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Algunas personas en representación de instituciones importantes o a tÃtulo individual, además de hacer declaraciones, pagaron inserciones con forma de esquela de defunción para expresar sus grandes elogios. Mejor hubiera sido en algunos casos un discreto silencio que no comprometiera a dichas instituciones y los prestigios personales.
A Carlos Monsiváis Aceves se le caracterizó por ser el "cronista" de las más elementales expresiones populares, con gran facilidad para la ironÃa y el sarcasmo. Con lo que se elevaron a rango de cuasi virtudes, muchos defectos y vicios del lumpen mexicano. Arrancó sus primeras actividades públicas en el movimiento estudiantil de 1968. Se vinculó a los escritores de fama pública y disfrutó de una beca gubernamental en Inglaterra. A su regreso empezó a ser asiduo colaborador de la sección cultural de revistas de claro signo socialista.
Sus ataques a la Iglesia Católica, a su JerarquÃa y a los principios morales que sustenta y forman parte de la auténtica identidad mexicana, fueron permanentes y sistemáticos. Su jacobinismo fue siempre resuelto y directo, por eso lo presentaban como un campeón de la posición que hace una ardiente defensa del "estado laico", en su connotación negativa, antirreligiosa y anticatólica. En agosto de 1997 hizo una burla blasfema de Jesucristo, comparándolo con el Che Guevara y el Subcomandante Marcos del EZLN, por lo que hasta un nuncio que no se caracterizaba por ser apologeta, sino más bien dialogante, tuvo que refutarle sus aseveraciones.
BastarÃa repasar unas cuantas páginas de su libro "El estado laico y sus malquerientes" publicado en 2008, para constatarlo. En los ambientes juveniles realizó intensas campañas degradantes que se compendian en su libro "Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual", publicado en 2010.
Quererlo imponer como paradigma de la cultura, sólo serÃa válido si se explica que se trata de la "cultura de la muerte", de otra manera no se pude considerar cultura, ya que este concepto, significa el cultivo y el cuidado de lo que es virtud y debe florecer y fructificar para el bien y la auténtica felicidad, que es la aspiración última de todo ser humano.
En cuanto a Jorge Carpizo Mc'Gregor, lo han ponderado por haber realizado una brillante carrera como teórico en el "Instituto de Investigaciones JurÃdicas de la UNAM", que luego valiera para hacer una caricatura del mismo con el nombre de una pelÃcula francesa titulada "La cage aux folles". Realizó una ascendente carrera que lo llevó de la Suprema Corte de Justicia, a la RectorÃa de la UNAM, luego a la Comisión de los Derechos Humanos y a la ProcuradurÃa General de la República, hasta llegar a ser Secretario de Gobernación. Su prestigio aparentemente se basaba en su real conocimiento de la teorÃa del derecho y su aplicación.
Algunos lo consideran un creador de instituciones y acérrimo defensor del "estado de derecho, el estado laico en vertiente negativa y los derechos humanos". Lástima que haya sido el "inventor" de una derivación teórica del autoritarismo, que él bautizó como, "Las facultades metaconstitucionales de la presidencia de México", que es sustento del autoritarismo presidencial que caracterizó al priato durante los 72 años en que controló el poder en México. Sólo este "extraño hallazgo" servirÃa para tomar nota de su desatino jurÃdico.
Por otro lado, revestido de esa aura intelectual, pretendiendo parecer más girondino que jacobino, no tuvo empacho para hacer argumentaciones "jurÃdicas" basado en una hipótesis, que los hechos derrumbaron, cuando quiso disfrazar mediante un "nintendo" el "accidente por fuego cruzado", del intencional asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, entonces Arzobispo de Guadalajara.
Luego se convirtió en el "pararrayos" de las argumentaciones de los Abogados del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, que exigen, hasta la fecha, llegar a la verdad en el caso del crimen de su antecesor. El caso sigue abierto, como lo afirmó en mayo de 2011 la actual Procuradora General de la República, Marisela Morales Ibáñez.
No satisfecho con ese "gazapo", luego acusó al Cardenal Sandoval, de tener vÃnculos con narcotraficantes y de manejar cuentas bancarias por medio de sus familiares, incluida la Madre del Cardenal, basado en un panfleto sin firma y sin fecha, que sólo a quien está cegado por sus pasiones lo puede llevar a ello. El caso fue finalmente desechado por carecer de valor jurÃdico y sobre todo de veracidad.
Al igual que Monsiváis, fue elevado al nivel de campeón defensor del "estado laico". Ambas posturas son coincidentes. Son enemigos de cualquier expresión religiosa, sobre todo si es la católica, pero bien se reservaban su argumentación para rendir culto idolátrico al "Gran Arquitecto del Universo", bajo cualquiera de sus ritos: "escocés", "yorkino" o "nacional".
Estos defensores del "estado laico" tan apasionados, sólo muestran esa parte de la miseria de simulación que ha caracterizado a nuestra historia nacional. Valgan pues estos dos casos, por la defunción de tan connotados personajes, para recordar muchas vicisitudes del acontecer nacional en la actualidad.
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Twitter: @Yoinfluyo
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