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En otros aspectos, las consecuencias psicológicas son las que en ocasiones más se ignoran, pero también las quiero hacer de su conocimiento. Aún en los países más liberales donde se aplica esto sin prejuicios, se ha descubierto un efecto negativo en las jóvenes que lo practican, conocido como el síndrome post aborto. La experiencia de un aborto provocado, en una personalidad normal, desencadenará algo similar a las experiencias traumáticas de los combatientes de guerra. En ambos casos, los pacientes se han negado a reconocer y vivenciar su dolor por aquellos que murieron. En los combatientes de guerra hay que considerar el riesgo mortal que en sí conllevaba su participación, se mezcle o no con culpa. En el caso de la mujer que aborta voluntariamente ese elemento no está presente y se asocia siempre con culpa no vivenciada ni reconocida (negada).
La sintomatología clínica aparecerá o se intensificará generalmente pasado un año de la experiencia del aborto. De cualquier forma, cuando no se ha presentado la sintomatología clínica pasado un año, su riesgo se mantendrá y serán desencadenantes emocionales: la experiencia de un nuevo embarazo, la incapacidad para concebir un nuevo bebé, la pérdida de un ser querido, o fiestas o celebraciones de fuerte contenido emocional como aniversarios, cumpleaños, bodas, cambios laborales, viajes, Navidad, Año Nuevo, etcétera (doctor Hernández Gálvez, médico-cirujano y psicólogo; médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, España).
Esto es sólo una probadita de lo que puede pasar. De verdad deseamos ayudarte a tomar la mejor decisión, y no podemos dejar de decirte que como profesionales y personas, no aconsejaríamos el aborto en lo absoluto, por tu propia salud y la de los que te rodean. Existen otras opciones, y si deseas te podemos seguir ayudando y asesorando en este proceso.
Que tengas buen día y ¡estamos en contacto!
Psic. Elizabeth Ramírez de Antón
Coordinadora General
Venser
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