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También retoma algunos de los elementos más reconocibles y popularizados por la versión de Walt Disney en el primer largometraje animado de la historia, estrenado en 1937, tales como el espejo mágico, la manzana envenenada y el ataúd de cristal.
Por otro lado, los nombres de los enanos, quienes originalmente eran ladrones, son distintos a los que conocemos. De hecho, estos personajes no tuvieron sino hasta 1912, en una obra de teatro de Broadway, y también fueron rebautizados por Disney.
Aunque la dirección de arte y el vestuario cumplen su función para señalarnos puntualmente que se trata de una farsa, y la fotografía resalta dramáticamente el contraste de los colores sobre el fondo blanco de los paisajes nevados, mientras complementa algunos buenos efectos visuales, la estructura narrativa de la cinta es débil y varios cabos quedan sueltos, como si el director se hubiera conformado con apenas contar una versión en acción viva de personajes sacados del universo de "Shrek".
Quizá el problema principal es que no queda claro lo que el director Tarsem Singh ("Inmortales", "Immortals", 2011) quiere decir y aunque inicialmente vemos el punto de vista de la malvada reina, pronto cambiamos a la visión de Blanca Nieves, de forma que la trama parece haber sido forzada sólo para que Roberts recibiera el crédito principal interpretando a una mujer egoísta, amargada y sarcástica apenas creíble.
Por su parte, la joven Collins es aceptable, pero Armie Hammer, como el príncipe, no parece cómodo en su papel, ni hace química con ninguna de sus dos coestelares. Y, por si fuera poco, los enanos no son nada graciosos.
En la historia original, Blanca Nieves es abandonada en el bosque por su propia madre, pero en reinterpretaciones anteriores el clímax siempre fue su aparente muerte y resurrección, las cuales daban un sentido religioso a la trama y representaban la posibilidad real de un final feliz.
En esta versión se resalta que no debemos juzgar a las personas por su apariencia, lo que es especialmente importante en una época como la actual, en la que suele asociarse la belleza con la virtud, y en la que algunas personas pagan por mutilarse físicamente con tal de "corregir" algún defecto físico, incluso arriesgando la vida, pensando que así serán mejor aceptadas, como lo hace la reina.
Tenemos a varios personajes que no son quienes aparentan ser, como la reina, una mujer atractiva pero vanidosa y superficial, como lo subraya su espejo; los enanos, cuyas limitaciones físicas ocultan fortaleza y bondad; la bestia que aterroriza al pueblo, pero que resulta ser algo completamente diferente y mejor de lo que se pensaba; o la propia Blanca Nieves, quien deja de ser temerosa para convertirse en una valiente líder, que por otro lado justifica el robo si el botín se da a los más necesitados.
En todo caso, quizá esta interpretación sirva a más de uno de nosotros para darnos cuenta de que llevamos más fortaleza en nuestro interior de la que pensamos, pero esto significa estar dispuesto a cambiar para crecer y arriesgarnos para crear un mundo mejor.
Y una advertencia final: no confundir esta película con un próximo estreno titulado "Blanca Nieves y el Cazador", cuyos avances son presentados incluso antes de "Espejito Espejito".
Clasificación: A (Estados Unidos: PG, se recomienda que los padres acompañen y orienten a sus hijos, ya que algunas escenas podrían ser inadecuadas para los niños).
Algunas escenas intensas de acción y violencia fantástica; algo de humor un tanto grosero, basado en la humillación del prójimo.
Frases Memorables:
"Uno de los más grandes misterios de Dios es Su plan para cada uno de nosotros".

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