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En marzo la bomba explotó y los dueños declararon el primer paro laboral desde 1987, y como respuesta, los jugadores levantaron una demanda por práctica monopólica de parte de la liga.
Ambas partes se citaron una y otra vez ante un juez para tratar de resolver su futuro, el cual se esclareció el pasado 25 de julio tras la aceptación unánime de los dos bandos, asà lo dio a conocer Roger Goodell, comisionado de la liga.
En el nuevo contrato se acordó que los propietarios reciban el 53 por ciento de los nueve mil millones de dólares que genera anualmente la liga, y los jugadores el 47 por ciento restante; es decir, una ligera variación respecto del 50-50 por ciento que antes prevalecÃa.
El tope salarial por franquicia quedó fijado en 120 millones de dólares, con 22 millones adicionales para beneficios. Los novatos podrán tener contratos mayores hasta la quinta temporada, el "roster" de los equipos será ahora de 90 miembros y los jugadores pueden permanecer en el plan médico de por vida.
Pero las consecuencias del paro ya se sienten en la NFL al suspenderse el tradicional juego del salón de la fama entre Rams y Bears, se recortaron los campos de entrenamiento, asà como el periodo de agencia libre.
En este último rubro algunos cambios sorprendieron, como la salida de Chad Ochocino de Cincinnati después de 10 años, para jugar con los Patriotas. También Vince Young dejó Tennessee para unirse a Filadelfa; Reggie Bush llegó a los Delfines y Plaxico Burres será receptor de Jets de Nueva York.
Ahora es turno de lo realmente importante, lo deportivo, y será el próximo 8 de septiembre, cuando se dé el "kickoff" entre los monarcas, Packers y los Saints de Nueva Orelans, rumbo a Indianápolis, sede del Súper Tazón XLVI el 5 de febrero de 2012.
Twitter: @yoinfluyo
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