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Por el poder económico y político de la Unión Europea y su importancia como uno de los importantes mercados mundiales, con más de 500 millones de consumidores, la actual crisis ha suscitado a nivel mundial una creciente pérdida de confianza en la capacidad de las instituciones de la Comunidad ante el peligro de inestabilidad de su sistema económico-monetario y político y su supervivencia como Unión.
Cabe mencionar que en esta problemática no solamente están involucrados el Consejo, las diferentes Comisiones e instituciones de la Comunidad Europea como tales, sino los gobiernos de Alemania y Francia, como países de más peso político-económico dentro de Unión.
Por las dimensiones de la Unión Europea, ciertos medios de información plantaron un escenario de un "Regreso a la Decadencia de Occidente" de la Europa actual de los 27 estados miembros de la Unión, haciendo referencia de la obra del humanista e historiador alemán, Oswald Spengler, publicada en dos tomos en 1918 y 1922.
La evocación de la obra de Oswald Spengler "La Decadencia (de la cultura) de Occidente" en el contexto de la actual crisis, tomando como punto de partida la alarmante situación de la política económica y el supuesto peligro de supervivencia de la Comunidad Europea, significa darle a esta problemática una dimensión y trascendencia histórica que no le corresponde en la realidad.
La obra de Oswald Spengler sobre la época de política europea a principios del siglo pasado (en vísperas de la primera guerra mundial), consistía inicialmente en la exposición y explicación de las corrientes políticas europeas en términos globales y culturalmente totalizadores. Spengler vio en aquel entonces el peligro de que Europa cayera en un precipicio, de paso hacia el ocaso y el final de la cultura europea en el mundo y en la historia.
Spengler, de acuerdo a la época de aquel entonces, consideró la historia de occidente en un marco global dentro de desarrollo progresivo, basado en la historia griega, romana, medieval y moderna, producto del ego occidental y parte de movimientos cíclicos. En este contexto vio que la cultura europea, por su símbolo y alma "fáustico", había entrado en un estado de una civilización en extinción, condenada a la decadencia y caída.
Sin embargo, el "símbolo máximo", parte de la cultura europea, se manifiesta en factores como el arte, la ciencia, la tecnología y la política, así como en la música, la literatura (poesía), la arquitectura, la escultura, etcétera. Por lo tanto no es no es comparable con las culturas clásicas, las "Altas Culturas", como por ejemplo la egipcia, la babilónica, e incluso la maya y azteca.
La actualidad de la Comunidad Europea y su unión monetaria son parte de su civilización, democracia y capitalismo o, lo que es lo mismo, de los intereses de sus círculos e instituciones financieras y bancarias (especulativas), así como de la irresponsabilidad, falta de honestidad (y corrupción) de ciertos gobiernos.
Sin embargo, la Unión Europea y su comunidad de 27 estados miembros, de dimensiones inimaginables en los momentos de su constitución, representa un factor importante en la globalización económica mundial vigente, a la vez que es uno de los pilares imprescindibles de la economía occidental, para la supervivencia, estabilidad y supervivencia del bloque de las economías del mundo occidental, frente al poder emergente de las economías de China y La India.
El mundo occidental, y la Unión Europa, ante las grandes potenciales de los países orientales, tiene a su favor los valores básicos de la libertad, de la dignidad y de los derechos humanos, que han caracterizado e impulsado a sus civilizaciones, como ejemplo para el resto de las civilizaciones y sociedades.
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