"El peor demonio soy yo"

La popular cantante Whitney Houston fue encontrada muerta en la bañera del Hotel Beverly Hilton, sin señales de violencia, ni droga, pero con medicamentos y tranquilizantes que deprimen el sistema nervioso central, lo cual pudo provocar que se quedara dormida y se ahogara o asfixiara.

Whitney alcanzó gran éxito en las décadas de 1980 y 1990 que le llevó a ser la artista más galardonada de todos los tiempos, según el Récord Guiness. Entre los premios que obtuvo se encuentran dos premios Emmy, seis premios Grammy, 30 premios Billboard Music Awards y veintidós American Music Awards.

Su talento, belleza y dinero la volvieron una celebridad. Desgraciadamente estos elementos, aunque buscados por muchos, no son garantía de felicidad ni bienestar. En la última década se comprobó su adicción a las  drogas y su carrera se vino abajo. No pudo evitar caer en un torbellino de autodestrucción.

¿Sería por la presión de mantener el éxito por años? ¿Por los problemas en su matrimonio con Bobby Brown con quien tuvo a su única hija y de quien se separó en 2007? ¿Serían malas compañías? Ciertamente estos y otros problemas tuvieron que afectarle en su vida, pero ella misma manifestó que el peor problema es uno mismo.

En una entrevista con Diane Sawyer, en 2002, Whitney comentó haber pasado por mucho estrés emocional, lo cual afectó sus hábitos alimenticios. Aceptó consumir alcohol, mariguana y cocaína, entre otros.

Al preguntarle que nombrara al diablo “name the devil” contestó: “El demonio sería yo misma. Soy mi mejor amiga o mi peor enemiga. Nadie hace nada que no quiera. Cada quien decide sus acciones. Yo no soy autodestructiva. No quiero morir. ¡Quiero vivir! Rezo todos los días y sé que Dios me ama”. Confesó sentirse en el camino correcto aunque sabía que sería difícil, y vaya que lo fue.

Lo cierto es que su problema de adicción la llevó a la perdición. Quizá confió mucho en sus facultades, pues como se sabe, la voluntad del hombre es capaz de vencer muchos obstáculos.

Albert Einstein decía: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor y la electricidad: la voluntad”. La voluntad logra las más difíciles victorias pero requiere mucha disciplina y esfuerzo además de buenas razones que lo impulsen a hacerlo. Una persona motivada para el triunfo tiene razones que la llevan a la lucha diaria. ¿Perdería Whitney el sentido de la vida para luchar por ella?

Finalmente no es cuestión de deseo, sino de motivos, trabajo y lucha para no ceder a la tentación. La vida es una batalla continua en la que la propia persona puede ser su peor enemigo.

La cantante pensó que podría poner un alto cuando así lo decidiera. La mala noticia es que las drogas provocan adicción y debilitan las facultades del hombre, debilitan su voluntad, inteligencia y libertad. Debió sentirse muy mal al darse cuenta que quería dejar el vicio y no podía. Su cuerpo luchaba entre la necesidad de drogas y la salud física y emocional.

En esos momentos en que no era totalmente dueña de sí misma necesitaba, más que nunca, la ayuda de los demás para salir adelante. ¿Aceptaría esta ayuda? Es de conocimiento público que estuvo dos veces en rehabilitación y que en 2010 se declaró abstemia. ¿Qué le pasó? Solamente ella podría responder.

Volviendo a la famosa entrevista, resuenan sus palabras: “la decisión está en uno mismo”. Ciertamente, en cada ser humano está la posibilidad de ser un triunfador o un perdedor dependiendo de su elección. Bien se dice que todos tenemos el potencial de ser ángeles o demonios.

El alcalde de Newark, Cory Booker, en el funeral de la cantante expresó: "Estamos aquí para llorar una pérdida y celebrar una vida". Un ser humano perdió la guerra contra las drogas y esto nos duele a todos porque muestra la fragilidad y vulnerabilidad de todos nosotros. Sin embargo, la voz de Houston fue una bella aportación a la música y celebramos agradeciendo su don.

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