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Eulalio López “Zotoluco” no tuvo suerte en su lote, por lo que tuvo que regalar un toro con el que se jugó la vida en busca del triunfo. El astado era noble y con recorrido, pero sin mucha transmisión, por lo que el de Azcapotzalco tuvo que hacer gala de todos sus recursos.
El trasteo fue poderoso e impregnado por el sello del temple, aunque sin alcanzar el eco que merecería. Eulalio se metió entre los pitones y, con base en una decisión inquebrantable, cuajó una extraordinaria faena que, luego de gran estocada, lo hizo mecedor de las dos orejas.
Al momento de la estocada, “Zotoluco” fue prendido de fea manera, voltereta que le causó una cornada cerrada y una lesión en la muñeca derecha.
Sebastián Castella mostró su arte fino con los toros que le tocaron, pero como no pudo triunfar, regaló un burel al igual que Eulalio, con el que pudo deleitar a la afición y salir con un éxito rotundo.
El francés consiguió una faena llena de ritmo y plasticidad, temple y delicadeza, sin un solo muletazo de más. Castella conmocionó a los tendidos con sus largas tandas de naturalezas y derechazos.
Lo mejor vino cuando ejecutó una serie compuesta por tres cambios de mano por delante y tres por la espalda. Terminó de estocada trasera de lentos efectos y el juez le concedió dos merecida orejas.
Joselito Adame intentó por todos lados cuajar un triunfo importante, pero no lo consiguió, en parte por estar enfermo y en parte porque sorteó dos toros que poco se prestaron para el lucimiento.
La feria de San Marcos continuará por las próximas dos semanas.
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