Brasil: abucheos a Lula, letargo y sana reacción

Hasta el momento, el desánimo de los brasileños ante el aluvión de problemas que los agobian, ha servido como escudo protector del presidente Lula, porque actúa como un factor paralizante y evita que las sanas reacciones se manifiesten con claridad.

1. En Brasil, el 13 y el 17 de julio pp., dos acontecimientos de diferente naturaleza sacudieron la vida nacional. El primero, el abucheo recibido por el presidente Lula, en Rio de Janeiro, de 90 mil personas que colmaban el estadio Maracaná para asistir a la inauguración de los Juegos Panamericanos. El segundo, la caída y explosión de un avión de la empresa TAM, en el aeropuerto de Congonhas, en plena ciudad de São Paulo, que causó la muerte de 199 personas, en el peor accidente de la historia de la aviación brasileña.

2. Ambos hechos tuvieron en común haber provocado la exteriorización, en sectores importantes de la población, en particular, de las clases medias, de una indignación que hasta ese momento se mantenía latente contra el gobierno Lula.

A pesar de la coyuntura económica favorable a Brasil en el plano nacional e internacional, una serie de problemas se han acumulado en el horizonte sin que se vislumbren soluciones en el corto y mediano plazo: los escándalos de corrupción en los tres Poderes del Estado, con la correspondiente impunidad; la criminalidad que pasó a dominar regiones de las grandes ciudades, siendo coordinada desde el interior de las prisiones; la asfixiante carga tributaria que empobrece a las clases medias; y, en los últimos 10 meses, la crisis aérea que inferniza la vida de innumerables brasileños.

Hasta el momento, la actitud de buena parte de la población había sido de apatía o, en el mejor de los casos, de una tenue reactividad, inferior a la que sería normal delante de la magnitud de esos problemas. El abogado Luiz Borges D'Urso, presidente del Colegio de Abogados de São Paulo, colocó el dedo en la llaga: "Queremos que la gente vuelva a indignarse con los problemas, porque la sociedad brasileña entró en un letargo".

3. El abucheo a Lula en el estadio Maracaná, y las reacciones antigubernamentales ante la caída del avión de la TAM, por la responsabilidad que pudiera caber al gobierno, incapaz de solucionar el caos aéreo, parecieron indicar que el letargo se estaba diluyendo.

En realidad, hasta el momento, el desánimo de los brasileños ante el aluvión de problemas que los agobian, ha servido como escudo protector del presidente Lula, porque actúa como un factor paralizante y evita que las sanas reacciones se manifiesten con claridad. Esa impresión de que los problemas son tantos, que difícilmente tienen solución, explica, aunque no justifica, el letargo arriba consignado. Dígase de pasada, la psicología experimental ya ha estudiado el fenómeno de la apatía inducida, un tema de fundamental importancia que podrá ser objeto de un próximo editorial.

4. De cualquier manera, para sacudir este letargo en profundidad, y no solamente de una manera episódica, es preciso usar sobre todo el lenguaje de la razón y no apenas el de la momentánea emoción. En el reciente accidente del avión de la compañia TAM, algunos se apresuraron a cargar la nota en la eventual responsabilidad del gobierno en el trágico episodio, inclusive haciéndose eco de rumores. Pocos días después, cuando el informe sobre el contenido de las cajas negras de los aviones indicó que hubo fallas humanas que no podían ser imputadas al gobierno, esos opositores superficiales cayeron en el descrédito y, peor aún, perjudicaron la causa que alegaban defender. Así lo advirtió el periodista Luis Nassif: "Cuando las críticas a Lula extrapolan y asumen aires de campaña sistemática, desarman todas las críticas relevantes que deberían hacerse a los innumerables problemas reales que existen en la administración pública".

5. La pregunta fundamental que se coloca hoy, y que los propios brasileños tendrían que responder, es cómo hacer para que la población recupere plena y totalmente su capacidad de reacción. Sin duda, esa recuperación deberá ser fruto de una opción racional, y no de rumores o de exageraciones emotivas. Tomar conciencia del problema del letargo, y de la necesidad de sacudirse de él, ya es un buen camino andado para llegar a una solución.

noticiasdeactualidad@yahoo.es

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