Obligadas a cambiar de sexo

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En este bendito oficio de teclear, no siempre puede uno quedar bien con todos. Hace unas cuantas lunas, los intolerantes que me acusan de intolerante, me escribieron diciéndome -no sé cuántas cosas sobre el suscrito- y, seguramente, varias más con respecto a la autora de mis días, que por elemental pudicia no puedo transcribir, pero que, mis adoradas lectoras y amables lectores, se habrán de imaginar con puntualidad aristotélico-tomista.

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A ver si responden esta

Para quienes están altamente preocupados por echarle coprolalia mediática a esta editora que generosamente nos brinda un espacio, vale la pena saber qué nos dicen con la viperina y el flamígero.

Es probable que los detractores de la verdad y la cultura de la vida, ni siquiera se asombren. Sería quimérico esperar otra actitud.

Intervención de la Iglesia

Quizá alguien separa que en la India Central, en el estado de Madhya Pradesh -Bhopal, para mayor precisión- cuando alguien acaba de parir a una niña, -lea usted bien, "a una niña"- a petición de los padres, los médicos operan a la recién nacida con el propósito de cambiarle el sexo. Ciertamente, se trata de una tradición, pero bastante salvaje, si no se molestan los que denuestan la presente colaboración.

Indore es una ciudad en donde se han documentado 300 casos como éste, a pesar de que, los costos de la operación fluctúan alrededor de los tres mil 200 dólares.

Someter a las niñas recién nacidas a una salvajada de estas, no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, pero no me permiten escribirlo con todas sus letras, pero ruego a mis gentiles lectoras y lectores, que se imaginen lo que este escribano está pensando de la progenitora de los susodichos padres y doctores.

Como es costumbre, en todas estas ocasiones, ni Amnistía internacional, ni las "Caóticas por el Derecho a Re-incidir"; ni una sola de las tales agrupaciones que dicen defender “con todo” -con cualquier cosa que esto signifique- a las mujeres, ni las lésbicas o las gay, trans-lo que sea -y perdón, pero es que hay tantos membretes que me confundo- han levantado la voz para pedirle a la Comisión Internacional de los Derechos Humanos, que haga algo para evitar el daño que les provocan a las niñas en la India. Nadie ha dicho "esta boca es mía". ¡Qué curioso! ¿Verdad?

Sólo la iglesia levantó la voz

Por instrucciones de la Conferencia Episcopal de la India, el padre Charles Irudayam, de la Comisión de Justicia, paz y Desarrollo salió en defensa de las niñas: "Hemos condenado enérgicamente, como obispos de la India, esta horrible práctica. Es el resultado de una mentalidad que favorece al varón como una fuente de beneficios y como hijo de un mayor valor, mortificando la dignidad de la mujer".

Como en la India tienen un gobierno que favorece e impulsa la cultura de la muerte, no resulta extraña la cifra: cinco millones de niñas han sido afectadas por este "servicio de salud".

¿Dónde están las proto-defensoras de la equidad y el género? Buena pregunta y mejor respuesta. Yo tampoco lo sé. Por su parte, los obispos de la India insistirán en una estrategia central para educar las conciencias.

La instrumentación de las estrategias no será fácil. India es un país en donde las creencias religiosas establecen que, para salvarse, es necesario tener un hijo varón. Pero, lo pronto, sólo los obispos han hablado. Ni la ONU, ni las asociaciones dizque defensoras de las mujeres, han hablado, ni protestado, ni salido a marchar, ni a ponerse, dietéticamente, en huelga de hambre.

Ni modo, las niñas a quienes se les cambio el sexo sin consentimiento, se quedarán solas. Sólo unas cuantas voces diremos qué es lo que está pasando. Para los grupos arcoíris, esas niñas, simplemente, ¡no existen!

Twitter: @yoinfluyo

 
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mondragonrene@hotmail.com

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