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"Soy sarda, de Sassari, y trabajaba como orfebre, a la vez que enseñaba orfebrerÃa en el Instituto de arte de Tempio. Me sentÃa realizada en mi vida, tenÃa dos trabajos que me gustaban y, para ser justos y claros, nunca era el tipo de persona que perdÃa el tiempo viendo un horario. Trabajar siempre ha sido una diversión. He viajado por media Europa, encontrando todo interesante: usos y costumbres de los demás paÃses, sus bellezas artÃsticas. Si me hubieras conocido en ese momento, te habrÃas topado con una persona a la que le gustaba y hacÃa todo con un alegre frenesÃ".
Pero llegó el fatÃdico golpe, ese inesperado visitante que parece resquebrajar los cimientos de la propia vida: "Cuando los médicos me diagnosticaron el SLA, el mundo se me vino encima. Confieso que, inicialmente, busqué incluso un accidente de tráfico (naturalmente, sin implicar a nadie). No sé si me puedes comprender: ¿ustedes se hubieran desesperado ante un futuro asà de difÃcil?".
La pregunta la repiten hoy muchos. Pero, ¿qué fue lo que le ayudó a salir adelante? "Gracias a mi temperamento testarudo, a la presencia de mi madre y, sobre todo, a la cercanÃa de mi hermana Inmaculada, pude superar esa fase dramática y decidà que, sea como sea lo que se presentase, tendrÃa que disfrutar cualquier momento que se me concedÃa para vivir al máximo, cada instante y hacerme también útil a los enfermos que no tenÃan ese carácter terco como el mÃo".
Con esta convicción clavada en el corazón, y acompañada por la fe, Susanna emprendió el tratamiento contra su enfermedad. Nada fácil, por cierto, pues siempre se presentaban distintos problemas: "Cuando me recuperé en una reanimación de un paro respiratorio, conocà a personas maravillosas que cuidaron de mà en una manera increÃble, en una armonÃa de profesionalidad y amor por el propio trabajo y sus pacientes. Si fuera ustedes, me darÃa un paseÃllo por donde estoy. Me encantarÃa presentarlos al doctor Vidili y a todos los demás médicos y enfermeras que me han cuidado. ¡Son tantas las personas que me han hecho valorar la vida!".
Algo mejor, Susanna emprendió la lucha por dar voz a los enfermos. Y es que, en esos momentos, habÃa una gran campaña a favor de la eutanasia: "en esos momentos, era el 2007, me topé con 'Tempi'. Gracias al periódico pude compartir mi pensamiento sobre nuestra condición que, dejémoslo claro desde ya, es por la vida. Porque ésta, la nuestra, es vida. Dentro de la enfermedad se puede vivir con una gran dignidad".
¿Objeciones? La misma Susanna las plantea: "algunos me pueden decir: 'de acuerdo, querida Susanna, pero si estás inmovilizada de la cabeza a los pies, ¿cómo es que estás escribiendo en el sitio web de 'Tempi'?. ¡"alma! lo explico… En ese perÃodo, la organización Asl me puso a disposición el "My Tobii", un ordenador que me permite escribir y hablar a través de un sofisticado mecanismo que dirijo con mis ojos. Ahora, por ejemplo, les escribo con los ojos. Si vienen a verme, también la "gente molesta" es bienvenida, podrÃamos incluso tener una buena charla. El café lo pongo yo".
AsÃ, con este entusiasmo y sentido del humor, Susanna transcurre su vida y lucha por vivirla a tope, con ilusión. Después de todo, y es ella quien lo dice, "para mÃ, y para tantos otros, es algo normal: lo importante es comunicarse y hacer sentir nuestra voz. Entre nosotros hay persona que pintan con el pincel en la boca, la bailarina sin brazos, personas que corren sin piernas… Somos personas normales porque la enfermedad no nos ha aniquilado; más aún, tal vez nos ha fortalecido. Nuestra mente está libre y nos permite vivir siempre con alegrÃa y vitalidad cada instante. Y no quiero decir que nuestra existencia sea siempre fácil: es muy complicada y tenemos que afrontar muchos problemas. Pero, ¿quién no tiene problemas? Nosotros sólo tenemos que luchar un poco más que los otros. Pero es inútil auto consolarse: hay que realzarse y caminar hacia adelante con entusiasmo».
Desde hoy, Susanna Campus podrÃa pasar a ser sinónimo de lucha, testaruda y gozosa, por darle a la propia existencia un sentido. Y es que, como bien nos dice ella, "mi vida sólo se ha modificado, no se ha interrumpido. Todo lo que hago me produce aún gozo y entusiasmo". Palabras que, al leerlas, conllevan un vigor capaz de contagiar y fortalecer a sus lectores.
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