesidades de los migrantes que son deportados, baleados, humillados en su intento por cruzar y asesinados con sustancias químicas.

Hoy en día son lanzados como “basura humana”, ilegales mexicanos del lado azteca, tras inyectarles sustancias, entre otras barbaridades que les hacen y les impedirán retornar a Estados Unidos. Otros son inoculados con virus mortales, con el fin único de exterminarlos.

El caos actual producido por las finanzas y la carestía de los alimentos no es extraño a este plan, como lo vemos en la Confederación Rusa, en Japón y en los países del Tercer Mundo, dado que las guerras, después de ver el fracaso financiero en la de Irak, ya no son rentables y se establecen por motivos electorales. Un clima de aparente distensión, sin dejar de machacar la cabeza del enemigo, con la disculpa de acabar con el terrorismo, pero sí propicio el ambiente para aplicar otras armas disimuladas: abortos, degeneraciones, intoxicaciones, pandemias… ¡Todo lo que pueda ser arma de exterminio de baja intensidad y que parezca castigo divino! Y para lograrlo no se detienen en usar las llamadas psy-war, cuya amplitud es hoy en día apocalíptica, ¡de jinetes del Apocalipsis!, o de ¡siete plagas apocalípticas!, pero cuya consideración requiere de un análisis aparte, dado que ahora amenaza en convertirse en hambruna y colapso económico en el mismo interior de EU.

En Michigan abundan los puestos de trabajo que antes cubrían los ilegales porque los estadounidenses quieren ganar un mínimo de mil 200 dólares semanales, más prestaciones. En varios estados ya empezó el racionamiento de víveres y definitivamente se cierra el círculo de los créditos fáciles, que hacían la riqueza de grandes sectores. La verdad es que los mexicanos que van a Estados Unidos a trabajar, entrando como ilegales, cubren los trabajos que nadie más quiere hacer. Y si no entran más, este mismo año adiós cosechas y adiós prosperidad campirana e industrial pesada, mediana y ligera.

La ausencia de trabajadores mexicanos, de prolongarse por la cacería apocalíptica actual, supondría una crisis dentro de Estados Unidos. Pero ellos no lo ven así, sino que consideran que el mundo es una cantera de inmigrantes, en especial ilegales, a los que pueden manipular al infinito y lanzar sobre ellos las “siete plagas programadas”. Pretenden causarles SIDA, locura por medio de inyecciones que deterioran su cerebro, señalarlos como los causantes de los más atroces delitos en suelo estadounidense, llamarlos criminales, mugrosos; considerarlos incapaces de culturizarse, catalogarlos como ignorantes e incapaces de “civilizarse”; etiquetarlos como mentirosos, delincuentes y lo peor de que puede ser capaz la naturaleza humana deformada y sin valores.

Provocarles la locura química

La llamada guerra del tráfico de ilegales en Estados Unidos, como parte de las “siete plagas programadas contra los migrantes, incluye provocarles la locura química mediante sustancias de este tipo. Pretenden detener la oleada de marginados en busca de un trabajo para paliar sus necesidades más elementales, sin importar lo que se diga oficialmente a ambos lados de la frontera.

Un complicado tejido se va cerrando en las batallas que libran tanto autoridades militares como civiles en contra de los ilegales, a fin de no sólo impedirles el paso fronterizo, sino frenarlos a cualquier precio, para evitar que sean reincidentes. No se trata del asesinato directo, del genocidio sistemático y escalonado –del que son partidarios un buen número de funcionarios, oficiales y policías estadounidenses–. Se trata de la aplicación de sustancias artificiales que finalmente obtengan un resultado que dobleguen (como el SIDA y las demás plagas) la voluntad de los ilegales o los vuelva locos de atar; sujetos “peligrosos” a los que es preciso combatir, porque sus acciones los delatan. Pero sobre todo, tienen la pretensión de inutilizar para evitar que realicen ulteriores intentos de ingreso.

Problemas mentales

En general, los ilegales presentan problemas mentales en un porcentaje muy alto y que de hecho no se da en otros grupos, ni siquiera en los refugiados de guerra, porque los ilegales son víctimas del trauma de haber sido arrancados, por necesidad extrema, de su terruño. Después, padecen el trauma del viaje, el de la entrada ilegal, con todas sus situaciones de horror, además del trauma de las persecuciones inspiradas en la prepotencia y el síndrome de exterminadores que poseen los gobiernos estadounidenses.

Y, por supuesto, son agredidos y posesionados por los traumas de las presiones de todo tipo, por los desprecios y los rechazos abiertos, sutiles, pero significativos o francamente cruel hostilidad. Todo lo cual configura una guerra sorda, ¡siete plagas desatadas contra ellos! que los enloquece; y esto sin ser víctimas (todavía) de la aplicación directa de productos químicos desquiciadores. Algo similar sucede hoy en día con el habitante del “Defecaos” de Ebrard: cercado por la inseguridad, por el aumento de impuestos prediales, por una vigilancia que sólo manifiesta su fuerza y brutalidad con los inocentes y su connivencia con los delincuentes

Tanto en EU como en el “Defecaos”, no sólo hay una trasgresión a los derechos humanos, sino un genocidio, (en EU a nivel integral y aquí a nivel mental) a punto de revertirse en hambruna, colapso económico y caos.

 
repmund@yahoo.com

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