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La invasión del Valle del Yaqui
Se iniciaba el año de 1970. El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Echeverría Álvarez visitaba mi tierra natal de Sonora, concretamente Ciudad Obregón, dentro de su campaña presidencial por todo el país, con su lema: "Arriba y Adelante".
Pude verlo personalmente a pocos metros de distancia, cuando visitaba a mi vecina, doña María, la viuda del general Álvaro Obregón. Recuerdo que se inclinó hacia ella, haciendo como una pequeña genuflexión -a la antigua usanza- y con una reverencia profunda hacia esta ilustre dama y le besó la mano. Comentó que le emocionaba saludar a la que había sido la esposa del caudillo revolucionario.
En buena parte de sus discursos en esta ciudad, no dejó de alabar el espíritu emprendedor y laborioso de los sonorenses y cómo, en relativamente poco tiempo, se había transformado esta zona agrícola en el granero de México por su importante producción agrícola.
Y concluía que Sonora era un ejemplo de progreso para los demás estados de la república y que con el esfuerzo infatigable de sus habitantes contribuían de manera decisiva al desarrollo económico nacional.
Echeverría fue Presidente de México de 1970 a 1976. Inesperadamente, en el mes de noviembre del último año de su mandato, ordenó la expropiación del Valle del Yaqui y otras poblaciones circunvecinas. Incluidas, por supuesto, buena parte de las tierras de la viuda del general Obregón y de sus hijos.
Este golpe contra los habitantes del sur del Sonora fue sorpresivo porque se publicó en el Diario Oficial de la Federación y recién salido de la imprenta, subieron un buen número de ejemplares a un avión y, antes de que amaneciera, el Presidente Echevarría, Augusto Gómez Villanueva y otros secretarios de su gabinete, viajaron hasta Sonora para dar lectura a este decreto de expropiación y proceder de inmediato al reparto agrario.
Como dice Ripley, "Aunque usted no lo crea", Echeverría y sus colaboradores, mientras realizaban el vuelo, tomaron un mapa del Valle del Yaqui ¡de los años cuarenta! y de una manera completamente improvisada determinaron qué terrenos agrícolas que resultarían expropiados.
A primera hora de la mañana, el Presidente Echeverría dio lectura al decreto de expropiación en una explanada. Ya lo esperaban una multitud de personas traídas de muchos estados el sur, como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y, sobre la marcha, se les entregaron los títulos de propiedad.
Como habían pasado más de 30 años desde que se levantó aquel viejo mapa, ya muchos terrenos -antes agrícolas- eran ya prósperas agroindustrias. Así que los improvisados campesinos no dudaron en invadir esos predios, argumentado que el mismo Presidente se los había entregado.
Una tía mía, tenía 100 hectáreas de siembra. Era viuda y con siete hijos. Vivía de la renta de esas tierras para sostener a su familia y darles educación a mis primos. Pero Echeverría le pareció que eran demasiadas tierras y decidió quitarle 60 hectáreas y entregárselas a unos músicos de un pueblo que no tenían la menor idea de la agricultura, ni de la maquinaria necesaria. Así que ellos optaron por rentarlas. Muchos otros "ejidatarios" hicieron lo mismo o, algunos otros, al poco tiempo las vendieron.
El hecho es que este suceso marcó un parteaguas en la historia del Valle del Yaqui porque fueron injustamente despojados cientos de personas que habían dedicado su vida entera para forjar su legítimo patrimonio y, desde entonces, el Yaqui dejó de ser esa potencia agrícola nacional.
El caso de Lázaro Cárdenas
Me viene a la memoria que en los años 30, el Presidente Lázaro Cárdenas asestó un golpe parecido contra las tierras henequeneras de Yucatán y la Comarca Lagunera (Coahuila-Durango). Ambas zonas eran regiones económicamente muy prósperas por su desarrollo agrícola. Como es lógico, ocurrió el mismo fenómeno que en el Valle del Yaqui: sobrevino un marcado declive en la economía de esos estados.
Muchos Presidentes del PRI argumentaban que tomaban esas severas medidas por el bien de las clases populares y campesinas y para continuar con el proceso Post-Revolucionario. Lo cierto es que se cayó en un innegable populismo y en una franca demagogia.
Los ciudadanos nada podían hacer frente al poder omnímodo del Estado. Muchos agricultores acudieron al recurso del amparo pero la justicia y el derecho estaban del lado de los Presidentes.
Álvaro Obregón: primer presidente mexicano del PRI
¿Pero quién fue el primer Presidente de México con el PRI? El general victorioso de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón de los años 1920 a 1924. Sin duda, tuvo aciertos en su desempeño como Primer Mandatario pero se fomentó bastante la corrupción.
Eran célebres sus frases, como: "No hay quien se resista a un ‘cañonazo’ de $50 mil pesos" (actualmente se traducirían en un buen número de millones). Por otra parte, Obregón había perdido un brazo en una de las batallas revolucionarias, así que cínicamente solía decirles a sus simpatizantes: "No se preocupen, como nada más tengo un brazo, les prometo que durante mi Mandato no robaré demasiado".
Aunado a esto, hay una faceta poco conocida del Presidente Obregón y era su fobia anticlerical. Enumero algunas medidas abiertamente beligerantes que emprendió contra la Iglesia Católica en nuestro país:
-El 6 de febrero de 1921 explotó una bomba de dinamita en las puertas de la residencia del Arzobispo de México;
-El 12 de mayo en Morelia, al hacer los católicos una manifestación de protesta por haber sido izada la bandera rojinegra en las torres de la Catedral (poco antes había ocurrido lo mismo en la Catedral de la Ciudad de México), hubo un enfrentamiento entre socialistas, policías y católicos, del que resultaron muchos muertos y heridos;
-El 4 de junio de ese mismo año de 1921 estalló una bomba de dinamita en el Palacio Arzobispal de Guadalajara;
-En Gómez Palacio, Durango, el primero de julio, grupos de socialistas cometieron actos criminales en el interior del templo;
-El 14 de noviembre de 1921 estalló una bomba de dinamita en la Basílica de Guadalupe, al pie del altar de la Virgen Morena, causando serios daños;
-El 11 de enero de 1923, en el Cerro de "El Cubilete" (cerca de Silao, Guanajuato), el Delegado Apostólico, monseñor Ernesto Pilippi, colocó la primera piedra para el monumento que habría de erigirse a Cristo Rey como homenaje de gratitud del Episcopado Mexicano. Inmediatamente le fue comunicado al Delegado Apostólico que el gobierno de la República le concedía 72 horas de plazo para que abandonara el país, junto con otros sacerdotes extranjeros, por considerarse un acto de culto externo prohibido por la Constitución Mexicana. También se le comunicó al gobernador de Guanajuato que impidiera -por todos los medios- la continuación de las obras de "El Cubilete";
-El 4 de junio de 1923, en el templo de San Felipe de Jesús, fue encontrada otra bomba de dinamita que por fortuna no explotó.
El balance general de la Presidencia de Álvaro Obregón evidentemente no puede ser positivo por sus injusticias, asesinatos y atropellos a la libertad religiosa. Hay un libro que recomiendo ampliamente, "La Sombra del Caudillo", escrito por el novelista Martín Luis Guzmán, quien fue testigo en muchos sucesos de la Revolución Mexicana y del período Posrevolucionario. Retrata de modo magistral todo ese ambiente sociopolítico en torno a la figura del caudillo Obregón y la maquiavélica y sangrienta preparación de su sucesor, Plutarco Elías Calles.
El Presidente Elías Calles y la Guerra Cristera
Calles fue Presidente de México de 1924 a 1928. Él tenía la idea obsesiva de acabar –a como diera lugar- con el catolicismo en México. Así que nombró a un Patriarca de la Iglesia Mexicana, José Joaquín Pérez, en abierto enfrentamiento contra la Iglesia Católica Romana.
Y con base al artículo 130 de la Constitución, dictaminó que el número de sacerdotes se limitaría considerablemente: sólo podría haber uno por cada 6 mil habitantes. Además, éstos deberían pedir permiso al presidente municipal y solicitar licencia al Congreso de la Unión o en el Estado correspondiente para realizar su misión y funciones pastorales.
Por si fuera poco, clausuró 42 iglesias, 73 conventos y expulsó a todos los sacerdotes extranjeros. Monseñor José Mora del Río, arzobispo de México, protestó enérgicamente contra estas disposiciones y Calles ordenó su detención.
De inmediato, los fieles católicos se comenzaron a organizar y fundaron la Liga de Defensa Religiosa. Ante el permanente hostigamiento del Presidente Calles que enviaba tropas del ejército para detenciones y fusilamientos de sacerdotes y laicos en diversos estados de la república, principalmente en el centro geográfico de la nación, estalló la Guerra Cristera.
Fue una Guerra completamente desigual. Los ciudadanos mexicanos creyentes consiguieron las armas que modestamente pudieron porque carecían de recursos económicos y los soldados cristeros no se encontraban debidamente preparados para el combate porque eran hombres de paz.
Calles mandó a todas las fuerzas militares para aplastar esta rebelión armada. ¿Cuál fue el resultado? Esta Guerra costó, en el ejército federal, más de 62 mil soldados muertos y, en el ejército cristero, más de 30 mil combatientes y civiles. Se saquearon e incendiaron 134 pueblos y 295 aldeas. Además, varios cientos de sacerdotes y fieles fueron martirizados. Más de 200 mil emigraron a otras regiones. Se quebrantó duramente la agricultura, la ganadería y la actividad comercial y, por lo tanto, la economía de esos estados.
Fue una Guerra tremendamente sangrienta contra la población católica y gravemente injusta, en la que se pisoteó el derecho fundamental a la libertad religiosa. Para documentarse más sobre este conflicto religioso, recomiendo vivamente la lectura de "La Cristíada" del reconocido historiador Jean Meyer.
La educación oficial
En la misma línea, el Presidente Lázaro Cárdenas giró instrucciones para que se prohibiera la instrucción religiosa en las escuelas, argumentando que la educación debería ser "atea, materialista y científica".
Estas leyes persecutorias continuaron por muchas décadas. Recuerdo que a mí todavía me tocó que, cuando iba a visitar el Inspector de la Secretaría de Educación Pública, el colegio donde estudiaba y que dirigían los Hermanos Lasallistas, se daba un aviso previo en todos los salones para que los profesores y los alumnos escondiéramos crucifijos, imágenes de la Virgen María y cualquier objeto religioso para que el centro escolar no sufriera represalias o multas por parte de las autoridades educativas.
Durante el sexenio del Presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) decretó para todas las escuelas el conocido "libro de texto único y obligatorio" en el que se pretendía que el Estado impusiera una visión parcial de la historia y de otras materias fundamentales en la formación de los alumnos, con un enfoque claramente materialista y anticlerical.
Gustavo Díaz Ordaz y su incapacidad de dialogar
El Presidente Gustavo Díaz Ordaz gobernó al país de 1964 a 1970. No cabe duda que bajo su mandato impulsó la economía con el llamado "desarrollo estabilizador" y gobernó con mano firme frente a la infiltración del Comunismo en México.
Pero no fue un hombre conciliador, que supiera dialogar con apertura de mente. Cometió excesos lamentables ante el llamado Movimiento Estudiantil de 1968. Y en vez de buscar una solución pacífica que evitara todo derramamiento de sangre, se inclinó por la represión violenta.
Un año antes, un grupo de estudiantes en la Universidad de Sonora (UNISON) solicitaron al rector mejorar ciertos aspectos académicos y que sus peticiones fueran escuchadas para establecer un diálogo y llegar a algunos acuerdos. Ante la negativa de las autoridades universitarias, decidieron irse a la huelga e instalaron campamentos dentro de este centro de enseñanza superior.
A los pocos días, los universitarios recibieron una sorpresa mayúscula: durante una noche, cientos de paracaidistas militares cayeron sobre el campus y encarcelaron a los huelguistas. Ésa había sido la orden y la respuesta del Presidente Díaz Ordaz sin el menor diálogo ni consideración hacia los estudiantes.
La censura a los medios de comunicación
En lo relativo a la libertad de prensa, el PRI-Gobierno fundó una empresa paraestatal llamada PIPSA que tenía el monopolio de la distribución del papel para todos los periódicos del país. Si un medio de comunicación escrito osaba criticar a algún gobernante, entonces el papel le era retirado, o al menos, se le entregaba al director una cantidad mucho menor de la que necesitaba. Era un método para amordazar a los medios.
Otro muy socorrido, era distribuir dinero a manos llenas entre los directivos de los medios y periodistas para asegurar que se publicaran notas informativas y comentarios laudatorios sobre estas figuras públicas.
No puedo dejar de mencionar, el caso de un amigo mío, director de una revista política y cultural. Tanto él como varios de sus colaboradores escribieron varios artículos criticando el desempeño presidencial de Gustavo Díaz Ordaz.
No pasó mucho tiempo, y este periodista fue citado en la Secretaría de Gobernación y se le dijo más o menos lo siguiente: "Sabemos que su vida corre peligro. No queremos que sufra usted ningún atentado contra su persona. Y como nosotros somos los primeros en preocuparnos por su bienestar, le hacemos entrega de un boleto de avión para que se vaya a radicar al Uruguay. Nosotros le avisaremos cuando pueda usted regresar". Casos como éste, de mandar periodistas al exilio por oponerse o criticar al régimen, se dieron con mucha frecuencia.
Las elecciones de Estado
En materia elecciones, el PRI estableció un control férreo para asegurar su victoria mediante todo tipo de tácticas sucias para imponerse sobre los candidatos contrincantes. Habitualmente las urnas de los votos eran violadas, se falsificaban las actas, había quienes tenían varias credenciales para votar en diversas casillas a la vez… y al final siempre proclamaban su triunfo mediante la consabida frase: "El PRI obtuvo ‘carro completo’ ", es decir, triunfo total en las elecciones municipales, de diputados, de senadores, en las gubernaturas…
Y si acaso perdían abiertamente, se adelantaban a proclamar que había ocurrido un fraude. Y si los ciudadanos protestaban, entonces el ejército intervenía para "hacer recapacitar" a los inconformes.
Por ello, los Premios Nobeles de Literatura, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa no dudaron de calificar a este sistema político como "la dictadura perfecta", del "candidato único" impuesto por el Primer Mandatario y sus gobernadores estatales.
Las consecuencias de una economía populista
En lo relativo a la economía, si bien es cierto que en la década de los años 50 y 70 hubo un progreso económico, se generaron numerosos empleos y se impulsó a la industria en nuestro país, los Presidentes -en su afán demagógico y populista- gastaron más de lo que percibía el erario público y paulatinamente se fue echando mano de préstamos internacionales y pronto la deuda externa se incrementó alarmantemente.
A esto habría que añadir el permanente estado de corrupción a todos los niveles, el sindicalismo parcial y vendido al gobierno, así como la burocracia, de dimensiones gigantescas, que los ciudadanos tenían que sostener con sus impuestos.
En buena parte, eso explica las devaluaciones del peso al final de los gobiernos de Luis Echeverría (1976), José López Portillo (1982) y al inicio del gobierno del Presidente Ernesto Zedillo (1994) que en realidad era la factura que le había heredado el Presidente anterior, Carlos Salinas de Gortari.
La inflación en México se disparó hasta límites inéditos, sobrevino un encarecimiento de la vida, se generó un tremendo desempleo y muchas empresas y negocios se fueron a la quiebra.
Adicionalmente, el decreto de nacionalización de la banca en México, expedido por el Presidente José López Portillo en 1982 fue la "puntilla" que vino a dar al traste con la economía nacional porque comenzaron a faltar créditos y liquidez en los negocios.
Hubo numerosos mexicanos, dueños de bancos, que con muchos años de esfuerzo, se habían consolidado a lo largo del territorio nacional y conseguido a otros accionistas para fortalecer su empresa. Pero, de la noche a la mañana, se les arrebató su legítima propiedad y fuente de trabajo para muchos mexicanos. Actualmente, salvo algunas excepciones, la mayoría de los bancos se encuentran en manos de dueños, directivos e inversionistas extranjeros.
Con lo anteriormente expuesto, no pretendo decir que los gobiernos del PRI no tuvieron aciertos. Sería faltar a la objetividad. En comparación con la dictadura de Porfirio Díaz, me parece que se fomentó una mayor sensibilidad por ayudar a los campesinos, a las clases populares y a las personas que vivían en pobreza extrema.
Se inauguraron hospitales, clínicas, escuelas, universidades oficiales por todo el país y resultó una considerable ayuda para la población de escasos recursos que no podía acudir a instituciones privadas. Se construyeron carreteras, presas, modernos sistemas hidráulicos para el campo.
Durante el sexenio del Presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se establecieron de nuevo las relaciones entre la Iglesia y el Estado y se definió un marco jurídico de mayores libertades religiosas. También, México tuvo una mayor apertura y proyección hacia el mercado internacional mediante el Tratado de Libre Comercio, aunque, sin duda, ese convenio tiene aspectos criticables.
Con el Presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), en algunas regiones del país se comenzó a respetar más el voto popular; se dio una mayor apertura en materia de comunicación con la denominada "autorregulación de los medios"; se llevaron las finanzas públicas con mayor responsabilidad.
Pero, innegablemente, su mayor acierto de Zedillo fue apresurarse a reconocer el triunfo de Vicente Fox frente al candidato del PRI a la Presidencia, Francisco Labastida, cuando observó una tendencia de victoria inobjetable -con valentía, prudencia y determinación-, antes que los viejos priístas maquinaran el modo revertir los resultados electorales. Esto dio paso a que el PAN -por vez primera en la historia de México- entrara a gobernar en Los Pinos.
En más de 70 años, México experimentó un progreso en muchos aspectos, pero faltaba -entre otras muchísimas cosas- un par de elementos claves de toda sociedad bien constituida: la libertad y la democracia.
"Sí se puede cambiar el destino de México"
Hacia finales de los años 70, un reducido grupo de periodistas fuimos invitados a una reunión con Manuel J. Clouthier. Me impresionó la vehemencia y fuerza con que nos habló que sí se podía cambiar el destino de México, si los ciudadanos nos uníamos, si trabajábamos conjuntamente para fomentar una mayor conciencia social, si luchábamos porque se respetara el voto.
Y es que en esos años reinaba un visión pesimista y, a la vez, conformista que a muchos mexicanos los llevaba a concluir que no había modo posible de acabar con el imperialismo del PRI y que lo mejor era permanecer como aliados o, al menos, ser testigos indiferentes.
Clouthier comentaba, por el contrario, que había tenido encuentros con numerosos grupos de ciudadanos en muy diversos puntos de la geografía del país y, por todas partes, él venía recogiendo un clamor unánime: "queremos aires de libertad y de democracia para edificar un México moderno para nosotros y para nuestros hijos".
Paulatinamente fueron surgiendo muchas voces no sólo de panistas sino de intelectuales, catedráticos, científicos, artistas y de otros partidos políticos que pedían un cambio de fondo del sistema político mexicano.
Entre esos líderes surgió Vicente Fox. Con una campaña política bien planeada, obtuvo un triunfo espectacular en las elecciones presidenciales del año 2000.
El desempeño de Vicente Fox (2000-2006)
¿Cuáles fueron los principales logros del Presidente Fox? Comenzó a vivirse en México una democracia real, donde el voto fue plenamente respetado; se experimentó una mayor libertad religiosa; se tuvo una administración pública acertada, transparente y se sanearon las finanzas del Estado; se redujo en forma notable la deuda externa.
Por otra parte, se logró una apertura total en materia de libertad de expresión. Así mismo, la instauración del Seguro Popular para las personas que no estaban afiliadas al Seguro Social o al ISSSTE fue una gran solución y ayuda para las clases populares.
El número de viviendas de interés social que se construyeron a través del INFONAVIT rompió todos los récords pero, sobre todo, Fox eliminó las trabas burocráticas que impedían la pronta adquisición de esas casas.
Inició un combate frontal contra la corrupción, pero en honor a la verdad, no pudo obtener logros significativos, en buena medida, por los 70 años de descomposición y falta de ética que había sembrado el PRI.
Las cuentas de su administración que le entregó a su sucesor, el Presidente Felipe Calderón en el año 2006, fueron sorprendentemente positivas y encomiables. Era la primera vez, en muchos sexenios, que no ocurría un "terremoto económico" o una devaluación en la alternancia en el poder político.
Un balance sobre el presidente Felipe Calderón (2006-2012)
El presidente Felipe Calderón ha continuado cuidando con esmero las finanzas del Estado. Se ha rodeado de un equipo de colaboradores, de modo especial en materia económica, eficientes y profesionales.
Fue admirable como, ante la crisis económica mundial desatada a partir del 2008, este gobierno panista tomó medidas prudentes, inteligentes y atinadas, de tal modo que actualmente la economía de México -pese a sus graves escollos y dificultades- se ha mantenido firme y estable.
Como nunca antes, en un sólo sexenio, se han construido numerosas obras de infraestructura: carreteras, puentes, presas… Se han mejorado los transportes colectivos, obras de drenaje importantes, se han embellecido muchas ciudades y playas para atraer más al turismo nacional e internacional. Todo esto ha generado mayores empleos.
En términos generales ha aumentado la inversión de capitales extranjeros en empresas y en la bolsa de valores. Las relaciones comerciales con otros países han mejorado substancialmente.
Existe una mayor libertad en materia de educación. Pese a la herencia priísta de los sindicatos de profesores que se oponen a una mayor exigencia académica y a la selección del personal del magisterio, este gobierno ha apostado por una mejor excelencia educativa brindando apoyos a centros de educación superior.
Recientemente el Presidente Calderón ha propuesto que el Estado ofrezca a niños y jóvenes educación gratuita desde el kínder hasta la preparatoria con los medios de enseñanza más avanzados que ofrece la cibernética.
Sin duda, tenemos a un Presidente de la República cercano a su pueblo, en el que existe un permanente diálogo y comunicación. La respuesta ciudadana ha sido que se tiene una mayor confianza hacia su Primer Mandatario y en las encuestas se le sigue calificando con un alto nivel de aceptación y aprobación de su gobierno.
La reforma al artículo primero constitucional es una muestra palpable que el Estado Mexicano ha dejado de lado leyes persecutorias contra los creyentes o meras garantías que graciosamente concedía a sus habitantes, para pasar a definir un marco jurídico más claro y adecuado para un país civilizado: que todo ser humano, por el sólo hecho de haber nacido en territorio nacional, tiene una serie de derechos intrínsecos e inviolables por su dignidad como persona.
El controvertido tema del combate al narcotráfico que ha emprendido el gobierno calderonista y que ha sido objeto de numerosos debates en los foros públicos, tiene una primera interpretación. Tanto Vicente Fox como Felipe Calderón se han negado sistemáticamente a continuar con las viejas prácticas del "chayote" o del "sobre" hacia algunos periodistas y medios de comunicación.
En otras palabras, se han opuesto rotundamente a continuar alimentando la corrupción mediante el soborno y la regular entrega de dinero a los comunicadores para que alaben en forma permanente al gobernante en turno. Esto ha sido una causa importante que explica una serie de campañas de descrédito hacia ambos Presidentes panistas generando una opinión pública adversa.
Sin embargo, considero que la lucha del Presidente Calderón contra el narcotráfico ha sido valiente y decidida. Es verdad, y no deja de ser un hecho profundamente lamentable, que hayan sobrevenido tantas muertes en este combate.
¿Pero qué ocurría antes, particularmente durante los sexenios del PRI? Se pactaba con los narcotraficantes y se llegaba a la complicidad siniestra y silenciosa. ¿Cómo explicar entonces que una problemática de gigantescas dimensiones de pronto los ciudadanos nos percatáramos de una red de redes a lo largo y a lo ancho de la geografía nacional? Esta gravísima situación sencillamente se ocultó a la ciudadanía y ahora ha aparecido ante la opinión pública con toda su crudeza y realismo. Sin duda, se ha requerido una fortaleza y firme determinación del Presidente Calderón para frenar al "monstruo de las siete cabezas".
Es cierto que ha tenido errores, fallos y equivocaciones, como todo gobernante los puede tener, pero el balance final es que son más luces que sombras; no obstante, lo que reiteradamente le recriminan algunos medios de comunicación.
Por otra parte, hay que señalar -para ser objetivos- que, a este Presidente, numerosos legisladores le han bloqueado muchas de sus reformas medulares que ha propuesto para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Muchos diputados y senadores se han dejado llevar por mezquinos intereses de sus propios partidos políticos, perdiendo la visión integral del bien superior de la nación.
Con todo y aunque todavía hay muchos aspectos por mejorar en nuestro país, en estos 12 años de Presidentes panistas, los mexicanos hemos gozado de una larga serie de libertades ciudadanas como nunca antes lo habíamos experimentado, en comparación con los más de 70 años de gobiernos dictatoriales del PRI.
Este tiempo de campañas electorales, es un tiempo de reflexión, de meditar muy bien nuestro voto para valorar lo que tenemos y desear que continúen campeando en México estos vientos de libertad y democracia.
@yoinfluyo
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