Violencia en el DF ¿Para quién gobierna Marcelo?

Las hemorroides son al cuerpo humano, lo que la violencia para quienes viven en el Distrito Federal. Verá usted si no. Todos conocemos “al primo de un amigo” al que le ha sucedido algo. Haga un “muestreo ranchero”. Pregunte por favor a quienes le rodean en este momento: ¿A alguien le han robado los tapones o el estéreo?... ¿A alguien le han dado cristalazo?... Después de que la grúa se cargó su coche, ¿alguien se encontró con la sorpresa de que le falta algo?...

Si tiene usted la fortuna de disfrutar de ese modelo de sistema que es una combinación de sauna-masaje –el metro– ¿conoce usted a alguien que, entre masaje y masaje, le hayan robado la cartera o le hayan dado un navajazo para dejarle con los tirantes de la bolsa colgados en el hombro? Yo sí. A varios “primos” de “un amigo” les ha pasado eso.

Creo en la cultura de la denuncia, aunque muchas veces el que esto escribe, se sigue preguntando “¿para qué?”.

Sin embargo, lo que hemos visto y oído en los días recientes, va mucho más allá de una simple descripción en un reportaje de las páginas rojas de un periódico. Es, nos parece, mucho más serio que eso.

Crimen organizado y desorganizado

 1.- Cada vez se encuentran más semejanzas entre el DF, Tijuana o Tamaulipas. Lo mismo aparecen cadáveres en el aeropuerto, que balaceras en Neza; se decomisa piratería en Tepito, pero también se interceptan arsenales y cantidades multimillonarias de dólares en las áreas suburbanas con las Lomas, en Coyoacán, la colonia Martín Carrera o en Nativitas.

2.- Las calles –antes tranquilas– de Chapultepec, ya fueron como otras, testigos de amenazas de bomba y bombazos realizados. Lesionados, heridos, quemados y muertos. Vidrios rotos, aparadores desechos, muchos daños. Desalojo de varios edificios y, al final, un trozo de bolillo con algún té de tila para los nervios, o un té negro para que “recoja la bilis”.

Lo preocupante

Los reporteros no tienen información. Las jefaturas de información especulan. La nota se integra con los reportes de los estados de salud de quienes salieron lastimados, de los testigos que todavía temerosos, salieron a la calle para “ver qué había pasado”. Información oficial: nada para nadie. Las oficinas de comunicación social “esconden” a sus titulares de los paparazzos y los ojos indiscretos.

Nadie sabe nada y nadie debe decir nada, porque Marcelo Ebrard ha dado “instrucciones precisas” para no reconocer ningún tipo de autoridad de aquel a quien considera un “presidente espurio”: Calderón. Si el Jefe de Gobierno no lo reconoce y no va a ningún acto en donde se presente Calderón Hinojosa, menos lo habrán de hacer los que le siguen al mando en línea descendente. El riesgo de ser visto con algún personaje del gobierno federal, puede ser la expulsión del partido, una investigación de la Contraloría del DF o, cuando menos, la pérdida de la chamba. Y a como están las cosas, en lo que cualquiera de las tribus se adueña del partido, pues, ¿para qué arriesgarse?

Crimen: Ideologías y competencias

Es evidente que la violencia y la criminalidad no entienden de límites territoriales, competencias jurídicas, o ideologías en la praxis política de un gobierno en concreto. El caso es que lo que presenciamos en la capital del país, implica una concurrencia de competencias –fuero común y fuero federal– que no debe esperar a que el jefe de gobierno tenga a bien reestablecer “relaciones diplomáticas” con el Ejecutivo.

Los ciudadanos no podemos hacer depender la integridad de nuestras familias, el resguardo de nuestro patrimonio y la tranquilidad necesaria para que nuestros hijos e hijas caminen seguros por las calles, hasta que se resuelva una controversia constitucional y que el Diputado perredista Humberto Morgan acabe por echarle la culpa de todo al Presidente de la República. Tampoco es viable la conformidad ciudadana porque Marcelo Ebrard –al celebrar su año nuevo chino– decretó que la ciudad está en calma.

En síntesis, el problema se reduce a coordinar esfuerzos con el gobierno federal para alcanzar la anhelada tranquilidad de los habitantes del Distrito Federal. Sin embargo, mientras el jefe de gobierno continúe en la misma de rompimiento, a todos nos quedará claro que el señor Ebrard no gobierna ni para usted, ni para nadie. Ebrard gobierna para darle gusto al Peje. ¿O usted, cómo la ve?

 
mondragonrene@hotmail.com

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