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El doble juego de Chávez
En efecto, hubo mandatarios de diversos países latinoamericanos que felicitaron a Hugo Chávez por la liberación de las rehenes, pero se distanciaron del entenado de Fidel porque a Chávez se le ocurrió la chispeante gracejada de solicitarle al mundo que las FARC dejaran de ser consideradas como instrumento del terrorismo, para ponerles el eufemístico nombre de “Fuerzas Beligerantes”.
Rafael Correa, Presidente de Ecuador, lo felicitó por el asunto de la liberación, pero pidió a las FARC la liberación incondicional de más rehenes. Independientemente de los objetivos perseguidos por el grupo guerrillero y terrorista, Correa reiteró que el fin no justifica los medios y que, en consecuencia, es inaceptable que continúen con el secuestro de personas.
Por su parte, el mandatario guatemalteco Álvaro Colom, reiteró que su gobierno tampoco apoyará la locuaz solicitud de Chávez de calificar a las FARC como “fuerzas insurgentes”.
En el mismo sentido se manifestó Alberto Fernández, jefe del Gabinete en Argentina: “Esa es la visión de Chávez”, según consigna la nota de AP. Reiteró: “...a nosotros lo que realmente nos preocupa es la libertad de la gente”.
Escenarios previsibles
1.- Chávez podría continuar con el posicionamiento mediático que lo ubicaría como el adalid del socialismo para el Siglo XXI, con un toque de humanismo y una figura de negociador con suficiente mano izquierda como para propiciar un intento de demostrar al mundo que pudo convencer a uno de los grupos terroristas más radicales.
2.- Si insiste en esta línea, el cachorro venezolano puede estar cabildeando ya su Premio Nobel de la Paz.
3.- No sería extraña la asociación entre el gobierno chavista y el terrorismo de las FARC, porque en análisis final son parte de la misma ideología disolvente, pero con estrategias diferentes. La sociedad favorecería el impulso megalómano de Chávez para reforzar la entelequia que trae entre manos.
4.- Aún cuando se ve muy lejana la posibilidad de que Chávez consiga una opinión generalizada que considere como “beligerantes” o “insurgentes” a los guerrilleros colombianos, nuestra estimación es que continuará el rechazo y el desprestigio de las FARC a nivel internacional. Lo contrario sería tanto como “canonizar” políticamente a los asesinos de la señora Butto, y ubicar a Bin Laden como el santón de los crímenes políticos en nombre del fundamentalismo.
Sin embargo, la locuacidad del venezolano pareciera ilimitada. Habrá que estar al pendiente.
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